¿Y si no hubiese ganado?, por Javier Astasio

 

Tenía puestas muchas esperanzas en la victoria de Obama y las había puesto por muchas razones. Fundamentalmente, porque, si algo encarna el primer presidente negro de la historia de los Estados Unidos, es la constatación de que el hombre es capaz de vencer a la fría maquinaria de la economía ciega e injusta y a ese conglomerado de odios, creencias e intereses excluyentes que acaban por convertirse en el espejo en el que se mira lo más miserable y egoísta del ser humano.

Soy perfectamente consciente de que Obama ha incumplido bastantes de las promesas de su primer programa electoral. También de que en no pocas ocasiones ha pasado, fundamentalmente fuera de las fronteras de Estados Unidos, por encima de los derechos fundamentales que deberían asistir siempre, insisto, siempre, a cualquier ser humano. No, no me he olvidado del asesinato "made in Hollywood" de Bin Laden ni del prometido y frustrado cierre de la vergüenza de Guantánamo. Pero también tengo claro que, sin él, la situación económica y social en Estados Unidos y, por extensión, del resto del mundo sería mucho peor y más desesperanzadora. Por eso y a pesar de lo otro, si yo hubiese podido votar en los Estados Unidos, sin duda lo hubiese hecho por Barak Obama

Escribo esto porque demasiado a menudo nos perdemos en exquisiteces y remilgos que, al final, se conviertes en patadas a los causantes de nuestras frustraciones, pero, y esto es importante, dadas en nuestro propio culo. No quiero decir con esto que el voto debas ser siempre ese voto útil que se han han acostumbrado a pedirnos. No, ni mucho menos. No debe ser un voto útil, sino un voto práctico.

Hay que caminar hacia delante y Obama, pasito a pasito y con todas las dificultades que podamos imaginar puso en la pasada legislatura las primeras piedras para muchas de las reformas. También se erigió en paladín de lo público contra el egoísmo ciego del neo conservadurismo y supo mirar a la gente desde abajo, poniéndose a su lado y no desde la superioridad de una fe o un color que no hacen sino esconder los intereses inconfesables de una clase dirigente y excluyente.

El voto a Obama, a veces con pinza en la nariz, ha sido un voto práctico, el voto práctico que le dé la fuerza que necesita para reafirmarse en su lucha contra el conservadurismo religioso y político que empapó todo en los años Bush. El voto práctico en España será el que permita cambiar todas esas anquilosadas leyes, constitución incluida, que, no sólo han asfixiado y adormecido cualquier sueño de transformar la sociedad, sino que la han convertido en mucho más injusta de lo que era.

No cabe duda de que la próxima vez el voto tiene que ser en España mucho más imaginativo y mucho más práctico de lo que ha sido hasta ahora. Los partidos, el PSOE en especial, debe ser consciente de ello e incluir esas reformas, especialmente la tan necesaria de la ley electoral, en su programa.

Por nuestra parte, debemos usar nuestro voto, no para castigar, sino para encontrar soluciones ¿Os imagináis de qué estaríamos hablando ahora si, en lugar de resultar vencedor Obama, hubiese ganado las elecciones Romney? Todos estamos seguros de que hoy el mundo es un poco mejor de lo que hubiera sido tras una victoria del republicano y de eso estoy hablando ¿Sois capaces de imaginar que sería de nosotros si las próximas elecciones vuelva a ganarlas, con o sin Rajoy, el PP?

Pues, insisto, de eso es de lo que estoy hablando.
 
 
 

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