Urolagnia (lluvia dorada), por Alberto Calero (@acaleroj)

Orinar es necesario para el cuerpo humano. Normalmente se orina en el baño. Hay quienes tienen pérdidas de orina y lo pasan mal. Los recién nacidos se hacen “pis” encima. Cuando eres niño puedes mojar la cama. Existen numerosos ejemplos donde aparece el líquido en cuestión. En ocasiones es protagonista de prácticas sexuales como la “urolagnia”. Cada persona es libre de tener sexo cómo y con quien quiera. Se puede hacer en pareja, en trío o en una orgia. Últimamente nos encontramos con gente que ha decidido practicar la “lluvia dorada” sin preguntarnos si nos gusta. Se nos están meando en la cara y se deben de pensar que sentimos placer. Sucede últimamente los viernes. Falta poco tiempo para comer o ya estamos comiendo y “zas”. Otros prefieren la hora del desayuno de un día cualquiera. Abres un diario digital o coges un periódico y “zas”. Otra vez, así, sin preguntar. Lees titulares que justifican cifras escandalosas y dramáticas. Ves fotografías con caras compungidas de quienes pretenden hacernos creer que sufren. Son los mismos que tendrían que sonrojarse. Y para qué hablar de las portadas de diarios nacionales. Algunas son ya los genitales de quien te lanza el “pis”. Recibes la orina en tu cara sin haberlo pedido. Y todavía hay quien te hace creer que el periodismo independiente existe. Cuando llega el almuerzo te cruzas con alguien y le miras con cuidado. Puede que se desnude y te suelte el líquido. Es un vecino, un compañero, un conocido o incluso, a veces, un amigo o gente cercana. Te quieren dar lecciones cuando son los menos indicados. Te piden que hagas cosas cuando ellos nunca lo han hecho. Te hacen creer que entienden tu situación pero no la pueden entender. No la entienden porque sencillamente no han pasado por ella. Sucede con el paro, con el sufrimiento de un parado. Y pasa desde tu alrededor cercano hasta los políticos y los medios. Algunos hacen política con la cifra. Es lamentable. Es repugnante. Es vomitivo.

Y hay más ejemplos. Algunas personas también se te orinan en la cara con otros comentarios. Están las promesas de algunos que nunca llegan a cumplirse. Y tú ahí estás, esperando. También están los que literalmente han jugado con tus ganas y con tus ilusiones. Los hay que te dicen que no te quejes y ellos no se escuchan quejándose. Los hay que te dicen “qué bien se te ve” cuando pasas por duros momentos y no se paran a pensar que estás disimulando. O intentando disimular. Muchos viven independientes con 27 años, tienen coche e incluso esperan un hijo y te quieren hacer creer que son maduros. Lo que no te cuentan es que reciben una “pensión” (parece que vitalicia) de los padres. Algunos gozan y disfrutan de viaje en viaje y siempre sonríen. Cuando te ven a ti algo serio te sueltan eso de “hay que reírse, oye. Hay que vivir con humor”. Claro que habría que ver si el que te lo dice sonreiría igual si no viviera como Dios. Tienen el bolsillo lleno y “con perricas, chufletes”. El otro día hubo un atrevido que me soltó que me abriera un bar como él. Pero él ya no recuerda que lo abrió con unos cuantos miles de euros que alguien le dio. Qué majo él, qué valiente, qué emprendedor. Habrá personas que se morirán habiendo vivido en una permanente serie de televisión.

Pido un favor desde ya mismo. Los que tengan ganas infinitas de mear que se vayan a un baño. Y si lo que les gusta es hacer “urolagnia” que pidan permiso. Obligar a alguien a recibir “lluvia dorada” no es lícito. Y encima quieren que nos callemos cuando nos dejan empapados. ¿Callar? ¡A la mierda! ¡Váyanse a la mierda!

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