Y en eso don Mariano se fumó un puro, por @German_Temprano

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Y en eso don Mariano se fumó un puro...

Si en Moncloa hubiera quedado alguien con dos dedos de frente, o si en general lo hubiera, antes de desayunar habría acudido a la Interpol para dictar orden de busca y captura contra los asesores de imagen de este señor de Pontevedra. La fotografía de don Mariano fumándose un puro por New York, además de convertir a Paco Martínez Soria en un ciudadano de lo más cosmopolita, destila tanto huevonismo que uno, bondadoso dentro de lo razonable, tiende a pensar en que no hay mala fe sino nula capacidad.

No hay más cera que la que arde. Rajoy tiene simplemente pinta de lo que es. No me refiero, obviamente, a presidente del Gobierno sino a registrador de la propiedad ya sea en Santa Pola o en niuyor. Con un país convulso, heridos y detenidos por decenas, brutalidad policial, millones de parados, con una economía desbaratada y plagada de incertidumbres (¿reflexionaba a cada bocanada sobre el sí o el no al rescate o sobre la tristeza de Ronaldo?) ha perdido una gran ocasión para encenderse el habano a solas mientras sopesa si le merece la pena ‘vivir en el lío’ a costa de buscarnos muchos más a los ciudadanos.

Con don Mariano pasa que habla poco y cuando lo hace al instante echas de menos su silencio. Mientras todavía se recontaban a los lesionados a causa de las desmedidas cargas del 25-S él hablaba en la ONU, por esas fatalidades de agenda, de Gibraltar que, como refleja el CIS, es un asunto que desvela a una gran mayoría de los españoles. Pues bien, fue pronunciarse sobre la jornada de protesta doméstica y, de forma automática, desear que retornara a leernos cosas del Peñón extraídas de la Wikipedia. “Mi reconocimiento a los que no se manifiestan”. Esa fue la histórica cita legada generosamente a la Humanidad.

Y es que según sus estimaciones, fundamentadas en la prestigiosa escuela de Barrio Sésamo, hay más gente que no se manifiesta que gente que sí lo hace. Por tanto, mis tropelías están revalidadas por el pueblo. Estos pensamientos, sólo al alcance de unos pocos elegidos, apuntalan ese espíritu tan democrático basado en el ‘me han votado muchos hago lo que me sale del níspero’. Y, por supuesto, como no podía ser menos, para celebrarlo me fumo un purito porque yo lo valgo.

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