Trampas en el solitario, por Ernesto Carratalá

Blackrock es uno de los gigantes mundiales de la gestión de activos bancarios. Según datos hechos públicos el miércoles 16, día en que las acciones de Bankia se desplomaron un 11,1%, este fondo adquirió 105.000 acciones de la entidad que preside ‘Goiri’.

Nada relevante. Al menos para los nervios de los accionistas que vieron cómo el valor de sus posesiones caía por noveno día consecutivo.

Ahora bien, dicha operación trasciende de lo puramente anecdótico si tenemos en cuenta lo que significa Blackrock para Bankia en estos momentos. Es el segundo gran fondo de inversión con más peso en el banco, tras Vanguard, con una participación global del 0,36%.

Pero lo más importante, con todo, no es eso. Blackrock ha sido designado por el Gobierno de Mariano Rajoy como uno de los tasadores ‘¿independientes?’ que deberán valorar los activos inmobiliarios de la banca española con el fin de disipar las dudas que el sector ha generado a los inversores y que tantos problemas está creando en la deuda soberana.

Por lo tanto, los empleados de Blackrock tendrán que evaluar los activos inmobiliarios de Bankia, el verdadero problema del grupo. ¿Cómo lo hará?

De todos es sabido que existen unas normas contables de obligado cumplimiento. Es decir, que, sobre el papel, no hay posibilidad de hacer trampas en el solitario. Pero desde que a finales del siglo pasado, algún malnacido experto inventó la “contabilidad creativa”, dos más dos no son cuatro, sino lo que al gestor le dé la gana.

Así pues no es de extrañar nada. Que las cajas tuviesen beneficios cuando no tenían ni para pagar la exigua pensión del mas mortal de los clientes de la más remota oficina. Que ahora haya que reformular las cuentas de Bankia porque las de 2011 estaban ‘hinchadas’ artificialmente. En resumen, que nos estén engañado como a chinos, hasta el punto de que una ciudadana de a pié haya tenido que señalar al ínclito Montoro que como se quede sin ahorros “mata”.

Curiosamente, Blackrock recuperó, dos días después, parte del dinero que había perdido en diez días, empleando una operación, cuanto menos, especulativa. Ellos lo pueden hacer. El pobre pequeño ahorrador, de esos 350.000 que acudieron más o menos engañados a una OPV que se hizo, a decir de los expertos, en unas condiciones precarias, se tiene que joder sabiendo que todavía le queda mucho camino por recorrer para poder vender, al menos, al mismo precio que compró. Y eso si lo logra.

Alguien ha dicho que “el miedo a Bankia es el miedo a España”. Pues la verdad puede ser otra.

O, como siempre, se está haciendo ‘trampas en el solitario’ o esto es una operación especulativa, un experimento en el que el conejillo de indias es el sector financiero español al que asistimos los ciudadanos, atónitos, con cara de gilipollas. En este caso, yo diría eso de: señores, los experimentos en casa y con gaseosa.

Acerca de @Periodisticos 7604 Articles
Comunidad virtual de periodistas, blogueros, comunicadores, profesionales de este sector en paro, en situación laboral precaria o estudiantes que buscan su primer trabajo o becas

Deja un comentario

Su dirección de email no será pública.


*