Un mal día lo tiene cualquiera, por Javier Astasio

 
 
A todos nos pasa. Todos tenemos días de esos en los que, no es que no te apetezca salir de la cama, es que, si pudieras, darías marcha atrás o hacia adelante al calendario para no tener que vivirlos. Hoy, no me cabe duda, para Rajoy debe ser un día de esos.
Vayamos por partes. En primer lugar, hoy Rajoy recibe muy malas noticias de Bruselas, porque su cuento de la lechera de los presupuestos, el que presentaron el cuentacuentos Montoro, primero, y la cándida y devota Báñez después. Malas noticias que destrozan todas esas, más que optimistas, delirantes previsiones de déficit que lo sitúan por encima del 8%, muy por encima de la cifra que pretende hacernos creer el gobierno y sobre las que ha construido sus fabulosos números. Pero no sólo eso, porque no hay que olvidar que este gobierno habría sido tan malo y tan mentiroso como dice que lo fue Zapatero en la contención del déficit.
Las cifras del paro, hechas públicas ayer y analizadas hoy en toda la prensa de papel que es al que queda en las hemerotecas, demuestran que nada de lo hecho por el Gobierno hasta ahora ha servido para acabar con el mayor problema que tiene y tendrá en los próximos años España y que no es otro que la cifra de casi seis millones de parados, de los que dos millones ya no tienen ingreso alguno.
De Guindos, con las bendiciones de Rajoy y su partido, ha puesto a dieta al enfermo hasta matarlo por hambre, mientras atiborraba a vitaminas al verdadero virus que ha causado la crisis que no ha sido otro que la banca y sus desmanes.
Por seguir con las malas noticias, parece que hoy es el día en el que el lento, lentísimo, Tribunal Constitucional despejará las absurdas y semánticas dudas del Partido Popular y su presidente sobre la constitucionalidad de que la unión legal de parejas homosexuales pueda llamarse matrimonio como el de las peras y manzanas de la siniestramente torpe alcaldesa de Madrid. Curioso remilgo lingüístico de quienes en horas libres "maridan" vinos con quesos y pasteles. Pues bien, parece que esta tarde, por fin, el TC despajará todas las dudas y el presidente se arrepentirá de no haber tenido valor para retirar un recurso que, no sólo era ridículo, sino que hubiese creado un problema jurídico y social de proporciones bíblicas. Si, de la noche a la mañana, los matrimonios contraídos con la ley de Zapatero dejan de serlo, con su rosario de compromisos en común, especialmente los hijos de las parejas.
También afloran, para desgracia de Rajoy, las escandalosas ramificaciones de la trama Gürtel, que ya asoman en el gobierno de Esperanza Aguirre y están poniendo al descubierto el cruce de favores cruzados entre gastos electorales y concursos públicos amañados o eludidos. Y, por no salir de Madrid, que decir del horror vivido en el Madrid Arena que está sacando a la luz una macabra trama de rodeos legales, irresponsabilidades, negocios de amiguetes inconfesables, trampas contables, con estafa a la hacienda pública y, sobre todo, temeridad consentida que desembocó en la tragedia de la noche de Halloween.
Sobre esto último, en las últimas horas se ha probado que el Ayuntamiento ha borrado de las páginas web que controla la publicidad de la trágica fiesta en las que invitaba a los jóvenes a acudir al Madrid Arena, aludiendo al contenido de los montajes de los DJ contratados, entre otras esta "DivierTT, ha preparado un espectáculo global, en el que el montaje desempeña un importante papel con un impresionante pasaje del terror", textual.
No saben la razón que tenían.
Buenos días, señor Rajoy, si es que tiene el cuajo de pensar que lo son.


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