¿Tienen que bajar los salarios? (parte I), por Fernando Blázquez (@ferblazrom)

No se puede juzgar la situación de todo un país por la experiencia personal. Eso es algo a lo que nos debemos ir habituando porque en España tenemos la fea costumbre de hacerlo a menudo. No podemos salir a la calle, ver varias terrazas llenas en el centro de nuestra ciudad y decir: “¿crisis? ¿qué crisis? Si todo el mundo está en la calle”. Aunque en muchos casos no sea cierto a nivel personal, es innegable que, como país, España ha vivido por encima de sus posibilidades. Para empezar a entender este problema es imprescindible (IM-PRES-CIN-DI-BLE) conocer qué son los costes laborales unitarios.

[Aviso: este es el primero de varios artículos que pretenden explicar si algunos salarios tienen que bajar como parte de la salida de la crisis. El autor está aprendiendo sobre el tema a la vez que escribe. No lo destripen aún.]

Los costes laborales unitarios (CLU’s) representan lo que le cuesta al empresario, en salarios, elaborar una unidad de producto. Si tenemos una empresa de fabricación de bolígrafos, por ejemplo, equivaldría a cuánto pagamos de media por cada bolígrafo producido. El indicador de costes laborales unitarios (CLU) no es más que una cuenta, la que resulta de dividir el salario medio entre la productividad. Si llamamos SM al salario medio, N al número de trabajadores y C a la cantidad de bolis que producimos:

 La productividad sería, evidentemente, la cantidad de bolígrafos que fabricamos entre el total de trabajadores.

Se ve mucho mejor con un ejemplo: supongamos que somos propietarios de la empresa de bolis y que tenemos 10 empleados. Si nuestros empleados cobran de media 10.000 euros y fabrican 100.000 bolis:

¿Qué información tenemos? Que cada empleado cobra 10.000, cada uno fabrica 10.000 bolígrafos y cada uno nos cuesta 0,1 euros (diez céntimos) de pago en sueldos. Si una empresa de la competencia (con los mismos trabajadores) tiene un indicador CLU, por ejemplo, de 0,2 significa que es menos competitiva, porque está pagando más por hacer lo mismo.

¿Qué ocurre, entonces, si el indicador de CLU es muy alto? Que se están pagando salarios desproporcionados con relación a lo que se produce. Es decir, cuanto más se acerque a cero el indicador de CLU, más acordes serán los salarios con la productividad. Pues bien, la siguiente gráfica representa los CLU’s de España frente a los de Alemania desde 1998 hasta nuestros días:

Costes laborales unitarios España-Alemania (1998-2012)

Costes laborales unitarios España-Alemania (1998-2012)

Primer análisis: mientras Alemania tiene una tendencia estable a ligar productividad con salarios, la línea de España no puede ser más dispar. ¿Qué quiere eso decir? Que algunos -ojo, no todos- estuvieron cobrando mucho más de lo que producían durante bastantes años (¡en 2008 se alcanzó un máximo del 12,5!).

Quiénes fueron esos ‘algunos’ y en qué situación nos encontramos ahora… en el siguiente capítulo.

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