¿Y si Facebook desapareciera?, por Alberto Calero (@acaleroj)

Somos ciudadanos del Siglo XXI. La mayoría conocemos las redes sociales. El término “nuevas tecnologías” es cada vez más viejo. Hemos avanzado en algunos aspectos mientras que en otros vamos como los cangrejos. Y en algunos como las tortugas. Vamos hacia atrás o andamos lentamente. Hoy vemos desaparecer o peligrar derechos que costaron adquirirse. Todavía queda camino para hablar de una igualdad social entre hombres y mujeres. De una igualdad real y verdadera. Son solo dos ejemplos que parecen no importar. Pero a lo que vamos. ¿Qué haces con las redes sociales? ¿Cómo las usas? ¿Para qué? Nos estamos acostumbrando a vivir pegados a Facebook. ¿Y si algún día desapareciera? Debemos mantener el control. Conozco a personas sin perfiles de Facebook o Twitter y son jóvenes. No están muertos ni son “viejos”. Tienen otra forma de ver las cosas. Otra vida. Ni mejor ni peor pero otro tipo de vida. Si mañana nos dijeran que una de las redes más famosas iba a morir más de uno casi moriría con ella.

Si Facebook desapareciera mañana dejaríamos de tener esos cientos de supuestos amigos. Amigos virtuales que nos mandan abrazos virtuales. Tenemos a gente que no conocemos personalmente y las redes nos permiten charlar, analizar o debatir. Lo veo bien. También tenemos a conocidos y más que conocidos con los que la relación parece reducirse a un mensaje privado o a un pequeño texto en el tablón. Lo veo mal. Si Facebook muriera mañana la mayoría tendría que correr para anotar el cumpleaños de la gente. Si Facebook no lo recuerda casi nadie nos felicitaría por nuestro cumpleaños. Es así. Así de triste. Nadie te diría lo guapo o guapa que estás al verte en una foto. Casi nadie charlaría contigo porque no habría un chat por el que hacerlo. Y el teléfono parece no existir y el tomar una cerveza o una copa “cara a cara” parece ser de la prehistoria. Personas “modernas” y “viejas”. Qué manía. Más les valía a los que van de muy modernos darse cuenta de que Facebook no lo es todo. Hay algo más allá de esta vida virtual que psicológicamente nos atrapa. Si no escribes en Facebook corres el riesgo de “desaparecer” para el resto. Arriesguémonos. Seamos valientes y descubramos a quién tenemos de verdad al lado. Sería un intento para ver cuánto tiempo aguantamos. Nos llevaremos más de una sorpresa. Habrá que estar preparados para que en nuestro próximo cumpleaños nadie nos felicite. Preparados para no saber de mucha gente. Preparados para que nadie conozca tu estado de ánimo. Preparados para no aparecer en el tablón o muro de tus “amigos” y que ya no te recuerden. Habrá que estar preparados para morir virtualmente. Quizás entonces empecemos a vivir la vida. Vivirla desde YA. Desde este mismo segundo.

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