¿Y desupés del desahucio qué?, por Vicente Garcia Nebot

Mi
amigo Carlos, API de profesión, me contaba que fue a enseñar uno de esos pisos
desahuciados a un potencial inversor que pretendía comprarselo a uno de los
bancos que están cargaditos de pisos en venta.

Cuando
intentó abrir la puerta se encontró conque la llave que le habian entregado en
la susursal bancaria no coincidía con la cerradura. Después del desconcierto
inicial, y tras un rato peleando con el manojo de llaves, se dieron cuenta de
que el piso había sido “okupado”. No por aquella familia anterior desahuciada
que, llena de desesperación,  pudiera
haber decidido reocupar aquello que el banco se habia quedado al amparo de una
ley hipotecaria vieja, caduca, injusta y que beneficia la usura. Quien habia
ocupado el piso era un caradura que se ponía el mundo por montera e iba
ocupando pisos por el sistema “patada en la puerta” y malviviendo en pisos sin
luz eléctrica  ni agua potable. Pero al
fin y al cabo viviendo. El banco tardó meses en darse cuenta del problema.

¿Cree
usted que desalojar a un “okupa” es fácil? Pues no. Aquí entran los juzgados
que, en aplicación de la ley y con una gran eficacia impulsada por los bancos,
ordenan el desahucio de familias de economía en desgracia, ante una ocupación.
Aquí se ven atados de pies y manos para desalojar de una manera ágil  a quien ilegalmente ha entrado en el
inmueble. El problema se agrava. La degradación de la comunidad de propietarios
es evidente cuando les entra alguien que le importa bien poco la convivencia
vecinal y el estado final en el que quede el piso.

Sumemos
a ello que los bancos no pagan sus gastos de comunidad y veremos que el
problema afecta a muchos más que a los directamente desahuciados.

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