Tasas judiciales, por Vicente Garcia Nebot

Para que unos
colectivos tan del orden como los jueces,  magistrados y fiscales, y otro de tan de “ir cada
uno a la suya” como somos los abogados, nos hayamos puesto de acuerdo para
reclamarle al gobierno del PP que retire la Ley de Tasas Judiciales, muy mal
anda la cosa.

Usted ya habrá
escuchado y leído en los medios de comunicación lo que ello supondrá para la
defensa de sus derechos. Hasta ahora la Justicia pocas veces es gratis. Si
usted quería pleitear, tenía que contratar a un abogado y un procurador. Y, si
perdía el pleito, cabía la posibilidad de que incluso tuviera que pagarle las
costas a su enemigo procesal. O sea que aquello, de “Pleitos tengas y los
ganes” no iba muy desencaminado.

Pleitear contra
ayuntamientos, Generalitat o Estado es una batalla descompensada, ya que usted
está pagando también, a través de sus impuestos, los abogados y procuradores del
contrario. Pero ahora, además, usted pagará también indirectamente las tasas de
una administración que se vea obligada a pagar si usted le gana el pleito. Aun
si la administración lo recurre, por ejemplo, para ganar tiempo y no pagarle
una indemnización debida.

Pero, ahora bien,
la vía penal está exenta de tasas judiciales. Y con ello se va a producir un
efecto de “penalización” de los conflictos judiciales. Es decir, si existe el
menor atisbo de que en una relación mercantil o civil ha habido un intento de
engaño por una de las partes, eso se va a transformar inmediatamente en un
presunto delito de estafa. Si alguien quiere utilizar la Justicia como
instrumento de presión y negociación con la contraparte, sólo le queda una vía,
la jurisdicción penal. No sé si el antaño centrista de pro, el ministro Gallardón, lo había tenido en cuenta.

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