Viaje a China de @albertina_navas: Parte 3 - No es ni chino ni inglés, ¡es Chinglish!

Parte 3: No es ni chino ni inglés, ¡es Chinglish!

Tomado de More Chinglish, Speaking in Tongues, con autorización expresa de Oliver Lutz Radtke (www.chinglish.de)


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Como les había contado, comunicarse en China sin hablar chino es un drama. Y, en ese contexto, las traducciones al inglés no siempre eran de lo más acertadas, así que esto complicaba aún más las cosas. En algunos baños, por ejemplo, decía: 'STELIOT' en lugar de TOILETS (como visto en un espejo); mientras que en algunos jardines había rótulos que decían 'Our life will be ceased if you step hard' en lugar del clásico 'Watch your step'. Poco a poco percibí que el hilo conductor a todo esto era una sui géneris mezcla entre traducciones literales, errores tipográficos y lecciones de conducta y urbanidad (como la foto al inicio de este blog). Justamente de esto se trata el famoso: Chinglish.

'Be careful, don't be crowded', 'Do not vote in the pool' o 'Exit for Importance', sin duda, son mensajes que resultan graciosos para los extranjeros. Pero, al Gobierno chino, no le causan nada de gracia. Es más, se han contratado asesores angloparlantes de primer nivel para corregir los errores de los rótulos, sobre todo, a propósito de los Juegos Olímpicos de Beijing. ¡Y ya llevan más de un millón correcciones! Fíjense que el Chinglish no es solo una mezcla entre inglés y chino, y tampoco es solo una sucesión de errores tipográficos, es un fenómeno cultural, que muestra la voluntad de apertura de los chinos a Occidente y sus tropiezos en el intento.


El Profesor Víctor H. Mair, de la Universidad de Pensilvania, define al Chinglish como "la brecha entre el signifcado que se busca comunicar y lo que realmente se escribe, provocando una carcajada". Mair ha estudiado el fenómeno desde los 80's y se ha dado cuenta de que una de las causas de tan curiosos textos es el uso de softwares gratuitos de traducción, de baja calidad. Yo lo comprobé de primera mano. Cuando mis colegas de la oficina (de quienes les contaré en mi próximo post) recibían un email en inglés, introducían el texto en un software de traducción, luego escribían su respuesta en chino y pegaban la traducción en el cuerpo del email, sin siquiera revisar. Y, claro, muchas veces decían piedras, porque esos programas son de los que traducen al estilo 'Sr. Jorge Arbustos' por 'George Bush'.

Si les interesa profundizar en este tema, les recomiendo un fascinante libro: Chinglish, Speaking in Tongues, de Oliver Lutz Radtke. Ahí se explica en detalle este curioso fenómeno y pueden encontrar miles de ejemplos. 


Como todo en China, el Chinglish es una razón más para hacer de esa tierra un mundo tan distinto y distante así como divertido. Aquí les dejo una galería de fotos de rótulos en Chinglish, para que se rían un rato:




Tomado de More Chinglish, Speaking in Tongues, con autorización expresa de Oliver Lutz Radtke (www.chinglish.de)



Crónicas anteriores:
Parte 1: Una bienvenida que de cálida no tuvo nada
Parte 2: Eso de comunicarse en China sin hablar chino es tenaz


Enlaces de interés:
Galería de fotos: Mi barrio chino
Podcast: 'Hablemos de China' con @interdigi@ivanlasso y @albertina_navas 
Video: Aprendiendo a contar del 1 al 10 en chino, con las manos


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