Un tipo listo, por Javier Astasio

 
 
Dicen que no hay peor tonto que el que no sabe que lo es. Yo añadiría que aún es peor el que se rodea de gente sin la decencia suficiente para señalarle todas las tonterías que dice o hace cada día. Llevo meses diciéndole que, este país y el mundo en general, está tomado por inútiles que sólo se rodean de tipos más inútiles, incapaces de decirles que el traje nuevo del emperador en realidad no existe. Lo malo es que eso, que nos dejaría en manos del azar y la torpeza de nuestros gobernantes, no es del todo cierto, porque a estos inútiles que elegimos, unas veces de un color y otras de otro, los manejan tipos "listos" y sin escrúpulos a los que no les duelen prendas para explotar, esquilmar y degradar países y ciudadanos.
Tomemos como ejemplo lo que está pasando frente a las costas de Castellón y Tarragona o, mejor dicho, lo que está pasando en tierra "poco firme" a consecuencia de los trabajos de una empresa, al parecer propiedad total o parcial de Florentino Pérez, que desde 2010, y esto es importante, porque aún gobernaba Zapatero, está inyectando gas para su almacenaje en un viejo campo petrolífero submarino con el fin de almacenarlo. Esas operaciones, que fueron denunciadas por movimientos vecinales y ecologistas de la zona, provocan desde hace varias semanas movimientos sísmicos en la zona de intensidad más que preocupante y perfectamente perceptibles en pueblos y ciudades.
No hace falta echarle mucha literatura al asunto para imaginar el caso que hicieron a toda esa gente que protestaba los empresarios, autoridades y expertos de parte interesados en el proyecto. Seguro que su respuesta fue ese "las probabilidades de que ocurra lo que dicen son mínimas" o el consabido "nunca ha pasado nada", ocultándonos que mientras exista la más mínima probabilidad lo que puede ocurrir acaba ocurriendo y que las cosas que acaban pasando siempre ocurran por primera vez la primera vez que pasan.
Rajoy es de esos tipos que se repite y nos repite lo que él y quienes tiran de los hilos que le mueven las cosas que les conviene que oigamos. Saben que es un vicio muy extendido el de querer ver la realidad con más optimismo del que sería prudente y, por eso, estimulan las declaraciones en que se minimizan los riesgos en busca de la tranquilidad de la buena gente que le permite hacer y deshacer a su antojo.
Rajoy es todo un especialista en esas cosas. La ambigüedad y las mentiras presuntamente blancas son su especialidad. Lo dejó claro cuando Aznar le puso al frente del dispositivo con el que se pretendió enjugar y minimizar las consecuencias de la salvajada que fue el hundimiento del Prestige. Fue en aquella ocasión cuando dijo que la carga del petrolero estaba segura y que lo que salía de sus bodegas apenas eran unos "hilillos de plastilina". Ya vimos en pocos días en qué quedaron aquellos hilillos y la catástrofe que vivió la costa gallega, de la que algunos, cercanos al partido de Rajoy, no dudaron en sacar partido.
Más tarde se permitió afirmar ante los micrófonos, como quien habla en un bar o al final de una comida con una copa en la mano que un primo le había dicho que lo del cambio climático no era cierto ni tan preocupante. El pobre primo, físico en Sevilla, tuvo que dar explicaciones y quitar importancia a unas declaraciones de su primo listo que dijo lo que dijo para salir en defensa de la postura negacioncita de su hoy adversario Aznar, quien, por cierto, dijo lo que dijo a sueldo de quienes maldito el interés que tienen en que la gente tome conciencia de los riesgos que corre el planeta. Hoy son pocos quienes dudan de que el planeta se está calentando y de que, si no hacemos algo al respecto vamos a convertir en inhabitables muchos territorios que hoy ocupamos.
Ayer, el experto en desastres que es don Mariano Rajoy tuvo el descaro o la inconsciencia de decir en la ciudad de Fukushima, a sesenta kilómetros de la central averiada, que los temores sobre ella son "infundados". No sé qué cualificación tiene nuestro presidente para hacer tales afirmaciones, tampoco sé por qué o a cambio de qué lo dijo. Lo que sé es que decir lo que dijo en el mismo viaje en el que ha contado lo bien que va España y a los españoles nos ha vendido a precio de saldo y, sobre todo, después de sus grandes predicciones científicas resulta toda una temeridad, porque como ya dejó escrito ya va para cuatro siglos Juan Ruiz de Alarcón "en la boca del que mentir acostumbra, es la verdad sospechosa".
Un tipo listo este Rajoy y tipos listos quienes le asesoran y ni siquiera fueron capaces de explicarle cuál es la forma correcta de saludar al emperador.
 
 
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