Un viaje por las catalogaciones del rock experimental, por @SergioGB1979

En el rock experimental o progresivo la riqueza se encuentra en la amplia visión, en la eliminación total de barreras. Es simplemente eso, el progreso de un estado a otro, manteniendo unas raíces pero dotando de nuevos frutos al árbol. Una robusta figura llena de ramificaciones que van tomando nombre y clasificación propia. A continuación expondremos una lista en la que se explican las etiquetas más utilizadas dentro de la corriente, diccionario útil a la hora de desplazarse a lo largo de esta tan amplia disciplina musical.

Art rock

Se denomina con este término a los primeros pasos que se dan en busca de la exploración musical, siguiendo el camino evolutivo que llevaría a movimientos como el rock progresivo de base o el sinfónico. El art rock es una especie de limbo, un terreno en el que se pueden adscribir un gran número de proyectos sin que estén ligados obligatoriamente a la experimentación pura y dura. Por un lado se entiende como el nudo de una novela sonora que tiene en la psicodelia su inicio y en el progresivo su desenlace. Aun así, y debido a que también se ha llegado a dicha situación partiendo de otros estilos, es correcto decir que el sentido de esta etiqueta es más global que exclusivo. Es realmente un estado, ya que hasta grupos de rock progresivo han tenido etapas en las que sus composiciones rozaban en mayor medida el campo del art rock, al igual que apuestas pop o adult oriented rock han mostrado sus devaneos con dichos alardes.

Escena de Canterbury

Sin duda el jazz es un elemento a tener en cuenta si hablamos de la música experimental. En las jam sessions del hot jazz se escriben unos postulados que servirán de colorida paleta para muchos de los pintores musicales que se reúnen en torno al rock progresivo. La conocida como escena de Canterbury, cuna en la que se mecieron las bandas más influyentes de la nombrada ciudad, se nutre de los efluvios de la pasada psicodelia, mezclándolos sin reparos con ritmos serpenteantes de rock y una cuidada síntesis del ya subrayado jazz. Esta escuela evoluciona en los años setenta, busca horizontes que conquistar en los que las letras pierden importancia y el ingenio compositivo referente al ámbito musical es el que reina.

Rock sinfónico

El desarrollo musical es aquí un punto que prima. La búsqueda de una orquestación que complemente la canción original es algo esencial. No necesariamente deben apoyarse dichos arreglos instrumentales en orquestas filarmónicas, aunque en más de una ocasión se recurre a ellas. El truco se encuentra en las posibilidades que dan las nuevas variaciones de teclados que desde finales de los años sesenta se empiezan a desarrollar. El entendimiento de su efecto es fundamental para lograr componer contando con su ayuda, razonando su situación con respecto al resto de los integrantes de un combo. Algunos grupos de art rock han presentado juegos sinfónicos recurriendo a la ayuda de orquestaciones, como los primeros Deep Purple con su Concerto For Group And Orchestra (1970), aunque en los últimos tiempos el mercado ha visto nacer ramilletes oportunistas y ciertamente pretenciosos apoyándose en esta idea. En su momento se habló de una variante a la que se le puso la pegatina de progresivo sinfónico italiano. Sí es cierto que Italia llegó en la década de los setenta a competir muy de cerca con el Reino Unido en cuanto a propuestas de rock progresivo y sinfónico se refiere, pero no hay duda que es excesivo crear distinciones por el hecho de que muchos de esos conjuntos italianos cantasen en sus inicios en su lengua madre (algo que, como entenderán, es totalmente lógico). También estaba la idea de acercar el folclore italiano al progresivo, aunque al final muchos conjuntos terminaban sonando como copias de Genesis, Pink Floyd o Gentle Giant. Razones suficientes para no complicar más este listado de variantes o subgéneros, continuando así con lo más relevante.

Folk progresivo

La gran oleada que llevaría a las playas de los sesenta aguas inspiradas en el clásico folk musical, sin duda terminaría convirtiéndose en la gran sensación del momento. Composiciones acústicas y dotadas en muchas ocasiones de un carácter minimalista, se fundían en las ardientes proclamas de la libertad lírica. Los músicos encuentran una nueva forma, limitada en sus inicios, de expresarse, aunque este compartimento no se quedaría estanco de por vida. Las mentes crecen y las inquietudes se desarrollan. Bob Dylan, máximo exponente de la corriente, parece traicionar al movimiento cuando se pasa al folk eléctrico y de guitarras contundentes. Todo lo contrario, ya que gracias a canciones como “Highway 61 Revisited” nace el conocido como folk rock. Pero esta suma de logros no únicamente se produce en Estados Unidos, ya que formaciones inglesas y escocesas se ponen en marcha para aportar una réplica a la altura de las circunstancias. Nombres como Donovan o The Incredible String Band adelantan posiciones sin demasiados problemas. De ahí a formaciones como Fairport Convention, The Strawbs o Jethro Tull, sólo dista un paso. En ellas ya se empieza a notar el gusto por una experimentación menos anárquica y más acorde con el establecimiento de un estilo firme, dando paso a lo que se podría reconocer como folk progresivo.

Space rock

El space rock tiene un pie tocando la tierra de la psicodelia y otro flotando en el espacio. Buscando más allá de lo establecido en los estatutos del rock psicodélico, los combos creadores del space rock desarrollan en mayor medida la jam instrumental, jugando con diversos efectos de sintetizadores y guitarras que doten a sus canciones de aires de otros mundos. Amantes en su mayoría de las iniciáticas producciones de ciencia ficción, estas formaciones parecen querer expresar a través de sus composiciones las sensaciones que se tienen en uno de esos viajes interestelares que parecen sólo aptos para los héroes del cómic.

Kraut rock

Este término se utilizó en los 70 para intentar englobar a todas las propuestas experimentales que nacían en terreno germano. Aunque se inician en mascaradas con la música clásica y el jazz, el escuadrón alemán progresivo sería el que años después mayor gusto cogería a la mecanización musical y al uso de la electrónica para sus creaciones. Sus avances ayudarían posteriormente a la llegada del rock industrial, aunque únicamente como empujón de arranque, ya que la mayoría de aquellos proyectos de kraut rock terminarían como cenizas sopladas por el viento. En los noventa, y tras comprobar que hay una escandalosa escena que vuelve a mover el undergroud alemán, se intenta poner al día la etiqueta de kraut rock, aunque sin las mismas connotaciones que tuviera en los setenta.

Jazz rock

Tiene bastantes similitudes con la conocida como escena de Canterbury, aunque el jazz rock presenta cierta raíz que lo mantiene atado a su estilo de origen. La idea es ejecutar complejas creaciones jazz usando instrumentos utilizados para tocar música rock y progresivo. Aquí se pasa a un campo más técnico, rico en sonoridades y cargado de matices que se cruzan una y otra vez a lo largo de cada obra.

Neo progresivo

Pocas diferencias se pueden encontrar entre este subgénero y el estilo madre. Ahora bien, la fuerza con la que surge una escena de bandas jóvenes en los ochenta intentando reivindicar unas pautas que se habían perdido en el rock progresivo comercializado, hizo que el movimiento tomase forma y se constituyese como un estilo propiamente dicho. Estos proyectos iban un paso por delante de las propuestas de new wave y sus fines, tanto instrumentales como líricos, aspiraban a metas mayores. La influencia básica y espejo que sirvió como punto de partida de sus carreras era la vieja guardia inglesa de los setenta, nombres como Camel, Pink Floyd o Van Der Graaf Generator. Defendían el gusto por los extensos desarrollos sinfónicos y ofrecían una vía alejada del plastificado mundo de las emisoras radiofónicas comerciales. No obstante, el significado de esta etiqueta fue variando a lo largo de los años y hoy en día se califica de neo progresivo al estilo de rock elaborado y relativamente complejo pero con un cierto toque de accesibilidad casi instantánea que no estaba presente en las propuestas iniciáticas del rock progresivo.

Metal progresivo

Cuando los principios básicos del heavy metal se enriquecen y expanden con la filosofía del rock sinfónico se obtiene este subgénero tan popular desde la década de los noventa hasta la actualidad. Posiblemente encontremos en Rush al grupo madre del metal progresivo, pero la verdadera génesis de esta tendencia debemos buscarla en las bandas de heavy metal que comenzaron a apostar por un sonido más ambicioso durante los años ochenta. Gigantes como Iron Maiden o Metallica se subieron al carro de una u otra manera a lo largo de aquella década, pero si nombramos a Queensrÿche, Fates Warning o Dream Theater no habrá demasiadas discrepancias en aceptar que ellos fueron tres de los grupos más relevantes en la definición del género. De ahí a la fusión con el jazz y con las vertientes más extremas del metal, conceptos de los que beberían conjuntos como Death, Cynic, Atheist o los cada día más en boga Opeth. Otras variantes incluyen los híbridos entre el power metal y el progresivo (Rhapsody, Symphony X o Kamelot) o bandas que acaban por trascender los supuestos límites del género que las sustenta, como Pain Of Salvation o Tool.

RIO (Rock-in-opposition)

Este estilo tiene sus fundamentos principales en el avant-garde, posándose en las estructuras más clásicas. De esta forma, y aunque en muchas ocasiones para el oyente sea una desventaja en lugar de acierto, las obras editadas por este tipo de conjuntos ofrecen por lo general coros disonantes, métricas enrevesadas y arreglos abstractos, llegando a rozar los arranques de ritmos múltiples. En algunas ocasiones su lírica tiene una fuerte carga política, aunque también esconde otra temática ya más cercana al reconocido como rock progresivo. El virtuosismo es extremo y hay que dedicarle una cuidada escucha a cada canción para lograr desmarañar su sentido total.

Zeuhl

Basándose en el neoclasicismo, el modernismo, la fusión y el romanticismo, Christian Vander, fundador de la agrupación musical Magma, decidió catalogar el estilo de su combo como de zeuhl. La palabra tiene el significado de celestial, clamando así por una música que tuviese como destino un propósito universal. Los ambientes opresivos y juegos etéreos son la seña de identidad de esta disciplina, a la que posteriormente se han adscrito bastantes proyectos.

Rock matemático

Aposentando su eclosión emergente en los ochenta, esta corriente experimental utiliza las estructuras atípicas y los ritmos enrevesados en su precisión para fragmentar melodías al igual que para magnificar lo disonante. Los tiempos pasan del 4/4 al 7/8 u 11/8, basando en esa asimetría su evolución por los derivados poco reconocibles. La parte matemática, además de en la forma de proceder con lo ya citado, vuela gracias a manipulaciones instrumentales en las que la voz no suele existir (o trabaja como elemento secundario). Las primeras influencias de las que beberían estos proyectos están en el rock-in-opposition de Frank Zappa o Henry Cow. Estados Unidos y Japón resultarían las dos mechas iniciales para el género.

Texto perteneciente a los libros Radiografía Del Rock Experimental I y Radiografía Del Rock Experimental II de Sergio Guillén y Andrés Puente (Editorial Castellarte)

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