Viaje a China de @albertina_navas: Parte 5 - En mi oficina china, se ganaba poco y se dormía mucho

Parte 5: En mi oficina china, se ganaba poco y se dormía mucho
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Los chinos ven Latinoamérica con respeto, como un bloque poderoso, lejano y misterioso. Pero no saben casi nada de él y, en geografía, sacan cero sobre 10. Para ellos, Latinoamérica es Argentina, Brasil y México; Argentina es Messi y Maradona; Brasil es Kaká y México es narcotráfico y comida picante. El resto no existe. En ese contexto, mi condición de ecuatoriana les parecía de lo más exótica. Creían que nunca más en la vida se encontrarían con otro ecuatoriano.



Por eso, se me ocurrió que podía compartir con mis colegas de oficina cómo es Latinoamérica (pues es su mercado meta) y el perfil del consumidor en esta región. Por suerte mis jefes eran muy abiertos y no tenían prevista ninguna asignación para mí, así que me apoyaban en todo lo que proponía. Así que me tocó empezar mapa en mano. El equipo me escuchaba con profundo interés, todos tomaban notas y hacían muchas preguntas. Todo les parecía fascinante. Además, como mi fuerte y mi formación profesional es la comunicación, me ofrecí a ayudarles a pulir su imagen corporativa a través de brochures corporativos (arriba), pues muchas pymes chinas no dan ninguna importancia a temas de imagen, hice un video institucional y traduje la página web al español. 



El sueldo básico es bien básico

El ambiente de trabajo era relajado. De lunes a viernes, de 09:00 a 05:00 pm, en punto. Y, a fin de mes, el sobrecito con 2.000 yuanes (300 dólares), en efectivo. Ese es el salario básico en Shanghai, la ciudad más cara de China. Antes de ir me habían dicho que alcanzaba para vivir... qué les diré... de alcanzar, alcanza; pero ¡en qué condiciones! El plan no era someterse a tremenda escasez, así que me tocó echar mano de mis ahorros y, claro, cada vez que salía de la oficina del gran jefe Marvin, regresaba a ver al altar del Dios de la Prosperidad (derecha), al que todos los días se le ofrecía fruta fresca, para ver si me daba una manito.


La siesta es una institución

El almuerzo era el mejor espacio para compartir con los colegas, solo que comían rapidísimo. En 15 minutos, estaba todo liquidado. ¿Por qué la urgencia? Para aprovechar los 45 minutos restantes en dormir. Todos tenían su cojín debajo del escritorio, lo sacaban, se apoyaban en él y se quedaban profundos. Parecían cuerpos inertes, pero como un reloj, se despertaban cuando terminaba la hora de almuerzo y se ponían a trabajar como si nada. Todos los días, el mismo procedimiento. 


Leyendo varios portales web chinos, noté que era una práctica generalizada e, incluso, muchas compañías construyen dormitorios para la siesta. Es más, cuando vi a todos mis colegas durmiendo a mi alrededor entendí por qué los manuales básicos de chino mandarían incluían en las frases básicas: "¿Puedo tomar una siesta?". Pronto me quedó clarísimo que el asunto no era particular de mi oficina: en todo restaurante, café o lugar para comer, la gente hacía la siesta ¡incluidos el KFC, McDonald's o Starbucks!

Me resultó evidente que la siesta era toda una institución en China cuando visité una gran compañía productora y exportadora de bolígrafos. Almorzamos en las instalaciones de la empresa con algunos profesores de las mejores escuelas de negocios en China y, tan pronto terminamos, el gerente general nos invitó a pasar a su oficina y dijo: "Duerman no más". En segundos, eso parecía un campo de guerra, dormían tan profundamente que parecía que no respiraban. 

Bueno, como bien el adagio popular 'a donde fueres, haz lo que vieres', así que no me tomó mucho aprender a sacar mi cojín y Zzzzzzzz...


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