¿Y eso de qué sirve?, por Mar García Martinez-Albelda (@mar_y_tal)

Durante estos años he acudido a muchas protestas, acciones, manifestaciones, concentraciones. Muchas denuncias, muchos abusos por parte de los de siempre. Y mucha lucha en tres direcciones: contra los que no quieren escucharnos, contra la pasividad de muchos otros y lucha interna contra el eterno “Así no vamos a conseguir nada”.  Muchas caras conocidas en las calles de compañeros y compañeras que siempre están ahí. Nunca me encuentro a los críticos, a los revolucionarios de sillón o a los 2.0, a los que critican por sistema o esperan a que salga con un kalashnikov entre las manos.
A través de las redes sociales se convoca desde hace unos días a la gente en las sedes del Partido Popular. Una convocatoria que pretende mostrar la indignación, el cabreo y la rabia que muchos y muchas sentimos al ver cómo se han lucrado con nuestro dinero mientras nos imponen una austeridad asesina. Una convocatoria que esta vez llega bajo el lema de “Barbacoa en las sedes del PP”. Se entiende –o debería- que eso de asar chorizos es una metáfora.
Y llegan las críticas. Llegan las críticas de “convocar una barbacoa mientras hay gente que pasa hambre”. Es verídico, me lo han dicho. Me han llamado “comeflores de mierda” por decidir acudir a una concentración, porque gritando no voy a conseguir nada. Tengo dos opciones o pensar que me ha tocado vivir en una sociedad de mierda que no va a despertar jamás y por lo tanto me dedico a criticar cualquier intento de movilización social o bien, intento participar en las convocatorias que considero que puedan visibilizar mi enfado. Eso y trabajar en el día a día, en mi entorno y tratar de vivir acorde a mis ideas.
Porque no es justo que se critique, sin ofrecer ningún tipo de alternativa, que yo quiera salir a las calles a protestar. No es justo que se me insulte, que se me trate con paternalismo porque no entiendo la lucha, porque me dejo manipular… En resumen, no es justo que el enemigo esté también dentro. A lo largo de estos años sólo he sido testigo de una convocatoria, el famoso #25A, que desde el principio se planteó de manera diferente. Y no recibió el apoyo suficiente. Y no me alegra, simplemente creo que o se plantean acciones que sumen para ser más o nos dedicamos a teorizar sobre el sexo de los cangrejos. Porque vivimos en la realidad en la que vivimos y porque no me voy a convertir en mártir de ninguna causa. Porque sola no puedo, pero con compañeras sí.
Así es que si algo tengo claro es que lo que no sirve de absolutamente nada, lo que resulta absurdo y una pérdida de tiempo es quedarse en casa. En eso, al menos, deberíamos estar de acuerdo. 

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