Un Iris para otra manera de mirar, por Noelia Jiménez (@njimenez79)


"¿Te vas a la tele de las tías buenas?". Era la frase que me repitieron unas cuantas veces hace tres años, cuando empecé a trabajar en laSexta Noticias. Quién me iba a decir que ahora, 35 meses, dos gobiernos y un millón de parados después, esta cadena iba a dejar de ser la tele frívola para convertirse en la voz de los que más están sufriendo esta mezquina crisis.

laSexta Noticias ha sido galardonada con el Premio Iris al mejor informativo, que concede la Academia de Televisión. Y eso es tanto como decir que han premiado a la cadena entera, porque la información y la actualidad protagonizan la mayor parte de su parrilla. Una apuesta arriesgada en un país donde lo que vende es aturullar al personal con líos de tangas y chunda-chundas varios, pero que ha conseguido posicionar a laSexta como el referente de una generación que quiere saber, que no se conforma con lo que le echen, y que prefiere echarse a la calle que a dormir a la bartola.

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Son muchas las personas a las que hay que felicitar, porque las cuatro caras que veis cada día delante de un micrófono no son más (o incluso menos) que la décima parte de toda la gente que curra para que los informativos salgan adelante. Son los editores, que a veces nos vuelven locos con piezas de última hora, pero que cada día hacen el difícil puzle de encajar cada pedazo de información. Son los productores, encargados de que podamos salir a grabar y de que recibamos a tiempo las imágenes que necesitamos. Son los cámaras, que cargan cada día con no sé cuántos kilos al hombro para ser los ojos del millón y pico de personas que se ponen al otro lado del televisor en cada informativo. Son los coordinadores, que llevan la batuta de una orquesta loca intentando que no suele desafinada. Son los realizadores y ayudantes de realización, que hacen que nuestra sucesión de planos pegados tenga coherencia y sea digerible a los ojos del espectador. Son los grafistas, que lo mismo dan vida a un mapa de incendios que hacen comprensible el croquis de las operaciones de don Juan Carlos. Son los técnicos, que iluminan el plató, tienen a punto los ordenadores, se pelean con el satélite, montan decorados y se pelean con el servidor cuando a dos minutos para emitirse una pieza decide que se cuelga. Son los documentalistas, que guardan las imágenes para que en el momento menos pensado podamos encontrar a un chino haciendo el pino puente en medio de una ola de siete metros y medio en una playa de Tarifa. Y los chicos del tiempo, que te advierten de cuándo coger paraguas y te dan el parte, hora a hora, hasta del día de tu boda. Y las secretarias, y los compañeros de explotación, y de recursos humanos, y de comunicación, y las chicas de la limpieza, y las estilistas, las maquilladoras, los peluqueros... Y son, por supuesto, los redactores, mis compañeros plumillas, los que sufren igual ante el portal de Bárcenas que tragando humo en un incendio, con el agua de un río desbordado a la altura de las ingles o editando a toda prisa una pieza de apertura con un material que acaba de llegar (y también disfrutan, todo hay que decirlo, con una entrevista a su actor favorito o contando una buena historia de superación con final feliz).

Entre todos han dado forma a ese "estilo Sexta" que ahora se ha premiado, una mezcla de compromiso, atrevimiento, novedad y creatividad. Porque las cosas siempre se pueden mirar desde otro lado para contarlas de otra forma. Y en eso hay que seguir, y seguir mejorando. Porque todavía es mucho lo que se puede avanzar. Y no solo en las noticias.

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