Un poema por Malvinas: "Qué raro: sin temor voy a la muerte...", por Gustavo E. Olivera (@INFO_GEO)

Un viernes 26 de marzo de 1982 me daban de baja como conscripto clase 1962 de la Fuerza Aérea Argentina. Había cumplido mi servicio militar en el Estado Mayor Conjunto de las FF. AA. (Hoy edificio del Ministerio de Educación porteño). No conozco a ningún camarada del distrito Buenos Aires, como lo era yo, que en aquel momento haya sido enviado para luchar a Malvinas.  Que la Fuerza Aérea me haya "largado" a la civilidad una semana antes de invadir las islas, siendo un soldado instruido durante más de un año de servicio militar, es una vergüenza que llevo sobre mis hombros y que se acrecienta cuando recuerdo que durante la guerra los cuatro o cinco boliches de moda de la Capital Federal y la zona oeste y norte del gran Buenos Aires, que yo frecuentaba con mi grupo de amigos, estaban llenos de jóvenes que bailábamos y nos divertíamos como si nada ocurriera, y en el mismo momento en que muchos de los chicos que vemos en esta foto seguramente sufrían en una trinchera o se habían muerto de frío o de hambre...  Todavía no había cumplido 20 años y fue la primera vez que me cruce, sin saberlo, con "Hipocrecía Colectiva", hermana de "Demagogia" y  madre de "Desigualdad", y nadie tenía interés, ni la grandeza de advertirmelo. Muchos argentinos influyentes bailaban como monos al compás del poder.

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