Vuelta al cole con Ken Robinson, por Emilio Fuentes Romero (@efurom1)

Este curso, la vuelta al cole está resultando dramática por el el Covid: Los padres, muchos de los cuales han perdido su trabajo o están en un ERTE, tienen miedo a llevar a sus hijos al cole. Los alumnos deben pasar 5 o 6 horas al día en unos centros escolares que no están preparados. Los profesores tienen miedo por sus alumnos, por ellos mismos y por sus familias; los burócratas y los políticos han demostrado a lo largo de todo el verano su incapacidad para tomar las decisiones.
 
Resultado: En los primeros días de clase se han registrado más de 700 incidencias por Covid. Como consecuencia, el sindicato de Estudiantes convocaba una Huelga General en toda España para los días 16-18 de septiembre, y otros sindicatos han convocado huelgas, paros parciales o concentraciones para pedir menos alumnos por aula y medidas sanitarias adecuadas. 
 
En medio de este maremoto, es necesario encontrar un resquicio para recordar al profesor Ken Robinson, recientemente fallecido. Sus enseñanzas deberían estar muy presentes, ya  resulten las clases presenciales, semipresenciales o por Internet en función de la evolución de la pandemia.
 
Ken Robinson (TED talks)
 
En su libro El Elemento. Descubrir tu pasión lo cambia todo (Grijalbo, 2009) plasmó sus principales ideas:
 
1. Todos nacemos con grandes talentos naturales, pero con el paso del tiempo, perdemos contacto con ellos. Irónicamente, la educación tiene mucha culpa de esto.
 
2. A muchas personas les va bien y triunfan en la vida "a pesar del cole". Robinson presenta numerosos testimonios. Por ejemplo, durante sus años escolares, nadie reparó en que Paul McCartney tenía talento para la música o que John  Cleese, de los  Monty Python, lo tenía para el humor.
 
 
3. Los sistemas escolares de muchos países están cortados por la misma tijera:
 
A) Existe una jerarquía de materias similar. En la cúspide de la pirámide se sitúan  matemáticas,  ciencias y lenguas. En la zona media, las humanidades. Y en la base, las artes, donde son más  apreciadas la música y las artes visuales que el teatro y la danza.
 
B) Los sistemas escolares inculcan una visión muy reducida de la inteligencia y la capacidad personal y sobrevaloran determinadas habilidades. Sin embargo, la inteligencia de cada persona es tan singular como su huella dactilar.
 
C) Fijan  límites estrictos de cómo tienen que enseñar los profesores y cómo tienen que aprender los alumnos, sometidos a fuertes presiones para superar unas pruebas de evaluación estandarizadas. Aunque no las nombra explícitamente en su libro, Robinson está en contra de las pruebas PISA.
 
4. En muy reasumidas cuentas, los sistemas escolares se diseñaron para responder a los intereses económicos de la Revolución Industrial.
 
5. Este planteamiento coarta una de las habilidades que más  necesitan los  jóvenes del siglo XXI: El pensamiento creativo. La creatividad no es innata. Es muy parecida a la capacidad para aprender a leer y escribir ¿Qué harán nuestros hijos, se pregunta Robinson, si continuamos preparándolos para la vida según modelos antiguos de educación?
 

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