Un año después, ¿qué?, por Fernando Blázquez (@ferblazrom)

El próximo martes se cumplirá una año desde que muchos salieran a la calle por primera vez a decir “así no”. La manifestación del 15 de mayo de 2011 en Madrid no fue muy numerosa (El Manifestómetro, que siempre ha sido el medio más fiable para el arte de los recuentos, estimó la marcha en 15.000 personas) y, por tanto, nadie hubiera podido prever lo que después ocurrió. Tras llegar a la Puerta del Sol algunos decidieron quedarse. Unos hablaban de “pérdida de la dignidad humana”, otros de que no existe “una alternativa real para las elecciones”; la mayoría, de “rechazo a la actual situación política, social y económica-financiera”. No eran más de 30 y de ahí no habría pasado… si no hubiera ocurrido esto:

La brutal represión, que duró toda una noche, provocó la respuesta ciudadana que, informada a través de las redes sociales -de papel imprescindible en todo el movimiento 15M- acudió a Sol en los días siguientes a apoyar a los acampados. De hecho, es lógico preguntarse si el 15M hubiera alcanzado tanta repercusión sin la actuación policial. Probablemente no. El resto de la historia es de sobra conocida… hasta en EEUU:

Portada del Washington Post, el 19 de mayo de 2011

Portada del Washington Post, el 19 de mayo de 2011

 

Pero, ¿qué se ha conseguido después de un año? ¿Fue una rabieta pasajera? ¿Algo que quedó en nada? Puede que la propia esencia del Movimiento 15-M, reacia a asociarse o agruparse en un partido político haya mermado su capacidad de acción, pero esa idiosincrasia es la que hace posible que, hoy por hoy, siga existiendo. Nunca antes en democracia un movimiento espontáneo había movido a tanta gente. A tanta gente tan diversa. De ahí su falta de concreción. De ahí su grandeza. Generaciones de jóvenes ajenos a la política hasta ese momento comenzaron a interesarse por el futuro de su país. Decenas de ellos viajaron hasta Madrid para vivir en primera persona qué era aquello.

Las urnas instaladas en Sol recogieron en los días de acampada 14.679 propuestas de cambio. La petición de reforma electoral para que todos los votos valgan lo mismo ha sido tumbada por los dos grandes partidos. Sin embargo, algunas propuestas como la dación en pago han sido en algunos casos incorporadas a los programas, e incluso el Gobierno lo ha propuesto tímidamente a los bancos. Los desahucios evitados -qué duda cabe- han sido numerosos. Por tanto -y por mucho que se empeñen algunos medios-, algún poso sí ha quedado.

La duda reside ahora en qué va a ocurrir durante este fin de semana. Los indignados pretenden acampar en la Puerta del Sol. La Delegación del Gobierno ya ha avisado de que no lo va a permitir y ha establecido horarios (que se han recurrido, pero el TSJM ha desestimado). Pero si algo está claro es que cualquier acto de brutalidad policial provocaría el efecto contrario al deseado por el Gobierno y las instituciones. Ellos son ahora los que tienen en su mano que una manifestación pacífica derive en violencia indeseable. Ellos y sólo ellos.

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