¡Ya no quiero decepcionarlos!..- suicidio juvenil?, por @MilagroMendoza

Una postura encorvada (hombros encogidos), voz pausada, y baja, mirada pérdida, expresión triste. Desgano, desempleo, sin estudios, sin amigos, sin pareja... Esta no es la descripción que muchos esperamos de un joven, salvo que sufra de depresión. 
La juventud es sinónimo de fuerza, vitalidad, alegría, proyectos, metas, ambiciones, amigos, fiestas, moda. Sin embargo, cada vez hay un aumento en los jóvenes, de ambos sexos, que se salen de esa clásica descripción.
Las exigencias familiares, académicas, el maltrato infantil y juvenil, el acoso escolar, abuso sexual, y la depresión, son algunos de los factores que se suman para que un joven, con una poca fuerza personal, sea arropado por la depresión, y se presente en algunos casos el intento de suicidio.

Es un flagelo oculto
La familia cuando llega a percatarse, en algunos casos, de que algo anda mal, es cuando se produce el intento con acabar con la vida. Pero ¿Qué lleva a un joven a querer terminar con todo? Lejos de los comentarios populares: ¡Para matarse hay que ser valiente, o es un cobarde! ambos extremos no se relacionan con la valentía. 
Toda persona que intenta suicidarse o abriga tales pensamientos sufre de depresión. Esta no es una simple tristeza o melancolía y no es con fuerza de voluntad que se supera" 
El sentimiento que mas conoce, una persona con pensamientos e intentos suicidas es la culpa. ¿Por qué? Porque creen que la felicidad o satisfacción de su familia depende de ellos únicamente. Creen que son una  carga y que al morir, el problema de la familia, se acabará. 
Interpretan cualquier comentario como una critica desvalorizadora. Al ser introvertidos no repreguntan y concluyen que nada realizan bien. Han perdido la confianza de expresar sus emociones, por lo cual se repliegan en si mismos. Aislándose de todo y todo circulo familiar y social.
El joven deprimido, manifiesta: aburrimiento, perdida de intereses y placer en actividades que antes le eran gratificantes, insomnio, falta de concentración, agotamiento físico, falta de apetito, llanto fácil, expresan ideas de muerte o de querer morir. Desesperanza, pesimismo. 
En ocasiones la familia y amigos, ven estos síntomas como manipulación. Y si bien, existen casos, pocos por cierto, donde una persona puede simular para manipular. Estos cambios conductuales duran en el tiempo. 
Entre las diferencias entre la tristeza de jóvenes y adultos, es que en los primeros, se muestran más irritables que tristes. Presentan más sueño del habitual, abusan más del alcohol y las drogas. 
Mayor es el peligro de suicidio, cuanta mayor planificación haya realizado para suicidarse. 
El joven con riesgo suicida, quiere acabar con la critica, en su búsqueda del silencio ante los reclamos familiares, comete tal acto. No se debe subestimar lo que se dice o deja de decir a un joven depresivo.Basta una frase para activar el riesgo. 
Las distorsiones del pensamiento llevan a que perciba sin salida su situación. Los pensamientos negativos y catastróficos, asi como las elucubraciones acerca de comentarios de familiares o terceros aumentan el sufrimiento del joven.
Desde la mudanza o traslado a un nuevo colegio que conlleva a la perdida de identidad o pertenencia social, hasta el maltrato físico y emocional son factores que inciden en la ejecución del acto suicida. Así como:
La no aceptación de la imagen corporal
Conducta agresiva
Conducta disocial
Incapacidad para resolver los problemas
Sentimientos de desamparo y desesperanza
Intentos fallidos de suicidio.
El joven debe saber que los pensamientos suicidas, son espontáneos, que aunque luche contra ellos necesita la ayuda profesional. En el fondo, sabe que busca descansar y desconectarse de las "criticas" o exigencias familiares o escolares. Aquellos que han sobrevivido al primer intento, reconocen luego que no quería matarse. Sin embargo, el abandonar el tratamiento farmacológico y psicoterapeutico incide en que estos pensamientos reaparezcan. 
Ante esta situación, es importante que se traslade al psiquiatra quien en conjunto con el psicólogo trataran al joven. La familia tiene que participar en el trabajo terapéutico a realizar. Hay que tener en cuenta, que estos jóvenes así como un adulto deprimido, con intentos suicidas, tienen poca adherencia al tratamiento, esto es: abandonan la terapia y la farmacología, lo que agrava la situación.

Autora: Lic. Milagro Mendoza Twitter:@MilagroMendoza email: psi-milagromendoza@hotmail.com

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