Un poco de risoterapia de la mano de Miranda, por @MartaLobera

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Qué difícil es hacer reír, no hablo de una ligera carcajada, sino de morirte de risa, de querer parar y no poder. Eso es complicado. En mi caso, al menos pocas series lo consiguen y sobre todo de forma constante. Pues hoy os vengo a hablar de una que sí lo hace, desde el minuto uno de su capítulo piloto. Estoy hablando de Miranda, el mejor antídoto para los días de bajón, o para cualquier momento en general. Al menos, en mi caso, esta serie se ha convertido en mi terapia de la risa particular.

Parece que en el blog la cosa va de series británicas últimamente, pero es que me tienen loca con tantas cosas interesantes que hacen. Miranda es una serie de BBC One que comenzó a emitirse en 2009, en la actualidad se encuentra a la espera de lanzar su cuarta temporada, pero sabiendo como son estos ingleses puede ser en unos meses, o un par de años, que ellos lo de hacer las series en unos periodos establecidos no lo llevan bien.

La serie nos muestra la vida de, como su propio nombre indica, Miranda, una mujer de unos 35 años que posee junto a su mejor amiga una tienda de artículos de broma y que no termina de sentar la cabeza: su negocio no es un gran éxito que digamos, sigue soltera y su madre hace un problema de ello, además, ella es bastante peculiar. Digamos que Miranda se sale  de los cánones de belleza establecidos, estamos ante una mujer tremendamente alta y corpulenta. Pero no solo eso se sale de lo normal, su personalidad también es única. Miranda es muy graciosa, torpe, despistada, lleva una vida un tanto alocada y le cuesta socializar, porque no suele abrir la boca sin soltar alguna barbaridad o disparate.

La comediante y actriz Miranda Hart -que encarna a la protagonista, o se interpreta a sí misma, según se mire- es la creadora y guionista de la serie. Según ella, tiene bastante de autobiográfica y quizás aquí es donde esté la clave del éxito. Miranda sabe reírse de sí misma y lo hace sin ningún tapujo. Por eso quizás es fácil conectar con sus locuras o torpezas, aunque muchas estén llevadas al extremo. En cada capítulo encontramos muchos tipos de humor, desde las caídas y tortazos, chistes escatológicos, hasta algo de ese típico sentido del humor british. Hart no tiene miedo a mostrar a su personaje en situaciones un tanto patéticas o realmente embarazosas. Es una protagonista llena de imperfecciones, que se ve envuelta en situaciones absurdas y aún así es un personaje entrañable, con el que te puedes identificar en ciertos aspectos y que consigue hacerse querer.

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Los personajes secundarios terminan de completar el círculo. Tenemos a la mejor amiga de Miranda, una doña perfecta, aunque también algo frustrada. Su madre, que está obsesionada con casar a Miranda de una vez y se avergüenza de sus locuras. Y por supuesto luego está el chico, Gary, el gran amor de Miranda. Al fin y al cabo, la serie tiene mucho de comedia romántica, en cierto modo, Miranda podría ser una especie de Bridget Jones mucho más pringada y, sobre todo, muchísimo más divertida. También hay otra serie de personajes recurrentes que tienen su gracia y encanto, acompañando a la protagonista en sus locuras.

En definitiva, es una sitcom muy divertida, ligera y fácil de ver (yo devoré las tres temporadas que hay). Perfecta para pasar un buen rato y desconectar. Con Miranda todo es alegría y buen rollo, cada episodio son 30 minutos de risoterapia asegurada.


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