¿Te imaginas?, por @Juandesola

Al despertar una mañana, Lamía no tenía la más mínima sospecha de que todo cambiaría de forma irreversible. La sombra de una inesperado un conflicto bélico, entre dos partes que dicen no entenderse con el objetivo de ganar dinero en el suculento negocio de la guerra, está a punto de estallar. Corría el año 2011 en un país que con el paso del tiempos y las continuas operaciones militares acabaría partido en varios pedazos.

Transcurrida casi una década la pacificación es uno de esos objetivos utópicos, inalcanzables. Al revisar el mapa se puede comprobar que la división del territorio está troceado hasta en siete partes. Gobierno, oposición, Estado Islámico, Ejército Árabe Sirio, entre otros, mueven el motor de la mayor industria de la muerte.

Hace años, Lamía y su familia (dos hijas y su madre) emprendieron un tortuoso camino buscando un escenario donde la paz sea una realidad presente y no futura. Hubo que andar kilómetros y kilómetros hasta alcanzar la costa. A partir de ahí, había que desafiar a las aguas del Mediterráneo Central, a bordo de una neumática, con rumbo a la Isla de Lesbos. Aquella travesía sería todo un baño de miedos e incertidumbres. Aunque, sin ser lo más habitual, la suerte se aliaría en esas interminables horas porque se dieron dos factores fundamentales: óptimas condiciones meteorológicas o una buena orientación para llegar al otro lado. Arribar a la orilla europea exigiría fé y mantener la cabeza fría durante el trayecto.

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