Terrorismo en Red: los usuarios lo ven, por Josune Murgoitio (@josmurgui)

Grabar a tres personas: una de ellas en el centro, ataviado de negro; cada una de las dos restantes colocadas a su lado, de rodillas. El color naranja chilla. El paisaje al fondo siempre es seco. Aún no han sido decapitados, uno de ellos podría haberlo sido ya, la amenaza de muerte en formato vídeo, esparcida después por Internet, miles de personas lo ven. Decapitar a una persona, el color naranja de las prendas de la víctima agoniza, subir esa decapitación a Internet, usuarios que deliran, usuarios que comparten. Todo el mundo lo ve. El fin del miedo; asegurado. Terroristas hablan el mismo idioma del país en el que se ha atentado o se pretende atentar o se dice que se pretende atentar: francés, inglés. El vídeo se sube a Internet, miles de personas lo ven. Ciudadanos “acusados” de ser homosexuales, lanzados desde la altura de un edificio: se graba en vídeo, se sube a Internet, miles de personas lo ven. Mujeres “acusadas” de adulterio, o de no comportarse como es debido o simplemente por ser mujeres: se las mata a pedrazos, se graba en vídeo, se sube a Internet, miles de personas lo ven. Niños, seres inocentes, tan pequeños, empuñan armas, matan a seres: se graba en vídeo, se sube a Internet, miles de personas lo ven.

imágenes en vídeos que repugnan

Imágenes grabadas en vídeos que repugnan. /Trayecto Izmir-Istanbul. J.M

¿Coincidencia o marketing maligno?

El terrorismo constituye en sí una forma de comunicación. Los ataques terroristas envían un mensaje político. Quieren visibilidad. “La promoción de la violencia es un tema común de la propaganda relacionada con el terrorismo. El amplio alcance de los contenidos distribuidos por Internet aumenta exponencialmente el público que puede verse afectado”, indica el documento ‘El uso de Internet con fines terroristas’ (PDF), elaborado por la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) . “Los contenidos pueden distribuirse ahora usando una amplia gama de herramientas, tales como sitios web especiales, salas virtuales de charla y foros, revistas en línea, plataformas de redes sociales como Twitter y Facebook, y sitios web populares de videos y de intercambio de ficheros como You-Tube y Rapidshare, respectivamente”.

De la misma manera que las redes sociales, Internet y el paralelo mundo virtual presentan una gama de ventajas incomparables: democratización de acceso a contenido, conexión más fácil con personas que se encuentran en otros lugares, nuevas salidas profesionales, visibilización de causas sociales… presenta por otra parte su lado más oscuro, ayuda al dicho de Brian Jenkins “los terroristas quieren tener a muchas gente mirando y a poca gente muerta”.

En esa pugna extraña que al parecer Estado Islámico y Al Qaeda mantienen, parece que es el primero el que mejor maneja las redes sociales para extender el miedo. Incluso, según el diario El Mundo, prepara ya el lanzamiento de una televisión a través de la Red para captar combatientes.

El académico Peter Knoope explica, en su artículo ‘About Fear, Terrorism and What is Really New’, que el Estado Islámico representa un nuevo modo de terrorismo y deja a ETA, a la IRA, o la RAF, como pertenencientes “a la vieja escuela”. Uno de esos elemenos que diferencia es que “los líderes del Estado Islámico tienen una estrategia comunicativa desarrollada” y “explotan los medios en una línea muy calculada”.

El mensaje que lanzan es claro: estás con nosotros o contra nosotros. Incluso el trabajo de reporteros y corresponsales se ha dificultado en las zonas en las que se asientan, Irak y Siria, y el mensaje que se les lanza es claro: “este es nuestro territorio”. El académico indica que es la organización terrorista “más adaptada a la nueva era de la comunicación y la profesionalización de Internet como ninguna lo ha estado jamás”.

“La propaganda destinada a partidarios posibles o reales puede centrarse en el reclutamiento, la radicalización y la incitación al terrorismo, mediante mensajes en que se comunica orgullo, sentimientos de triunfo y dedicación al logro de objetivos extremistas. También puede utilizarse para demostrar la
ejecución eficaz de los ataques terroristas a quienes han prestado apoyo financiero. Otros objetivos de la propaganda terrorista pueden incluir el uso de la manipulación psicológica para socavar la creencia de las personas en ciertos valores sociales colectivos, o propagar un sentido de gran ansiedad, miedo o pánico en una población o un sector de esta”, informa el documento elaborado por UNODC.

Los vídeos y las comunicaciones emitidas por el Estado Islámico sobre las continuas decapitaciones y “correcciones” de las conductas de los ciudadanos que se encuentran dentro de sus “fronteras” parecen ser un hervidero de miedo y terror, al mismo tiempo, un reclamo para prevenir a los Estados en un posible apoyo contra su extensión, como es el caso de Francia, que ha apoyado a las milicias kurdas que combaten el Estado Islámico, o Estados Unidos, con el desgraciado asesinato a sangre fría del periodista James Foley. Y un grito de orgullo.

Tal es el impacto de la Red que, el pasado 9 de octubre de 2014, los responsables de Interior de la Unión Europea celebraron un encuentro con los máximos representantes de Internet para analizar el yihadismo en la Red. En la reunión se habló de la necesidad de una colaboración pública y privada para erradicar la presencia del terrorismo en la red, “facilitar programas de geolocalización o un software que permita la navegación encubierta”, así como “minimizar el acceso anónimo a la Red”, entre otras medidas.

Más allá de la propaganda de la violencia

¿Cuántos casos se han conocido de jóvenes europeos que han decidido unirse a la yihad a través de Internet? Es el caso de chicas jóvenes reclutadas a través de Facebook o Whatsapp.

El enfoque funcional de Internet para propagar y dar apoyo al terrorismo puede clasificarse en seis categorías: propaganda (incluido el reclutamiento, la radicalización, y la incitación al terrorismo); la financiación; el adiestramiento; la planificación; la ejecución y los ataques cibernéticos.

“El alcance de Internet proporciona a las organizaciones terroristas y simpatizantes un semillero mundial de reclutas potenciales. El proceso de reclutamiento y radicalización comúnmente explota los sentimientos de injusticia, exclusión o humillación“, informa el documento.

El uso de Internet abarca desde el correo electrónico, aunque en muchas ocasiones debe utilizarse la técnica de no enviar los mensajes, si no guardarlos en borrador y tener una contraseña común para acceder a la cuenta, lo cual, dificulta las tareas de rastreo, hasta salas de charla en línea, sitios web de intercambio de ficheros como Dropbox…

Combatir el terrorismo sin una definición consensuada

El Informe elaborado por UNODC también muestra el lado positivo de que los terroristas hagan un mayor uso de Internet: “reunir inteligencia y desarrollar otras actividades para prevenir y combatir los actos de terrorismo, así como de obtener pruebas para el enjuiciamiento de esos actos. De las comunicaciones de los sitios web, salas de charla y otras comunicaciones de Internet se puede extraer una cantidad importante de información sobre el funcionamiento, las actividades y, en ocasiones, los blancos de las organizaciones terroristas”.

Paradójico resulta desarrollar toda una serie de actuaciones policiales para prevenir el reclutamiento y la radicalización a través de Internet, sin que exista una definición consensuada de terrorismo.

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