Turquía y Euskadi; las secuelas sociales de tensionar, por @josmurgui

Ciudadanía ante las tensiones sociales.

Ciudadanía ante las tensiones sociales. / Madrid. J.M

“Si tú y yo estamos bebiendo raki es por Atatürk”, advertía un ciudadano turco, en un restaurante. El raki es una bebida fuerte con sabor a anís, muy típica en Turquía, suele acompañarse con pescado. El sol y sombra que existía en España hace ya tiempo, más o menos. El raki produce además seriedad, momento-conferencia, más si se trata del “gran” hombre que fundó la República de Turquía cuando el Imperio Otomano quedó hecho añicos; Mustafá Kemal Atatürk.

“Si Turquía no es como Irán o Irak es por Atatürk”, defendía en la mesa, en la seriedad del raki, a pesar de ser una persona con mucho sentido del humor. El humor se desvanece, si, sobre la mesa, se plantean ciertas cuestiones: ¿cómo está la gente en el país? A continuación: qué ha pasado con los derechos de los kurdos, los alevís, las minorías, qué ha pasado con los derechos de algunos musulmanes también, qué ocurre ahora con los derechos de estos defensores de Atatürk.
Turquía está cambiando de alguna manera.

Imagen extraña de Atatürk en una delegación del AKP

Imagen extraña en una delegación del Partido por la Justicia y el Desarrollo (AKP, en turco) en Içmeler, un barrio cercano a Marmaris/ Içmeler. J.M

Los relojes se ponen en marcha

Recep Tayyip Erdogán, presidente de Turquía, ha girado de algún modo las agujas de los relojes que se paralizaron. El palacio Doltmabaçe es un lugar precioso, desde fuera no parece gran cosa, a excepción de estas puertas gigantescas bañadas en oro que lo protegen, en su interior deslumbra la arquitectura, la decoración y la historia que en él se encierra. Es un lugar muy aconsejable para visitar en Estambul. Mustafa Kemal Atatürk murió allí, desde entonces, gran parte de él -existe una sala que suele utilizarse para ciertos acontecimientos- se mantiene impoluto. Los relojes de ese edificio se pararon a la hora exacta de su muerte.

De una manera simbólica, tras tantos años de ausencia física, en un contexto de inestabilidad política constante, debido también a la situación geográfica de Turquía, secretismo por todos los lados y una larga carta de vulneraciones de derechos humanos, los relojes parecen haberse puesto en marcha, ¿será hacia adelante o hacia atrás?, en función también en qué grado el Estado se mezcle con la religión. El “bando” laicista insiste en que el partido tiene una “agenda oculta” para islamizar al país según el modelo iraní.

Reformas seculares de Atatürk

Puntos claves modificados por Atatürk, reformas seculares entre 1920 y 1930.

Puntos claves modificados por Erdogan

Puntos claves modificados por Erdogan

La sociedad se tensiona

Desde que surgieron las protestas Gezi hace ya dos años, se percibe cierta rivalidad entre los diferentes sectores sociales en Turquía, como si algo tuvieran que reprocharse, o cada sector tuviera una idea de qué/cómo debe ser Turquía, cada uno de los sectores además con su “daño” a las espaldas, más si se trata de minorías sociales que lo han pasado realmente mal, como los kurdos, armenios o alevís, aunque muchos kurdos reaccionaron también en violencia.

En realidad lo que está en juego en Turquía es un ajuste de cuentas de añejas élites que con una concepción patrimonial del Estado y de su interpretación laica se han visto desplazadas del poder por las urnas… y no se resigna a ello.
Tratan de manipular el miedo al islamismo” (…) y arrojarse la defensa del laicismo (versión fundamentalista y excluyente considerada “una forma de vida” susceptible de ser impuesta a todos los ciudadanos que, lejos de basarse en la neutralidad confesional del estado, coarta sus libertades individuales) para derrocar al Gobierno con estratagemas jurídicas, indica el texto ‘laicismo e islam: la lucha por el alma de Turquía´.

Da la sensación de que el proceso de paz es verdaderamente lento, muy secreto también. Pero existe y eso es positivo. A pesar de ciertos despuntes de violencia, la sociedad está más aliviada.

El pasado 10 de febrero de 2015, se celebró en Bilbao la jornada “Peace-building through democratization: The kurdish case in the light of the basque model”- construcción de paz a través de la democratización: el caso kurdo a la luz del modelo vasco-, un encuentro de discusión/conversación entre académicos, personas del ámbito institucional y social, surgieron ciertas cuestiones interesantes.

Comparar a Atatürk con Franco

“Turquía se está conviertiendo en un país secular, como cuando en España murió Franco“.

Esa fue la respuesta de Eyen Mahçupyan, asesor del Primer ministro en Turquía (TESEV), a la pregunta de cómo influía en el proceso de paz en Turquía lo que parecía se trataba de una transformación del Estado turco, es decir, desde un Estado laicista en los inicios fundados por Mustafá Kemal Atatürk, hacia un Estado que rompía de forma parcial y sutil esa separación Estado-religión a través de ciertas modificaciones legislativas, con las consecuencias emocionales y sociales que ello conllevaría.

crímenes contra el franquismo

Si hablamos de memoria en Euskadi, necesariamente se retrotrae a la memoria de la guerra civil en España, cuyos crímenes continúan impunes/ Madrid. J.M

La comparación entre Atatürk y el maligno Franco que tanta desgracia ha traido a España -tres generaciones después, aún percibimos su fantasma y determinados políticos en España hablan desde Madrid como si aún pertenecieran al bando vencedor de la guerra civil- impactó a primeras, reducirle a la condición de dictador, lo ven como un salvador, sobre todo, en ciudades como Izmir que es en realidad donde más libertad se siente en Turquía, toda la costa suroeste, Bodrum, Marmaris… y al mismo tiempo lo que encierra esa misma “libertad”: una única nacionalidad, raza e idioma, y la separación muy estricta entre religión y Estado, ese laicismo que se asemeja en cierta manera al sistema francés- con los problemas que en Francia ha habido también con la comunidad musulmana-.

Precisamente, representantes turcos del gobierno del Partido de la Justicia y el Desarrollo -AKP, partido que gobierno en Turquía- adujeron que “la protección de las minorías es un sistema calcado al sistema francés, no hay minorías, reconocidas, salvo las minorías musulmanas y la autonomía se percibe como un sistema separatista”, señalaban. Autonomía que solicita el partido pro-kurdo HDP, tachado en el propio encuentro de “cierto vínculo con el PKK”, cuyas filas engloban un buen número de mujeres, en un país que tiene la desgracia de contar con un alto porcentaje de mujeres víctimas de violencia de género y asesinatos, a pesar de ser un país relativamente seguro.

Cuando se comenta con personas pro Atatürk este tipo de cuestiones, como el no reconocimiento de minorías… repiten con insistencia lo inteligente que fue y el trabajo tan difícil que realizó para implantar todos estos cambios. Sin embargo, cuanto más se conoce Turquía, parece que aquellos cambios tan fuertes, al parecer, entre otros objetivos, evitar constituirse como un Estado árabe, conllevaron fuertes tensiones,una separación estado-religión en un país además de mayoría musulmana y sin la protección de las minorías presentes. Una locura.

En el encuentro académico e institucional sucedió algo curioso. Entre los diferentes conferenciantes, asistió Isabel Celaá, política española que milita en el Partido Socialista Obrero (PSOE). Una mujer que habla con mucha propiedad y elegancia, aunque cuyas palabras se sentían con cierta frialdad. El encuentro pretendía mostrar a los representantes turcos ciertos ejemplos de gestión de Euskadi (legislación, economía, idioma…) y conflicto (se habló algo de ETA, pero poco de la población y eso que hablamos de las consecuencias de un conflicto armado prologando que suele desarrollarse en un contexto de sistema guerra, es como decir que el franquismo no tuvo consecuencias sobre la ciudadanía española, solo entre los franquistas o los rojos, aunque lógicamente la similitud no es la misma pero el sistema guerra es siempre similar), cada interviniente tomaba la palabra en una serie de bloques temáticos.

Isabel Celaá afirmó, delante de todos los presentes, que en Euskadi habíamos logrado una importante mejora del uso del euskera, ejemplificó con el porcentaje más alto de profesores que en generaciones más frescas hablan ya euskera, y afirmó literalmente:“nadie en Euskadi se ha sentido oprimido por el euskera”.

la importancia de la invisibilidad

La importancia de la invisibilidad/ Madrid. J.M

El euskera es un idioma precioso que por supuesto debe cuidarse, promocionarse y enseñarse. Me veo obligada a escribir esto, y no omitirlo, por si algún lector recién llegado lee este artículo en clave de bandos (si escribo sobre Turquía y los kurdos se sobreentiende que una debe estar con Turquía o con los kurdos, no tiene por qué ser así). Respondí que las conversaciones con ciudadanos, demostraban que eso no era verdad, si no que me había encontrado con muchas personas que no hablaban euskera porque no se sentían cómodas (podríamos hablar también del número de habitantes que ha cambiado los apellidos, relegando el apellido castellano a un segundo puesto y poniendo el vasco el primer lugar, ¿no es acaso un signo de que algún tipo de problema existe?): “mi lengua materna es el castellano y el euskera”, me dijeron el otro día dos chavales. Me pregunto yo si es posible que haya dos lenguas maternas, ambas saben que su verdadera lengua materna es el castellano porque sencillamente se expresan mejor en él y tienden siempre a él.

“A veces no estoy cómoda con ellos, hablan todo el rato en euskera”, comentaba hace poco una amiga mía. “El 80 por ciento de los trabajadores hablan euskera, las asambleas son en euskera y en castellano, pero todos van a las asambleas en castellano, la fábrica ha hecho encuestas para ver qué ocurre”, me comentaba recientemente un cooperativista. Del mismo modo, habrá vascoparlantes que se hayan sentido reprimidos por no haber podido desarrollarse en su idioma de una manera completa. El conflicto entre castellano y euskera ha sido claro.

El sufrimiento de “tensionar”

La respuesta a mi réplica fue que tuvieron que “tensionar” mucho para introducir el euskera en las escuelas, en las calles… “Tensionar” me rondaba en la mente, todo el sufrimiento generado en una ciudadanía absolutamente indefensa, “tensionar” fue lo que también se hizo en el franquismo cuando el euskera quedó prohibido, la ciudadanía relegada a un espacio en blanco, políticas que hablan en una máxima frialdad, no conocen o prefieren no conocer el sufrimiento de quienes les votan. Se siente entonces la lejanía del poder.

Ese mismo “tensionar” en Turquía, cuando se llevaron a cabo reformas muy fuertes para “modernizar y occidentalizar” el país: ahora todo sale a la luz, cada cual reclama lo suyo. La primera pregunta que viene a la cabeza es si la transformación de Turquía se hará a través de ese mismo proceso de “tensionar” que a los políticos tanto les gusta y a la ciudadanía tan mal le sienta, cómo reaccionarán las personas, que son muchas, las que apoyan a Atatürk y por tanto sus convicciones.

La segunda pregunta que se plantea es si una separación no rígida entre Estado y religión podría llevar con el tiempo a un Estado islamista, lo que parece poco probable, el modelo que inspira el HDP y los propios defensores de Atatürk frenarían ese avance. La tercera es si esas políticas que en Occidente tachamos como proislamistas son fruto o expresan o tienen cierta relación con la rigidez de aquella transformación.

 

 

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