Un cable (y no al cuello) a Fernando Torres, por @RodriguezPPedro

Torres, en un lance del partido del pasado domingo ante ChinaTorres, en un lance del partido del pasado domingo ante China (Fuente: fernando9torres.com)

Fernando Torres debe ser, a todas luces, el delantero titular de España en la Eurocopa de Polonia y Ucrania. El apoyo incondicional de la zona media, el atacante referente, el clavo incandescente, cual Villa, sin serlo, al que agarrarse en los colapsos. No obstante, el Niño llega a la competición en la que firmó el gol más crucial de su carrera y que cambió el sino de la Roja con sombras y los peores números de su carrera. Un claro ejemplo fue su actuación ante China. Aun así, está, debe estar y se le espera.

Torres es el séptimo jugador con más partido de la absoluta (93) y el cuarto en términos goleadores (28). Pero sus registros no son de gran artillero: 0’3 goles por partido; Raúl, Hierro y Villa, los que están por delante, superan su coeficiente, y de hecho hay que irse hasta la decimonovena posición para encontrar a alguien con peor resultado (Joseba Etxeberria, 0’23 goles/partido).

Los número del de Fuenlabrada son aún más pobres en los dos años transcurridos desde el Mundial de Sudáfrica, al que llegó lesionado y del que se fue lisiado sin hacer diana en siete partidos. Englobando estas dos temporadas hasta la Eurocopa, e incluyendo sus actuaciones con la Roja, el ‘9’ del Chelsea ha jugado 106 partidos y ha marcado 25 goles. O lo que es lo mismo, un gol cada 4’2 partidos, ratio que baja a menos de tres encuentros teniendo en cuenta los minutos disputados (6.398 sumando los jugados ante Corea y China). Registros en cualquier caso parcos para un jugador de su presumida y demostrada calidad.

Estadísticas de Fernando Torres desde el Mundial de 2010 a la EurocopaFuentes: página oficial del jugador (fernando9torres.com); Premier League, Carling, FA Cup, Champions y Europa League, torneos que ha disputado desde que se proclamara campeón del Mundo; y web de la Real Federación Española de Fútbol.

Ni siquiera en la comparación con los delanteros llamados a Polonia y Ucrania sus números arrojan luz, tal y como resalta la consultora Opta Sports (datos previos al partido contra Corea), siendo el peor finalizador “de la Roja con Vicente del Bosque con un porcentaje de acierto a gol del 14’9%”, tras Negredo (31,3%) y Llorente (22,6%). Soldado y Adrián, los otros dos descartados, han firmado cursos más prolíficos (27 y 19 goles respectivamente). E incluso Raúl, también con mejores números que Torres (21 goles en 46 partidos), ha vuelto a los corrillos deportivos sin demasiado escarnio. ”Si estoy aquí es porque el seleccionador cree que puedo aportar cosas. Todos estamos aquí por méritos propios”, defendió el jugador en Schruns (Austria).

No obstante, obviado y auto-descartado Raúl por razones de absurdo debate, y concluído que la brega de Adrián y Soldado iba por otros derroteros, la presencia del Niño en la Eurocopa resulta imprescincible. Más tras la ausencia de David Villa.

Fernando Torres debe estar en Polonia y Ucrania porque rompió con casi medio siglo de victimismo histórico español. Fue el autor del gol de Viena, el ‘Marcelino’ del segundo Europeo, y quien certificó y dio sentido a una forma de jugar que ha acabado siendo alabada en todo el mundo.

Torres debe ser el delantero de la Roja en la Eurocopa porque, aun no estando bien, mueve a la defensa, intimida, capta la atención de varios y abre huecos; el complemento perfecto a Llorente y Negredo, más puntas, más referentes, más fijos.

Un sacrificio que vale un voto de confianza

Torres debe estar en la Eurocopa porque Del Bosque, la Roja y probablemente el aficionado patrio le deben una. El Niño estuvo a punto de no llegar al Mundial por una lesión que le mantuvo apartado media campaña. Del Bosque, sabedor de la importancia moral para el conjunto de tener al hombre del gol del mayor título nacional en la España moderna, aceptó su sacrificio, y la Roja salió de Sudáfrica campeona del mundo. Y Fernando lo hizo también casi defenestrado y con otra lesión, añadida a la mental provocada por el calvario de no hallarse en todo el campeonato. De esta última todavía hoy no se ha levantado. El madrileño se merece por ello al menos un voto de confianza.

Pero Torres fue mucho más en el Mundial:

El ’9′ emprendió la carrera que propició la salida desesperada de Bravo, el portero de Chile, y el despeje que templó Villa al fondo de la red cuando la selección se jugaba el pase a octavos; quien no supo de egos cuando un primerizo como Pedro tiró de erótico heroísmo en el lance que habría cerrado el duelo frente a Alemania, y que acabó en lustrosa anécdota con el pase a la final; quien vio cómo Iniesta se desmarcaba hacia la gloria antes de que Cesc le cediera el balón del Mundial.

Y si Torres fue todo eso en Sudáfrica, donde estuvo sin estar, diezmado por la lesión, carcomida la moral y hostigada la confianza, ¿qué podría ser en la Eurocopa una vez superados los problemas físicos y con el ánimo en aumento?

“Cuando te ves fuera y luego te dan la oportunidad estás encantado, como la primera vez”, comentó Fernando. “Ahora llego fresco porque no he tenido la carga de otros compañeros. Me encuentro bien y tengo ganas de devolver la confianza”.

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