The Dogs D'amour: Rock cánido, por @renacerelectric

Compositor, cantante y guitarrista, Tyla, el muchacho inglés de Wolverhampton que puso en la vertical durante los primeros años 80 a la agrupación The Dogs D’amour, sigue en la actualidad en activo y sin ganas de tomarse un respiro. A la espera de que la banda se acerque en unos días a España para celebrar una vez más la gloria de su rock cánido, decido entrevistar a este irrepetible artista para hacer un rápido repaso al ayer y al hoy del conjunto.

¿Quiénes dirías que fueron tus primeros ídolos musicales o las personas que te inspiraron cuando eras un chaval?

Tenía pocos ídolos, realmente: Phil Lynott de Thin Lizzy, Elvis y Bill Nelson de Be Bop Deluxe, al igual que Salvador Dalí.

¿Sigues algún tipo de plan más o menos estricto a la hora de crear una canción o prefieres acogerte a un método más simple y relajado?

Sí, siempre tengo un plan preestablecido para las canciones que tienen que hacerse... y en algunas ocasiones funciona y en otras no. También hay temas que llegan directamente en el estudio, por lo menos uno por álbum.

Y, siguiendo con las canciones, ¿cambian mucho desde que originalmente las escribes hasta que están finalmente grabadas?

A veces sí y a veces no.

Mirando desde este 2013 a los viejos tiempos de la banda, ¿hay algún tema compuesto en aquellos días del que actualmente no te sientas demasiado orgulloso?

Éramos muy jóvenes por entonces y teníamos auténtica mala suerte en esto del negocio musical, lo que naturalmente nos afectó. Las cosas son mucho mejores ahora que todos hemos crecido. (Risas)

¿No piensas que tu trabajo no se centra únicamente en la música? Me parece que hay todo un universo tras The Dogs D’amour o Tyla J. Pallas, gracias a los diseños, los dibujos tan particulares.

Siempre he juntado todo el arte, la música y las historias; ahora a ello se ha unido tanto mi familia como mi vida.

Recordando tu primera gira con The Dogs D’amour, ¿te viene alguna imagen concreta a la mente?

Aquello era jodídamente caótico, muchas cosas quedaron aplastadas. Buena diversión... El comienzo de algo bastante especial.

Y eso de estar de gira, ¿es más divertido ahora o en aquellos días?

Sí, ahora es de lejos más divertido, a excepción de que no me gusta estar lejos de mi familia por muchos días. Se acabaron las giras largas para mí.

Por cierto, ¿cuánto tiempo os llevó grabar un LP tan fresco y vivo como The State We’re In?

Aproximadamente cuatro horas. (Risas)

¿Piensas que los sellos discográficos cuidan mejor al artista en la actualidad que en vuestros inicios?

La última vez que estuve en tratos con una compañía discográfica fue en 1993. A no ser que te encuentres en un sello auténticamente enrollado que se preocupe más por el artista que por las ventas, la cosa por lo general es una mierda. Al final todo se reduce a un negocio, a un puto gran negocio, y si no estás vendiendo los suficientes discos, ya sean en formato físico o digital, entonces no eres más que un cadáver sobre el agua.

A día de hoy, ¿cuáles son las guitarras que siguen dando vida a la música que compones? ¿Cuáles destacarías como tus guitarras favoritas?

Mi 1990 Gibson J200 acústica y mi 1970 Gretsch White Falcon.

por Sergio Guillén

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