Vivir entre dos aguas, por Josune Murgoitio (@josmurgui)

relación internacional turco-española

Encuentros aquí o allí, las sombras se engrandecen a veces, pero el resplandor se posa también / San Sebastián. S.S

“Si queréis estar juntos, estaréis juntos”, se te dice. Una persona nueva, la misma experiencia que una relación internacional confiere, fase distinta, ambos inmersos, condenados, sin haberlo elegido, pues estas cosas no se eligen, y en caso de poder tampoco se cambiaría, ambos en la lista de todos los categorizados en “pasión turca”: comunidad hispano-turca. Todos un proceso muy similar, bello y feo, facilidades y desesperaciones, según personalidad de cada cual y actitud ante adversidades también.

Un vínculo de amor y respeto profundo tejido entre la distancia y la cercanía, esta última contada en escasas ocasiones, pero reales, maravillosamente reales, estallan con un beso de bienvenida y no se relajan con las lágrimas de despedidas. Se aprende muchísimo. Impacta con la cultura propia. Se ríe a carcajadas, lo dicho no significa ser entendido. Es conexión. Y la gozada de viajar, dejarse para allá, no pensar, sino actuar.

Maravillas y encantos, al mismo tiempo maldiciones pesadas:

Papeleos,
fronteras absurdas,
los prejuicios de las personas del entorno, si fuera francés o alemán, con cargo ejecutivo, probablemente no hubiera prejuicios, pero no es el caso, y la apariencia de no ser racistas se diluye con palabras escondidas. No hay que hacer caso.

Al mismo tiempo, el deseo profundo, ¡joder las ganas de estar con una persona!
Cómo hacer. No me adapto allí, ¿sucederá lo mismo si él viene aquí?

Mirarlo, besarlo, estar con él.

Las páginas del Facebook se llenan de mensajes e imágenes de amor:

Voy para Estambul, voy a verlo.
Vengo de Estambul, vengo de verlo.

Y una ve ciertamente la vida pasar, como allí hay costumbre de hacer.
Esperar. Sentir el peso del tiempo. Aprovechar para hacer otras cosas.

¿Nos juntaremos definitivamente?¿Podremos vivir? Si hay que estudiar un nuevo idioma, buscar un nuevo trabajo, ser mayores…

Azota la incertidumbre, una intenta controlar(se):

Paciencia, no desesperes.
Hay que intentarlo.
Venceréis.

Es en el vacío, de su presencia física, algo aliviada por las nuevas tecnologías, la que enloquece a continuar hacia adelante.
Un pasito y otro más, hasta hacer camino.
Camino se hace caminando.
¿No es acaso verdad?

 

 

Deja un comentario

Su dirección de email no será pública.


*