Un relato político religioso, por @CarlosPenedoC


Columna de opinión publicada también en Estrella Digital.
El santuario de la virgen del Lluc en Mallorca huele a pollo al ajillo. La mayoría de los peregrinos son ciclistas de nacionalidad alemana, con su culotte y colores chillones, que andan como patos a causa del calzado de suela rígida que les permite anclar las zapatillas a los pedales clipless.
Resultaría frívolo reducir el corazón espiritual de la isla a un problema de extracción de humos del restaurante situado en su interior y la afluencia a una iniciativa de un compatriota que ha organizado marchas cicloturistas en primavera y otoño. Es parte de la realidad, una mezcla de información y sensaciones.
El pollo y los ciclistas son reales, comprobados un lunes de mediados de mayo de 2016. También que en los laterales de la capilla detrás del retablo de la basílica, donde se puede contemplar la talla en piedra de la virgen y el niño, se encuentra a tamaño descomunal un Ave María de Ramón Llull en catalán, entiendo que el texto original, y en la pared contraria en árabe, guiño éste quizá a los muy numerosos árabes cristianos que en el mundo son. Si se busca se acaba encontrando la oración en castellano.
El recinto alberga también un museo con el encanto de la acumulación de piezas histórica sin criterio museístico, o con un criterio de dos siglos atrás, monedas romanas, cerámica de reflejo dorado, trajes regionales, colecciones procedentes de donaciones de fieles con posibles.
El resultado no buscado por los responsables del santuario es que desde el momento de la visita el pollo me recuerda a la virgen del Lluc y la religión al pollo.
Siguiendo las actuales tendencias del márquetin (también conocido como mercadotecnia y mercadeo) y la política, cualquier iniciativa de comunicación debe contarnos una historia, porque -se nos dice, basado en un estudio de alguna universidad americana- la información con datos sólo la retiene entre el 5% y el 10% de la gente y el oyente memoriza mejor aquello que se le cuenta en el marco de un relato.
El storytelling es lo que había detrás de aquella niña de Rajoy en la campaña electoral de 2008 contra Zapatero. Reconozcamos que el recurso no funcionó en la práctica todo lo bien que se esperaba y de la moza nunca más se supo después de haber sido vista por la puerta del Sol de Madrid acampada gritando "No nos representan".
De ser cierto lo anterior se asemeja el asunto al caso -éste bien real- de Restituto Alcázar, niño nacido en el verano de 1936 durante el asedio al recinto toledano amotinado contra la legalidad republicana, quien fue utilizado propagandisticamente durante su infancia por la dictadura de Franco, y acabó siendo miembro de la Unión Militar Democrática en las postrimerías del régimen de su padrino infantil.
En comunicación existe la obsesión de contar historias y finalmente transmitir sensaciones con lo que nuestras neuronas sobre estimuladas recordarán aquello que se quería transmitir, algo descubierto hace años por BMW y aquella mano por la ventanilla del coche y por Franco en plena guerra civil.
El ya general Moscardó sostiene en brazos a Restituto Valero
(también conocido por Restituto Alcázar Valero),
uno de los dos niños que nacieron en el interior del Alcázar
durante el asedio. Fuente de la imagen: Blog Sol y Moscas.
El santuario que alberga la patrona de Mallorca también lanza mensajes voluntarios, tiene su relato, que combina el nacionalismo balear con el atractivo de un NH: "Aquí, los creyentes reencontraréis los signos de identidad de nuestra Iglesia. Los nocreyentes, las raíces más profundas del pueblo mallorquín porque Lluc es más que un santuario: es un signo nacional de identidad. Los visitantes extranjeros, una oferta distinta a los días de playa y a las noches de fiesta".
Una placa recuerda que Alfonso XIII, "nuestro católico monarca", visitó en 1929 el santuario, "siendo el primer rey español que pisó este bendito rincón de Mallorca"; en un curioso vídeo de bienvenida aparece el hijo de Kirk Douglas recomendando la isla entre imágenes de expresionismo alemán; se nos ofrece información de la hospedería (81 habitaciones -celdas- y 39 apartamentos con cocina);  o que allí se puede estudiar en régimen de internado Infantil, Primaria, Secundaria y estudios musicales de nivel conservatorio, herederos de los niños cantores vestidos con casulla azul que se remontan al siglo XIII.
La realidad los mezcla, pero los profesionales de la comunicación insisten en que prioricemos las sensaciones sobre la información dura.
Sin embargo, en este momento procesal no parece conveniente prescindir de información de cara a las próximas elecciones generales y sería muy útil antes de votar poder conocer los planes concretos de Bruselas y los de cada partido sobre qué hacer frente a la deuda, el déficit y las sanciones de la autoridad comunitaria.
Sería obligado recordar algunos indicadores de gestión de la legislatura 2012-2015, que es la de referencia para continuar con lo mismo o cambiar.
A partir de la credibilidad del dato luego podría ser pertinente elaborar un relato más o menos acertado sobre el futuro y tratar de transmitir sensaciones al votante.
Pero antes de la fe, o junto con ella, arreglar el extractor de humos. Porque si no huele a fritanga.

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