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La Cooperación pierde fondos y gana en transparencia, por @CarlosPenedoC

La ayuda oficial al desarrollo de España se ha reducido a un tercio desde que comenzó la crisis, aunque al menos gana en transparencia. El Gobierno pone en marcha una web con información sobre inversión, proyectos, destino y evaluaciones

Artículo publicado originalmente en Estrella Digital.

España destinó en 2011 un total de 5,4 millones de euros en proyectos de cooperación a Siria, fundamentalmente en materia de educación. Dos años más tarde, la cifra se eleva a 8,6 millones y el concepto mayoritario es ayuda de emergencia.
¿Fuente de lo anterior? La nueva web de la cooperación española al desarrollo que acaba de poner en marcha el Ministerio de Asuntos Exteriores. Se trata de una plataforma informática de libre acceso que centraliza y facilita un gran volumen de información, parte hasta ahora dispersa o no disponible en abierto. Ya es posible a golpe de ratón consultar cuánto y quién invierte en cooperación al desarrollo en España, qué proyectos, dónde y en muchos casos la evaluación de lo que se ha hecho.
Otro ejemplo de las utilidades de la web son los datos económicos: España invirtió en 2011 un total de 3.206 millones de euros en ayuda al desarrollo, presupuesto que en 2012 se reduce a la mitad (1.651 millones) y recupera algo en 2013 (1.961 millones). El sistema sólo ofrece datos hasta el momento de la actual legislatura, estando previsto completar la información en breve hasta 2006. Por tanto, aún no se puede encontrar ahí que la cifra máxima en cooperación de nuestro país se alcanzó en el año 2010 con 5.200 millones, vacas gordas en los que la ayuda exterior se elevaba al 0,45% del PIB derrumbado hasta el actual 0,19%.

La Cooperación española ha pasado de 5.200 millones en 2010 a 1.960 en 2013

Precisamente esos datos sobre la cooperación española previos a la crisis, correspondientes al Gobierno de Rodríguez Zapatero, son utilizados hoy por el Gobierno Rajoy para argumentar su candidatura a un asiento en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas para el bienio 2015-2016, junto con las operaciones de paz e incluso la denostada Alianza de Civilizaciones, que promociona ahora Margallo por medio planeta.
En la documentación elaborada por Moncloa para promocionar la candidatura, se presume de que "a lo largo de la última década, la política española de cooperación para el desarrollo ha convertido la lucha contra la pobreza y la consecución del desarrollo humano sostenible en su sello de identidad. Para ello, España ha hecho gala de un gran esfuerzo de solidaridad y ha trabajado a todos los niveles con el sistema de las Naciones Unidas", donde llegó a ser el sexto contribuyente.
En la reciente presentación de la nueva web, el secretario general de Cooperación Internacional al Desarrollo, Gonzalo Robles señalaba que “nace con una vocación de información, transparencia e intercambio” y aspira a convertirse en “un lugar de encuentro de la Cooperación Española, con el objetivo de proporcionar una herramienta que permita el acceso a la información y consulta para la ciudadanía, facilite la comunicación y la coordinación, refuerce la visibilidad de la Cooperación española y, en definitiva, genere un espacio común y de encuentro para todos los interesados, profesionales o no, del mundo de la Cooperación. Mejorando nuestra comunicación ganaremos en coherencia y ganaremos en efectividad”.
En esta nueva web están representados todos los actores de la Cooperación Española. Cada uno de ellos tendrá la posibilidad, también por primera vez, de emplazar sus convocatorias en un tablón de anuncios virtual para todo el sector.
A partir de la información disponible del último año cerrado, se observa que más de la mitad de los 1.961 millones de 2013 se corresponde a aportaciones a organismos internacionales y tienen como primeros destinatarios la Unión Europea (750 millones de euros) y Naciones Unidas (100 millones).

Más de 2.500 españoles trabajan como cooperantes en el exterior

En cuanto al origen de las fondos públicos españoles destinados a cooperación, el 90% proceden de la Administración General del Estado, el 7% de las Comunidades Autónomas, 2% de entidades locales y el 1% de universidades.
Buceando por la web se puede encontrar también el perfil del cooperante. Un total de 2.564 profesionales españoles trabajan actualmente en el ámbito de la cooperación internacional para el desarrollo en el exterior.
Así, el perfil principal de estos profesionales es el de una mujer, madrileña, mayor de 35 años y que trabaja en una ONG para el desarrollo en algún país de África subsahariana.
El 55% son mujeres, el 62% cuentan con más de 35 años y el 52% se encuentra en África subsahariana (un 19% en América del Sur, un 13% en América Central y el Caribe, un 7% en Asia y Pacífico, un 5% en el Magreb y un 4% en Oriente Medio).
Un 30% de los españoles que se dedican a la cooperación en los países receptores de la Ayuda Oficial al Desarrollo trabajan bajo la coordinación de ONG para el desarrollo, en tanto que un 28% son religiosos, un 14% trabaja para organismos internacionales dedicados a la cooperación y un 11% forma parte de la Aecid.

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El Gobierno incrementa en 914 millones el presupuesto de Defensa, por @CarlosPenedoC

El Gobierno aprovecha el Consejo de Ministros del 1 de agosto para subir el gasto. Defensa acaba gastando cada año un 30% más de lo aprobado por el Parlamento

Carlos Penedo. Artículo publicado originalmente en Estrella Digital.

Entre las referencias del Consejo de Ministros de este 1 de agosto, colgadas en la web de La Moncloa a media tarde, se encontraba una sorpresa que supone incrementar un 16% el presupuesto aprobado por el Parlamento al Ministerio de Defensa para 2014.
La decisión se adjudica al Ministerio de Hacienda y Administraciones Públicas y aparece camuflada entre dos acuerdos menores que afectan a temas como vacunaciones infantiles por Exteriores y gestión de purines por Agricultura. Con esa compañía el Gobierno informa de la aprobación de un Real Decreto Ley por el que se conceden créditos extraordinarios y suplementos de crédito en el presupuesto del Ministerio de Defensa que suman 914 millones 215 mil 368 euros y 60 céntimos de euro.
El objetivo del crédito extraordinario es “atender al pago de obligaciones correspondientes a programas especiales de armamento, por importe de 883.655.368,60 euros, y, por otra parte, se conceden suplementos de crédito para financiar gastos relativos a adiestramiento y alistamiento de la Fuerza Conjunta, por importe de 30.560.000 euros”.
Dice la nota del Consejo de Ministros que con estos fondos “se pretende satisfacer las necesidades de las Fuerzas Armadas Españolas, dotándolas de los mejores sistemas de armas, equipos e infraestructuras de apoyo para el cumplimiento de sus misiones, así como evitar que se resientan los planes de adiestramiento, mantenimiento y renovación de las unidades de las Fuerzas Armadas no desplegadas por limitaciones de presupuesto, ya que en el momento actual las dotaciones presupuestarias solo permiten atender el alistamiento de aquellas unidades que van a ser desplegadas en operaciones”.
Añade el Gobierno que “el suplemento de crédito atiende la deuda acumulada con proveedores como consecuencia de inversiones y planes industriales de alcance nacional e internacional en los que han participado los Ministerios de Industria y de Defensa”.

La interpretación de lo anterior es que el Gobierno de Rajoy ha elegido en los últimos tres años la fórmula de aprobar un crédito extraordinario a mitad de ejercicio para responder a los compromisos de pago de los programas especiales de armamento aprobados desde  mediados de los 90. Los programas especiales de armamento recibieron también de fuera del Ministerio de Defensa un crédito extraordinario de 1.782 millones en 2012 y de 877 millones en 2013; además de otras cantidades extraordinarias procedentes del Ministerio de Industria o de la venta de propiedades inmobiliarias.
La causa hay que buscarla en que el sistema ideado por el propio Pedro Morenés, hoy ministro, cuando ocupó la responsabilidad de secretario de Estado de Defensa a finales de los 90, ha crujido. En síntesis, los pagos en los primeros años eran bajos y correspondían al Ministerio de Industria, y ahora son cada año más elevados y se adjudican a Defensa, que no tiene presupuesto para afrontarlos y necesita transfusiones de Hacienda normalmente alrededor del mes de agosto para intentar que pase desapercibido.
El secretario de Estado de Defensa, Pedro Argüelles, sobre los compromisos financieros de las grandes programas de armamento, ha insistido en sede parlamentaria que se deje ya de hablar de los reiterados 30.000 millones de euros. Señala que Defensa ya ha pagado 7.000 millones, que el Ministerio de Industria ha adelantado a las empresas 15.000 millones y entonces el problema financiero pendiente son 8.000 millones de euros que Defensa debe abonar en una década –a unos 800 millones anuales vía crédito extraordinario-.
Estas decisiones convierten en una ficción los presupuestos que cada otoño se debaten en Congreso y Senado para el Ministerio de Defensa, porque a los créditos extraordinarios para programas de armamento se suman el pago del despliegue exterior de las Fuerzas Armadas en operaciones como Afganistán, Líbano, Somalia, Malí o la República Centroafricana, escenarios actuales, que tampoco se recoge en el presupuesto inicial de Morenés.
En 2013 los gastos de las operaciones militares en el exterior sumaron 784 millones de euros, procedentes de un fondo de contingencia del Ministerio de Hacienda. En 2014 la cifra puede ser inferior por el repliegue prácticamente total del contingente en Afganistán, aunque el coste de repatriación del material ha sido muy elevado y sin duda afectará también al presente ejercicio.
La segunda decisión del Consejo de Ministros de ayer afecta a la nueva Fuerza Conjunta diseñada por el Jefe de Estado Mayor de la Defensa a la que se le conceden 30,5 millones extras de financiación para financiar gastos relativos a adiestramiento y alistamiento.
El jefe de Estado Mayor de la Defensa, mando operativo de las Fuerzas Armadas, Fernando García Sánchez, hizo público a comienzos de año el nuevo diseño de la organización militar que tiene como eje una fuerza de acción conjunta compuesta en su núcleo por 15.000 militares realmente operativos y desplegables por el Gobierno a un escenario determinado en caso de necesidad, 10.000 de ellos para operaciones combinadas con países aliados o en el marco de organizaciones internacionales, y otros 5.000 en principio destinados a responder a operaciones en las que España debiera actuar militarmente en solitario.
El Ministerio de Defensa ha estado especialmente activo en este final del curso político por los temas aprobados en el Consejo de Ministros.
El Gobierno autorizó ayer también la celebración del contrato de orden de ejecución para la construcción por la empresa pública Navantia de dos Buques de Acción Marítima oceánicos. La construcción se llevará a cabo entre los años 2014 a 2019 con un coste estimado de 166 millones de euros por unidad.
Otro acuerdo tomado en el primer día de agosto está relacionado con la venta de patrimonio inmobiliario de Defensa. El Consejo de Ministros ha autorizado al Instituto de Vivienda, Infraestructura y Equipamiento de la Defensa a enajenar el Taller de Precisión y Centro Electrotécnico de Artillería, situado en la calle Raimundo Fernández Villaverde, en Madrid, inmueble tasado y valorado en 90 millones de euros y ya a disposición de cualquier inversor interesado.
En el celebrado el 25 julio, el Consejo de Ministros acordó asignar al Ministerio de Defensa la responsabilidad de la planificación, dirección, control y ejecución de las políticas necesarias para el fortalecimiento y consolidación del sector industrial de la defensa. Se puede traducir lo anterior en que Morenés ha quitado a Montoro, De Guindos y Soria el control sobre la industria de defensa pública o participada por el Estado, donde se encuentran los astilleros de Navantia pero también el 4% del gigante Airbus o el 20% público de la tecnológica Indra.
Como ocasión extraordinaria, la rueda de prensa del Consejo de Ministros del 1 de agosto no correspondió como es habitual a la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, acompañada de algún titular de un Ministerio con temas importantes, sino al propio presidente del Gobierno. Mariano Rajoy no dijo una palabra sobre los dineros de Defensa.

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Defensa presenta sólo el 70% de su presupuesto para 2014, por @CarlosPenedoC

Los fondos para programas especiales de armamento y para operaciones en el exterior no figuran en el presupuesto inicial
El Ministerio reducirá su plantilla en 10.000 personas entre 2013 y 2014 
El Secretario de Estado fija la disminución del déficit público como un objetivo de seguridad nacional

Artículo publicado originalmente en Estrella Digital.

El Ministerio de Defensa ha presentado sus presupuestos para 2014: 5.745 millones de euros, un 3,22% inferior al de 2013 y un 33% menor que el de 2008, año en el que alcanzó un techo difícilmente recuperable a medio plazo. El problema es que todas las cifras que han facilitado en el Congreso este lunes el secretario de Estado de Defensa, Pedro Argüelles, autoridad presupuestaria del departamento; la subsecretaria, Irene Domínguez-Alcahud; y el jefe de Estado Mayor de la Defensa, Fernando García Sánchez, no son definitivas por parciales: las cifras corresponden al presupuesto inicial del Ministerio, pero el Departamento gasta entre un 30% (este año) y un 40% más (en 2012) por las partidas que se incorporan a lo largo del ejercicio: los gastos de las operaciones militares en el exterior, 784 millones de euros en 2013, proceden de un fondo de contingencia del Ministerio de Hacienda; y los programas especiales de armamento recibieron también de fuera del Ministerio un crédito extraordinario de 1.782 millones en 2012 y de 877 millones este 2013; además de otras cantidades extraordinarias procedentes del Ministerio de Industria o de la venta de propiedades inmobiliarias.
Por tanto, al presupuesto de Defensa para 2014 ahora presentado le faltan alrededor de 1.600 millones de euros que le llegarán a lo largo del próximo año, aproximadamente un 30% superior a las cifras debatidas en estas comparecencias, lo que ha provocado las críticas de los grupos parlamentarios distintos al Popular.
Lo que puede considerarse un logro del Ministerio de Defensa es haber implicado a todo el Gobierno en la financiación de sus cuentas, principalmente a Hacienda e Industria.
Argüelles, también la subsecretaria y los portavoces del Grupo Popular, se ha mostrado optimista sobre "los síntomas de mejoría de la economía española", fruto de las políticas del Gobierno, y solidario en cuanto a la reducción del gasto, hasta el punto de calificar como "objetivo de seguridad nacional la reducción del déficit público". Ha mencionado también asuntos ajenos a la Defensa como la buena evolución del empleo, las exportaciones y la bajada de los intereses de la deuda.
El secretario de Estado ha vuelto a defender en esta ocasión que los programas especiales de armamento no figuren en el presupuesto inicial –"un gran acierto la fórmula de suplemento de crédito"-, con el argumento de que su ausencia dota al Ministerio de una capacidad elevada de negociación con las empresas, y su aparente indefinición inicial ha conseguido reducir a la mitad la factura anual en estos programas. En su opinión, sería un "tremendo error" que los presupuestos contemplaran esta partida desde su inicio.

Pedro Argüelles, secretario de Estado de Defensa
(Foto: pantallazo de ordenador mientras emitía la
comparecencia el Canal Parlamentario del Congreso).

Sobre los compromisos financieros de las grandes programas de armamento, Argüelles ha pedido que se deje ya de hablar de los reiterados 30.000 millones de euros. Señala que Defensa ya ha pagado 7.000 millones, que el Ministerio de Industria ha adelantado a las empresas 15.000 millones y entonces el problema financiero pendiente son 8.000 millones de euros que Defensa debe abonar en una década –a unos 800 millones anuales vía crédito extraordinario-.
El sistema ideado por el propio Pedro Morenés, hoy ministro, cuando ocupó la responsabilidad de secretario de Estado de Defensa a finales de los 90, establece un adelanto por parte del Ministerio de Industria (financiación a coste cero por importe de 15.000 millones de euros) y cuando las empresas entregan el producto a Defensa éste debe abonar su coste y aquéllas le devuelven el adelanto a Industria. Es decir, el Estado ya ha pagado 15.000 millones, ha sido Industria en lugar de Defensa, a las empresas. Argüelles, sin concretar detalles, se ha mostrado confiado en un próximo acuerdo para que el Estado compense esa cantidad entre ministerios, con la condición impuesta por Montoro de que no se incremente el déficit público: "se dará una solución contable, se está estudiando".
Otras cifras fiables –que no cambiarán con las variaciones del presupuesto- se refieren a la anunciada reducción de empleo tanto militar como civil en la Defensa: el Ministerio va a reducir alrededor de 10.000 empleados públicos civiles y militares entre 2013 y 2014 (6.000 este año, de ellos 4.000 uniformados; y otros 4.000 menos en 2014, al menos la mitad militares). Se mantiene el criterio del Gobierno de no reponer el próximo ejercicio las bajas civiles que se produzcan (entre ellas cerca de un millar de jubilaciones), mientras que está previsto la reposición de un 10% de las bajas entre militares profesionales. Los presupuestos para 2014 establecen como máximo en 79.000 el número de efectivos en tropa y marinería, aproximadamente mil menos que en la actualidad.
En números aproximados, no mencionados por ningún responsable claramente en sus intervenciones, el Ministerio de Defensa paga unas 163.000 nóminas todos los meses, donde se encuentran alrededor de 22.000 civiles, 123.000 militares en activo y 16.000 militares en la reserva.
La mayor parte de los programas del Ministerio de Defensa se reducen de cara a 2014, con algunas –pocas- excepciones.
Algunas partidas que mantienen el tipo

  • UME: la Unidad Militar de Emergencias no sufre los rigores de las restricciones presupuestarias y contará con 136 millones de euros el año próximo.
  • Helicópteros EC-135: probablemente el único programa de modernización que se pone en marcha en las Fuerzas Armadas en 2014, 12 aparatos de formación para el Ejército de Tierra que se han considerado una necesidad imperiosa y que se liga además a la continuidad de la planta de Eurocopter en Albacete.
  • INTA: con un presupuesto de 100 millones de euros (crece un 26%), las principales novedades de este organismo autónomo son que pasa a integrar otros tres centros de investigación dependientes del Ministerio de Defensa; y que por primer año asume la financiación del programa de satélites Galileo y será el responsable de dar servicio a todos sus usuarios públicos.
  • Eficiencia en la gestión: Defensa pretende continuar con el proceso en marcha de reducción de los numerosos órganos de contratación y de centralización de contratos (limpieza, material informático o de oficina, viajes, telecomunicaciones), con lo que prevé duplicar el ahorro conseguido y llegar en 2014 hasta los 45 millones de euros anuales.
  • EMAD: el Estado Mayor de la Defensa incrementa presupuesto –de cinco a ocho millones de euros- para financiar su traslado desde el centro de Madrid al cuartel de Retamares –ocupado por la OTAN hasta este año-, donde se ubicará también la inteligencia militar –CIFAS- que se pretende impulsar, así como el nuevo Mando de Ciberdefensa.
    Helicópterio EC-135 en la planta de Eurocopter
    en Albacete (Foto: La Cerca).
  • INVIED: El organismo responsable del patrimonio inmobiliario incrementa también sus fondos y la previsión de ingresos.
  • Innovación: las partidas del Ministerio de Industria destinadas a financiar I+D militar pasan de 218 millones este 2013 a 343 millones de euros en 2014, importante incremento destinado principalmente al nuevo submarino S-80 que la empresa pública Navantia se encuentra desarrollando con serias complicaciones.

Grupos parlamentarios
Durante las cuatro horas y media de las comparecencias de los responsables políticos del Ministerio, los portavoces de los partidos de la oposición en la Comisión de Defensa han calificado los presupuestos de Defensa como irreales.

  • Grupo Socialista: la principal crítica de los diputados socialistas Morlán y Tudanca se refirió a que Defensa habla de cifras y recortes, pero no traslada una planificación de la que se deriven las medidas económicas. El segundo calificó de grave irresponsabilidad que el Gobierno no aclare el modelo de Fuerzas Armadas que queremos o podemos tener.
  • Izquierda Plural: el diputado José Luis Centella acusó a Argüelles de ocultar el presupuesto real del Ministerio. "No quieren decir lo que van a gastar en Defensa".
  • UPyD: la diputada Irene Lozano calificó de "tomadura de pelo" y de "presupuestos ficticios" los presentados por el secretario de Estado. Ha recordado que el Tribunal de Cuentas señaló como "práctica irregular" el método de financiar programas de armamento con un crédito extraordinario a mitad de ejercicio.

Con un perfil político mucho más bajo, a la comparecencia del secretario de Estado de Defensa han seguido las de la subsecretaria –centrada en condiciones laborales, formación y normativa- y del JEMAD, jefe operativo de los ejércitos que no se ha mostrado especialmente crítico con la bajada de los recursos y que se ha centrado en la operatividad de las Fuerzas Armadas, no en los presupuestos. El almirante García Sánchez sí pidió un compromiso presupuestario a medio y largo plazo para poder realizar un planeamiento militar en condiciones.

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Europa se cuestiona su Defensa, por @CarlosPenedoC

Preocupada por la salud de su industria de Defensa, Bruselas se ha puesto manos a la obra con el objetivo de gastar mejor, incrementar la competencia entre empresas, abrir el mercado interior y exportar a terceros países

Artículo publicado originalmente en Estrella Digital.

Europa está tan preocupada por su Defensa, por la capacidad de respuesta a amenazas directas o riesgos, como por la salud de su industria de Defensa. Y en este segundo punto es donde ha comenzado a actuar: el objetivo es gastar mejor, incrementar la competencia entre empresas, abrir el mercado interior y exportar a terceros países.

Los ejércitos de la Unión Europea tienen 16 tipos diferentes de fragata y 17 líneas de producción de carros de combate -frente a un modelo y dos líneas de EE.UU.-, además de participar en el desarrollo de cuatro aviones de combate diferentes o contar con sistemas tecnológicos o informáticos no interoperables, que no se entienden con los del vecino. Se trata de ejemplos significativos de la fragmentación comunitaria en temas de Defensa mencionados el pasado 24 de julio en Bruselas por el vicepresidente de la Comisión y responsable de Industria Antonio Tajani, en la presentación del documento –comunicación, en jerga comunitaria- Hacia un sector de la defensa y la seguridad más eficiente y competitivo, que apadrinó el propio presidente Barroso y contó también con la presencia del comisario responsable del Mercado Interior, Michel Barnier.

Para la Unión Europea uno de los fundamentos de su Defensa es la industria, y ha decidido impulsarla. También puede ser una forma de avanzar en la unión política a través del fomento de una rama industrial, siguiendo el camino iniciado por los padres fundadores.
Son objetivos declarados, entre otros, abrir a la competencia un mercado interior donde el 80% del gasto en defensa se produce a nivel nacional y a proveedores mayoritariamente nacionales, al margen de programas conjuntos, sin coordinación entre estados, lo que contribuye a la sobrecapacidad en algunos ámbitos, duplicación de capacidades en otros y carencias en sectores críticos.
La Comisión Europea plantea avanzar en la estandarización de equipos, la certificación comunitaria de productos de defensa, el apoyo a medianas empresas y facilitar su acceso a mercados hoy muy cerrados y con grandes contratistas principales que copan los programas y distorsionan el mercado; la protección de infraestructuras civiles de interés militar -como el enjambre de satélites Galileo-; agrupar la demanda y compartir medios en comunicaciones por satélite; o estrechar lazos entre actividades espaciales civiles y militares.
Los 28 países de la UE “no pueden desarrollar y mantener individualmente las tecnologías y capacidades en Defensa necesarias para el futuro”, comparten Bruselas y los principios fundamentales de la lógica.

Ashton presentará este mes un documento político y militar

Complementario al documento presentado sobre la competitividad de la industria, la vicepresidenta Ashton, cabeza de la Agencia Europea de Defensa y máximo responsable de política exterior y de la denominada Política Común de Seguridad y Defensa, tiene previsto presentar este mes de septiembre un informe sobre los asuntos de seguridad y de defensa centrado en aspectos civiles y militares. Un documento provisional ha sido enviado en la última semana de julio a los Estados miembro, de carácter confidencial por lo que no ha transcendido a la opinión pública.
Los dos documentos serán los pilares preparatorios del Consejo Europeo que en diciembre reunirá por primera vez a jefes de Estado y de Gobierno para hablar monográficamente de Defensa.
Como aperitivo, este 5 de septiembre se celebra en Lituania una reunión informal de ministros de Defensa de la UE –informal no porque vayan en vaqueros, sino porque no rematan con un documento final de acuerdos-, a la que ha sido invitado el secretario general de la OTAN. Curiosamente en Lituania se espera también al secretario de Estado de EE.UU. John Kerry, a la reunión de ministros de Exteriores que se celebra a continuación, aparentemente más interesado por Siria que por otros temas.
Teniendo en cuenta que cuando se reúnan a final de año los jefes de Estado europeos a hablar de Defensa el acuerdo o el desacuerdo estará ya alcanzado, que los asuntos llegan ya cocinados a las grandes cumbres políticas, es en estas fechas veraniegas cuando cada parte está defendiendo sus intereses.

Francia y Alemania concretaron en julio al poner por escrito conjuntamente y enviar a Ashton sus prioridades, algunas curiosamente relacionadas con drones e inteligencia, quizá una tímida respuesta europea al espionaje masivo de las comunicaciones por parte de EE.UU. conocido en las últimas semanas.
La iniciativa conjunta franco-alemana se produce en un contexto marcado por la renacionalización de la política de Defensa y, obligados por la escasez de recursos, la firma de acuerdos bilaterales en materia de Defensa, quizá el más relevante por sus implicaciones concretas el suscrito por Reino Unido y Francia. España no parece especialmente activa en este campo, si bien firmó el pasado noviembre con Francia, Alemania, Italia y Polonia un acuerdo para reforzar la Política de Seguridad y Defensa y que la Unión Europea asuma "su responsabilidad de forma más activa ante los desafíos venideros para garantizar la seguridad europea".
En el mismo sentido, de cara a la cumbre lituana de esta misma semana, el Ministerio de Defensa difundió el último día de agosto un vaporoso comunicado conjunto con Portugal e Italia en el que los tres países señalan que  "la integración europea" en el ámbito de la defensa "debe surgir de forma natural", y dado el "carácter excepcional de la defensa" será "primordial adoptar una perspectiva clara y compartida, así como incentivos financieros y fiscales" para avanzar en común.
La UE gasta un 25% menos en Defensa en una década
Buen momento en cualquier caso para dibujar el escenario: el sector industrial de la Defensa en la UE factura 96.000 millones de euros, 23.000 millones en terceros países -un tercio de las exportaciones, a Oriente Próximo-; y donde trabajan 400.000 personas de forma directa y más de un millón de empleos indirectos. Siguiendo siempre los datos aportados por la UE, los presupuestos públicos en Defensa de la UE han pasado de una suma de 251.000 millones de euros en 2001 a 194.000 en 2010, una reducción cercana al 25% con una repercusión evidente en los pedidos a la industria, que teniendo en cuenta los largos ciclos de desarrollo aflorará en toda su crudeza en los próximos ejercicios, especialmente a partir de 2015. Entre 2010 y 2012 se estima que se ha producido una bajada adicional de un 10% en el gasto público.
En cuanto al personal de Defensa, ha pasado de 2,4 millones en 2006 a 2 millones en 2010, de ellos 1,6 millones militares y 400.000 civiles; en cinco años la UE ha prescindido de 300.000 militares y 100.000 empleados públicos civiles en defensa. Bruselas critica que el gasto europeo en defensa está dominado por los gastos de personal.
“Es la hora de hacer algo más juntos en materia de Defensa”, ha dicho por su parte el presidente de la Comisión en la presentación del documento, en un nivel más político. “En tiempos de restricciones económicas necesitamos hacer un mejor uso del dinero público”, añadió, “gastar más inteligentemente, evitar duplicidades, poner en común inversiones y compartir equipamientos”.
En contra de los mejores deseos de la Comisión se encuentra, se sabe y lo comparte, que “la Defensa continúa estando en el corazón de la soberanía nacional y las decisiones sobre capacidades militares pertenecen a los Estados miembro”, además de reticencias ya expresadas por el Reino Unido a cualquier cosa que huela a unión política europea.
A pesar de su avanzado desarrollo tecnológico, de la capacidad de la UE de responder a una crisis con capacidades civiles y militares, de que incluso con los recortes de los últimos años, la UE aún gaste más en defensa que China, Rusia y Japón juntos, se observa cierto complejo de inferioridad por parte de las autoridades comunitarias en estos temas y una obsesión en compararse con EE.UU., que puede tener toda la lógica geopolítica pero ninguna en términos históricos, de arquitectura institucional o desde el punto de vista sociológico, vista la diferente concepción de la seguridad entre el mundo anglosajón y el europeo continental.
Por mencionar algunas cifras, en Bruselas aparentemente preocupa que EE.UU. invierte siete veces más que la UE en I+D en el ámbito de Defensa; que la UE tiene 500.000 soldados más que EE.UU.; que la inversión en equipamiento e I+D per capita militar es cinco veces menor. El aliado americano más que duplica el gasto en defensa de la UE, alcanzando cerca del 5% de su PIB -1,7% de media UE-.
La Comunicación sobre industria de la Comisión está llena de rincones y avisos a los Estados: por ejemplo, advierte sobre el uso de compensaciones a terceros países a cambio de contratos; el frecuente recurso de acogerse a la seguridad nacional para evitar la libre concurrencia a los concursos; y pretende limitar los acuerdos Gobierno a Gobierno que puedan utilizarse para saltarse la libre competencia, precisamente una fórmula que España ha introducido recientemente en la normativa como paraguas que pudiera albergar contratos como la hipotética venta de carros de combate Leopardo a Arabia Saudí.
El ejecutivo comunitario muestra también su disposición a establecer un mayor control (léase, limitación) de las ayudas de Estado a la industria productora de equipamiento militar.
Barroso, posible candidato a secretario general de la OTAN
La Comisión Europea es consciente de que las decisiones sobre inversiones y capacidades en defensa y seguridad deben partir de un acuerdo común de amenazas e intereses, por lo que Europa necesitaría un acercamiento estratégico compartido, una actualización de la Estrategia de Seguridad de Solana del 2003.
En el marco de todo este debate ha surgido también la hipotética candidatura del actual presidente de la Comisión Europea –Barroso- al puesto de secretario general de la OTAN, reemplazo obligado en 2014, tema esquivado por el interesado y rumor a voces en cualquier conversación sobre defensa en la UE.
La industria europea de Defensa se encuentra concentrada mayoritariamente en seis países, que suman el 87% de la producción total de la UE: Alemania, España, Francia, Italia, Reino Unido y Suecia –por orden alfabético-.

Agencia de armamento, versión española

Defensa tiene como objetivo transformar el actual sistema de adquisiciones de equipamiento militar en una agencia centralizada

Con discreción o secretismo, uno de los mayores cambios que se están produciendo en el Ministerio de Defensa actualmente es la transformación del sistema de adquisiciones de equipamiento militar, proceso hoy disperso en competencias, gestión de los programas y responsabilidades entre el órgano central del Ministerio, los Cuarteles Generales de los tres ejércitos y la propia industria, hacia una agencia centralizada.
A falta de la creación ex novo de una agencia, el Gobierno ha decidido que esas funciones las va a concentrar en la Dirección General de Armamento y Material –DGAM-. Países como Alemania, Francia o Reino Unido cuentan con organizaciones especializadas, centralizadas, profesionalizadas para la gestión de las adquisiciones de la Defensa.
El objetivo es separar, dentro de la estructura del Ministerio de Defensa, al usuario (Fuerzas Armadas) del encargado de contratar, dos papeles hasta ahora fundidos y formando por otra parte una simbiosis peculiar entre cada ejército y una gran empresa de origen público: Armada-Navantia, Tierra-Santa Bárbara, Aire-CASA.
El deficiente sistema de adquisiciones actual, en vista de los resultados, ya fue detectado por el anterior Gobierno del PSOE y puesto por escrito –en documentos entregados en la Comisión de Defensa del Congreso- como una de las actuaciones urgentes y pendientes, prioridad aparentemente recogida por el actual Gobierno del PP.
De culminarse con éxito el proceso, el secretario de Estado de Defensa –hoy ya competente sobre el presupuesto, a diferencia de otros ministerios donde los dineros se localizan en la Subsecretaría- aumentará aún más su poder.
Y si se centraliza una competencia no puede ser sino a costa de quien la tenía: los ejércitos y la propia industria, que la están cediendo sin que su malestar haya hasta ahora salido del despacho.
Como también ha sucedido en otros ámbitos, el actual equipo de Defensa sitúa el cierre del modelo en 2015, y con ese objetivo se están concentrando partidas presupuestarias y empleados públicos en la DGAM; fecha a la que también se han aplazado compromisos de gasto y nuevos programas como el 8x8, fecha a la que el Gobierno parece fiar el fin de todos los males de la actual crisis, momento que en todo caso se sitúa ya a caballo con la próxima legislatura.
En este proceso de convertir la DGAM en la agencia española de armamento se podría interpretar también la reciente resolución de la encomienda de gestión entre el Ministerio y la ingeniería pública ISDEFE para la realización de actividades y trabajos de asistencia y apoyo en el desarrollo de la política de armamento y material de defensa en el ámbito internacional. El apoyo a la exportación, por tanto, externalizado en los últimos años, vuelve al Ministerio.
Aunque no sea exactamente de su competencia quizá la nueva DGAM sea capaz de poner orden en las finanzas de la Defensa, que continúan confusas: el consejo de ministros del pasado 26 de julio aprobó un nuevo crédito extraordinario con destino a programas de armamento –ya lo hizo en 2012-, esta vez por importe de 877 millones de euros que suponen nada menos que un 15% adicional al presupuesto aprobado del Ministerio de Defensa para este año. Este crédito compartía Real Decreto con incentivos al vehículo eficiente y otras ayudas al Servicio Público de Empleo Estatal.

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