¿Y si tú no vales?, por @hectornred

No suelo ver mucho Telecinco, tampoco es que vea La 2, poca tele en general. Demasiado Internet. El caso es que llevo dos días seguidos viendo ese canal por la noche y ayer vi el programa 'Tú sí que vales'.

Me vais a decir que con ver solo unas pocas veces el programa del publicista Risto Mejide no tengo argumentos para opinar. Quizá tenéis razón. Pero me apetece escribir sobre el tema.

El objetivo del programa es encumbrar el talento que tienen sus participantes, sin camino a marcar, demostrar que se es el mejor en algo demostrable en un escenario. Elegir al mejor para un jurado algo particular. El formato es tan popular en España que al mismo presidente del Gobierno le gritaron el 'leit motiv' o lema del concurso cuando ganó las Elecciones.

Desde mi punto de vista, 'Tú sí que vales' es una extensión del 'circo' de Telecinco. El programa sería la actuación de los trapecistas o los tragafuegos en la sesión. Aparte quedan los payasos, ya sabéis en qué franjas de emisión.

Pero al margen de ese aspecto, sí me preocupa el espíritu del programa. Elegir al mejor y alabarle hasta el límite es muy perverso, porque se deja a un lado el esfuerzo de los que según el jurado que componen Mejide, Merche y Moreno o Corbacho, no valen. (Ver al hijo de Isabel Pantoja dando consejos sobre 'break dance' me da miedo, la verdad). Me parece interesante el papel de Moreno, que hace el de Dios que premia con contratos y actuaciones en espectáculos por su condición de productor que tiene.

Yo es que soy de los que no valgo. Con mi edad ni presento un informativo ni escribo en un medio prestigioso. Es más, estoy en el paro y solo escribo en mi blog. Quizá sea por eso que me parece perverso ese programa, porque premia a los ganadores y se ceba muchas veces en críticas con los perdedores.

Muchas veces recitan dos consignas en el programa, 'lo lleva en los genes' y 'es un don'. Afirmaciones con argumentos poco elaborados. Pero, ¿y los demás? sin don ni genes especiales, pueden dedicarse a otra cosa, a ser albañiles, por ejemplo. Cuando estudié Humanidades tenía un profesor catedrático que nos decía que muchos seríamos cajeros de supermercado o vendedores de hamburguesas. TSQV me recuerda mucho a él.

Creo que es más simple. Va en la línea del fomento de la excelencia mientras se permite abandonar a los que no lucen ese talento de primeras. No puedo olvidarme de la inversión de la Comunidad de Madrid en el Bachillerato de Excelencia, por ejemplo.

Fomentar la competencia hasta el límite y poder elegir al mejor haciendo algo es el sueño de todo empresario y, si como dicen, los mercados mandan en nosotros, crear una sociedad así les va al pelo. Por eso no puedo dejar de preguntarme qué es lo que pasará con los que según el jurado de turno, No Valen. Y no solo en el concurso de Telecinco.

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