Tánger: hola y adiós, por Lola Hierro (@NabiaOrebia)

Da igual lo que leas, da igual cuánto te prepares: en Marruecos te van a timar antes o después. Estoy recién llegada a Tánger y ya he pagado 20 DH de más (2 euros) a un taxista para que me sacara del aeropuerto. El panel que había en la terminal dice claramente que el trayecto al centro de la ciudad cuesta 100 DH (10 euros). Pero hoy es domingo, y eso implica un sobrecoste, según el conductor que me ha tocado en gracia. Me he dejado “engañar” por no discutir ni con él ni con la otra docena de taxistas que había y que seguro me iban a clavar el mismo dinero, si no más. Al menos este conductor es majete, me ha contado que cuando en España las cosas marchaban, él era camionero y transportaba frutas a otros países de la UE. Atravesaba toda Cataluña y se sabe de carrerilla una barbaridad de pueblos catalanes. El hombre me ha ofrecido llevarme a Chaouen por 60 euros, pero he declinado amablemente dado que sé de buena tinta que un autobús no pasa de 4 euros. Hay que ver lo que se suben a la parra con los precios. Acabo de llegar y ya siento que me toman por idiota.

Sigo alucinando con lo verde que es el norte del país

La estación de autobuses de Tánger es caótica. Hay muchos hombres que, envueltos en un interminable griterío, vocean los destinos a los que van sus respectivos autocares. “¡Chaouen, chaouen!” dice uno. “¡Tetouan, Tetouan!”, exclama el de al lado. “¡Asilah, Asilah!”, grita el de más allá. Es muy difícil enterarse de algo, parece una tómbola o la lonja de pescado del puerto de mi pueblo. Lo que hay que hacer es no dejarse detener por ninguno, ir directamente a las taquillas del interior de la estación, buscar la que te convenga y comprar tu billete. Luego, lo mejor es salir, enseñar tu ticket al primero que te haga caso -no tardarán mucho en acercarse a ti- y fiarte de las indicaciones. A fin de cuentas, nadie se va a llevar a un cliente que no sea suyo.

En el ratillo que he pasado en la estación desde que compré el billete hasta que mi autobús arrancó, me ha dado tiempo a ver que hay mucha suciedad, los baños son como los peores que visité en el sureste asiático. He visto muchos mendigos: me han ofrecido limpiarme las botas, me han pedido comida, dinero, ¡libros!… Al cabo de media hora me he subido a un autobús apestoso y sucísimo y he dicho hasta siempre a esa estación tan estrambótica.

Ahí lejos, Tetuán, donde el autobús hace una parada

Ahora, en el interior del autobús, alucino pepinillos: Tánger y alrededores es a cada paso más y más verde, parece Asturias -salvando las distancias, claro-. Una de las cosas que más me gusta de viajar es moverme en autobús e ir mirando por la ventanilla; es como ver una película, todo es nuevo. Lo que más me ha chocado de momento -a parte de que todo esto sea verde- es encontrar señores tirados en el prado sin hacer nada. He visto ya a cinco o seis en media hora de camino. Están en medio de la nada, en el borde de la carretera, en un campito desierto, entre unos matorrales perdidos… no parecen ir a ninguna parte ni estar esperando a nadie, parece que llevan ahí toda la vida.

Es verde y llano, salvo por esta montañita

Y, por supuesto, no puedo cerrar este breve relato sin hacer una mención de honor y una ola mental al chavalín que va sentado detrás de mi. No debe haber descubierto aún la existencia de los auriculares para el móvil, así que va agasajando a todos los ocupantes del autobús con sus grandes éxitos de hoy y de siempre. Al menos, el chico tiene buen gusto; de momento nos ha puesto temazos como Killing me softly, Stand by me y joyas así. Podría ser peor, podría habernos puesto a Justin Bieber o reggaetón…

Y este ha sido mi primer encuentro con Marruecos y con Tánger: breve pero intenso.

CÓMO IR DE TÁNGER A CHAOUEN SIN ARRUINARSE

Dado que yo me volví loca para averiguarlo, pongo a continuación mi pequeña guía práctica para el viajero que no quiera pagarle al taxista de turno los 60 pavazos por ir en taxi:

Taxi aeropuerto – estación de autobuses de Tánger: 100 DH (si te timan, 120 DH, pero no debería pasarte).

Autobús Tánger – Chaouen: Con CTM (privada) cuesta 50 DH. Cuando nosotros llegamos, a eso de las 2 de la tarde, no salía ninguno hasta las 8, así que optamos por uno de una compañía patatera que nos costó mucho menos: 30 DH. Tardamos unas 3 horas en llegar con parada en Tetuán.

GASTOS

Taxi aeropuerto – estación de autobuses: 120 DH

Autobús Tánger – Chaouen: 30 DH

Botella de agua grande: 6 DH

Uso del baño de la estación: 1 DH

*El cambio es de 1 EURO = 11 DH

**Todos los precios que pongo son en total. Ha de dividirse por las personas que compartan el gasto, como en el caso de los taxis.

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