Un país serio, por Javier Astasio



De que Rajoy es un faltón no debe quedarnos ya ninguna duda. Ayer mismo, en plena ofensiva de los gobiernos del Eurogrupo contra la libertad de los griegos de decidir su destino, nuestro, su, presidente fue más allá de lo que se  atrevió el resto, diciendo junto a Sarkozy que lo de Grecia no puede pasar en España, porque "éste es un país serio", faltando de forma descarada al respeto que deberían merecerle los griegos y su gobierno, como lo merece cualquier socio.
Menos mal que aquí en España sabemos muy bien lo que es la seriedad, lo que es un país serio para este presidente a punto de caducar que tenemos. Supongo que, para Rajoy, un país serio es aquel en que un ayuntamiento más que adeudado, como el de Valencia, compra por un único euro los treinta millones que adeudan quienes organizaron en sus calles una carrera de Fórmula 1 a mayor gloria de los políticos y autoridades que se pasean y se hacen foros por los boxes.
Un país serio debe ser para Rajoy aquel en que su gobierno tarda semanas, por no decir meses, en obedecer las órdenes de un juez que le reclama documentos que no son del ministro de Hacienda sino de todos nosotros. Un país serio debe ser ese en el que todo se prepara para que la causa que investiga los desmanes de un partido que lleva dos décadas financiándose ilegalmente sea juzgada por tres de tres magistrados de ideología afín a la del partido  investigado, de los cuales dos están directamente relacionados con él o con sus dirigentes.
Un país serio debe ser para don Mariano ese en el que quienes una gran parte de quienes consiguen un puesto de trabajo apenas llegan a final de mes. Un país serio debe ser ese en el que muchos niños, demasiados y no precisamente los del barrio de Salamanca, han visto deteriorarse su alimentación, su ropa y su calzado, porque sus padres no tienen o están a punto de perder su trabajo.
Un país serio es ese en el que importa más pagar la deuda contraída durante años por gobernantes no demasiado responsables con bancos sin escrúpulos que, como todos los bancos, cuando pierden la apuesta, colocan lo comprometido en manos de sus estados para que la asuman o la defiendan el resto de ciudadanos. Un país serio es el que permite que se estafe a centenares de miles de ciudadanos a los que se engaña para quitarles los ahorros. Un país serio es también ese en el que las autoridades se conjuran para permitir la salida a bolsa de una banca que nace arruinada muy por encima de su valor, para, entre otras cosas, directivos y amiguetes se forren poniendo a salvo sus paquetes de acciones en las primeras operaciones.
En un país serio,señor Rajoy y esto el va a gustar, no se desvían durante años y durante gobiernos los fondos destinado a la formación a bolsillos privados, aunque sean de amiguetes, ni se amalan los ERE tan necesarios para quienes se van a quedar sin trabajo para "colocar" en ellos a colegas del partido o los sindicatos. En un país serio, señor Rajoy, los responsables, por acción u omisióin, no se parapetan tras sus fueros para que no les alcance la ley o les alcance tarde.
Un país serio debe ser el que se cierra a cal y canto, levantando vallas de alambre y concertinas en sus fronteras africanas para que quienes huyen del hambre, el terror y la injusticia no vengan a perturbar nuestra siesta. Un país serio es el que pone al frente de su ministerio de Defensa a un directivo de la industria armamentística y gasta en misiles lo que no tiene para comedores escolares o residencias de ancianos. Un país serio es el que perdona las deudas a la Seguridad Social y a Hacienda a los clubes de fútbol que gastan millones, que acaban fuera de España, en jugadores que no siempre cuestan lo que valen.
Un país serio, señor Rajoy, no es ese que usted piensa. No es ese país que obedece sumiso directrices que empobrecen y hacen infelices  a sus ciudadanos, dictadas por siniestros personajes que no han sido elegidos democráticamente por ciudadanos de ninguno de los ámbitos sobre los que influyen, sino por los agentes de la gran banca. Un país serio, señor Rajoy no es ese que se suma a una campaña orquestada por la troika, para anatemizar al primer ministro elegido por los griegos y forzar su dimisión, por haber tenido la osadía de rebelarse contra lo que es injusto.
Por el contrario, señor Rajoy, un país serio es el que se levanta contra esa pobreza injusta y contra las imposiciones de quienes la causan, Un país serio, señor Rajoy, hoy por hoy y no hay más que ver los nervios que desata, lo es más Grecia que España.


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