Noelia Jiménez
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Ella es mi rosa (regalo de bodas para Lorena), por Noelia Jiménez (@njimenez79)

Foto: © Javier Arroyo 2013 | www.javierarroyo.es

Así el principito domesticó al zorro. Y cuando se acercó la hora de la partida:
—¡Ah!... —dijo el zorro—. Voy a llorar.
—Tuya es la culpa —dijo el principito—. No deseaba hacerte mal pero quisiste que te domesticara...
—Sí —dijo el zorro.
—¡Pero vas a llorar! —dijo el principito.
—Sí —dijo el zorro.
—Entonces, no ganas nada.
—Gano —dijo el zorro—, por el color de trigo.
Luego, agregó:
—Ve y mira nuevamente a las rosas. Comprenderás que la tuya es única en el mundo. Volverás para decirme adiós y te regalaré un secreto.
El principito se fue a ver nuevamente a las rosas:
—No sois en absoluto parecidas a mi rosa: no sois nada aún —les dijo—. Nadie os ha domesticado y no habéis domesticado a nadie. Sois como era mi zorro. No era más que un zorro semejante a cien mil otros. Pero yo le hice mi amigo y ahora es único en el mundo.
Y las rosas se sintieron bien molestas.
—Sois bellas, pero estáis vacías —les dijo todavía—. No se puede morir por vosotras. Sin duda que un transeúnte común creerá que mi rosa se os parece. Pero ella sola es más importante que todas vosotras, puesto que es ella la rosa a quien he regado. Puesto que es ella la rosa a quien puse bajo un globo. Puesto que es ella la rosa a quien abrigué con el biombo. Puesto que es ella la rosa cuyas orugas maté (salvo las dos o tres que se hicieron mariposas). Puesto que es ella la rosa a quien escuché quejarse, o alabarse, o aun, algunas veces, callarse. Puesto que ella es mi rosa.

Antoine de Saint-Exupéry, El principito, Alianza Editorial, Madrid, 1984 (extraído del libro Sí, quiero. Palabras para bodas, Plataforma Editorial, Barcelona, 2012). ...

Noelia Jiménez
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¿Y tú, tienes un sueño?, por Noelia Jiménez (@njimenez79)

Hoy hace medio siglo que un negro (y lo digo así porque entonces las personas afroamericanas no eran más que negros para la sociedad) pronunció una frase que removió los cimientos del establishment estadounidense. Martin Luther King soñó despierto y dijo eso de "I have a dream" para dibujar un mundo donde no se juzgase a nadie por el color de su piel, donde los seres humanos tuvieran los mismos derechos solo por ser personas, donde la libertad no fuese papel mojado entre las hojas caducas de una Constitución.

50 años después, los negros pueden viajar en la misma clase que los blancos (siempre que tengan el mismo dinero), pero la ley no les trata igual y les resulta más difícil encontrar trabajo que a los blancos. Los mismos derechos, sí, pero, ¿las mismas oportunidades?

Pero los sueños están para cumplirse y los de Luther King no entendían de razas. Lo demuestran las diez frases que hoy selecciona de su discurso El Economista, especialmente inspiradoras para emprendedores:

1. "La fe es el primer paso, incluso cuando no ves toda la escalera".
2. "Siempre es el momento correcto para hacer lo correcto".
3. "Nada en el mundo es más peligroso que la ignorancia sincera y la estupidez concienzuda".
4. "Debemos usar el tiempo de forma creativa".
5. "Nunca sucumbas a la tentación de amargarte".
6. "Cada paso hacia la meta requiere sacrificio, sufrimiento y lucha, más los esfuerzos incansables y la preocupación apasionada de los individuos dedicados".
7. "Si un hombre no ha descubierto algo por lo que morir, no es apto para vivir".
8. "La pregunta más persistente y urgente es qué estás haciendo por los demás".
9. "La función de la educación es enseñar a pensar intensa y críticamente. Inteligencia y carácter, que es el objetivo de la verdadera educación".
10. "Que nadie tire de usted lo suficientemente abajo como para odiarlo".

¿Qué tal si vamos soñando? ...

Noelia Jiménez
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Hasta luego, compañero, por Noelia Jiménez (@njimenez79)

Hay pocos compañeros de los que nadie nunca tenga nada malo que decir. Un pero. Un es que. Son pocos los colegas de consenso, los que agradan por igual a jefes y a compañeros y los que siempre están cuando se les necesita.

Carlos Hernández-Echevarría es uno de esos extraños casos. Un crack en la profesión y un fenómeno en lo personal. Un tío bonachón, tan grande por dentro como por fuera (y mide allá por el metro noventa). Y como vale, se va a Estados Unidos a mejorar (aún más) su ya de por sí brillante currículo.

Se le va a echar de menos. Pero nos conformaremos con seguirle leyendo en su Diario de USAmérica. A ver si se nos pega algo (aunque sea un tip de política estadounidense).

Hasta luego, compañero. See you soon. And good luck!!

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