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Llamada a la revolución social, por Natalia Laura Méndez Villa (@Hipatalia)

2014 está llegando y todos nos marcamos retos en Nochevieja; perder peso o estudiar inglés está muy bien. ¿Pero de qué nos sirven si somos unos figurines o bilingües en un país sin futuro? Este no es un artículo más en el que arremeter contra el Gobiernos o los corruptos y descerebrados que nos gobiernan. Sino una llamada a la movilización social y un recordatorio de que la democracia (ese estado en que se supone que vivimos) nace POR Y PARA EL PUEBLO. 
Los ministros, Rajoys, Zapateros, Urdangarines y Blesas están ahí porque queremos o lo permitimos. La ley electoral española es un timo, sí, pero no podemos aceptarlo y cruzarnos de brazos. Las leyes democráticas están creadas (utópicamente hablando) para proteger y mejorar a la ciudadanía para la que fueron creadas. En el momento en el que vemos que no es así, caso de la Ley Electoras, pero como todos sabemos hay muchas, muchísimas, más, tenemos la sartén por el mango. Y es que desde que empezamos a ser ignorados de forma tan descarada, desde que las leyes no nos favorecen sino que nos atacan, desde que las fuerzas de SEGURIDAD del Estado no nos protegen sino que nos apalean en España se está instaurando la ley de la Selva, la ley del más fuerte; y con esa ley en la mano tenemos las de ganar. Porque por retrógrado y poco racional que suene SOMOS MÁS, y eso hace mucho.
Todos necesitamos momentos de ocio, cierto, pero en momentos como este nuestra prioridad debería sacar adelante un país que han hundido, que hemos hundido y que hemos dejado hundir. Si toda esa gente que se agolpa los fines de semana, sobre todo en Navidad, en Sol y calles aledañas estuvieran haciendo fuerza en las manifestaciones del Congreso, en contra del abuso político o la lucha por mantener los pocos derechos que nos han dejado otro gallo cantaría.
Los funcionarios porque a ellos no los ayuda nadie, los jubilados porque ellos ya lucharon en su momento, los estudiantes porque bastante tienen con estudiar... nadie ayuda a nadie y las cifras en muchas de las manifestaciones son irrisorias, y lo que no vemos es que el enemigo es común y con una importancia mayor que eso. Desmembrarnos no solo es su objetivo, sino también su poder. LA UNIÓN HACE LA FUERZA, porque todos llegaremos a ser jubilados, porque todos hemos sido o tendremos estudiantes en casa, porque los derechos que nos quiten nos los quitan a todos.
Llevamos en crisis, declarada, desde 2008: los índices de pobreza en España han subido hasta el 21,8%, los salarios se han reducido, las horas de una jornada laboral han aumentado, a protección social para desempleados  se ha desplomado, los servicios públicos fundamentales tienen una calidad que brilla por su ausencia, las medidas fiscales son propias de los años 50, que una mujer aborte tiene pena de cárcel ¡y mayor que la de un violador!...

¿Necesitamos más motivos para lanzarnos a la calle y echar del gobierno a estos peleles que solo buscan ovejas obedientes y sin recursos? No hablo de partidismo, no digo que la derecha sea mala, ni tampoco que lo sea la izquierda. digo que TODOS LOS POLÍTICOS Y PARTIDOS ACTUALES DEBERIAN DESAPARECER, porque unos por líderes, otros por oposición, otros por minorías...pero nadie hace nada, así que... tendremos que tomar nosotros el control.

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Ley de Talión Vs Justicia actual española, por Natalia Laura Méndez Villa (@Hipatalia)

Estoy haciendo un curso, y uno de los ejercicios de la evaluación es el siguiente: Reflexione acerca del Código de Hammurabi ¿se podría aplicar en la actualidad? ¿por qué? ¿de qué depende, entonces, la justicia?. Y me ha dado que pensar porque el Código de Hammurabi es una de las primeras legislaciones conocidas, siendo la ley de Talión de las más conocidas de este código. Además hay que destacar que los castigos dependían del estrato social (hombres libres, dependientes o esclavos). Las leyes de Hammurabi son una representación de la creencia de justicia para la sociedad de la época y para los integrantes de una región o ciudad concreta.

El mundo actual gran parte de la sociedad está desencantada con la justicia y su aplicación de sus respectivos países, ya no solo por el sentimiento de falta de justicia generalizado, sino por su aplicación discriminatoria. Por tanto, las diferencias con Hammurabi, por mucho que queramos decir que son inmensas, no son tantas; ya que las leyes y normas sociales no se aplican de la misma forma a la clase trabajadora que a la aristócrata.
Este razonamiento depende del grado de cinismo de la persona emisora, pues quien crea, o quiera hacer creer, que no existen ya clases sociales o diferencias entre ellas no entenderá ni verá las diferentes formas de aplicación de las leyes en función del escalón social. Pero si somos realistas, si vemos como, sin ir más lejos, las huelgas de basura son más notorias en barrios de gente obrera que en la Milla de oro de Madrid, entenderemos y veremos que un cargo, o acusación, no es igual para un padre de familia que roba en un supermercado porque se le ha acabado incluso el subsidio del paro que para la Infanta Elena. Pero, evidentemente, los responsables de impartir la justicia a nivel nacional e internacional eso nunca lo dirán.
Ante estos hechos existe una justicia “callejera”, aquella que hace resolver los conflictos “menores” sin llegar a los tribunales. Y que van desde pequeñas riñas como “si me tiras una copa en el vestido yo te tiro la salsa del pescado” hasta límites, quizá, más peligrosos, como la Ley Gitana, donde si no se pertenece a la etnia y se mata a uno de sus congéneres, de forma voluntaria o accidental, no pararan hasta acabar con la vida del asesino.
Respondiendo a la pregunta, no, no se puede aplicar de forma gubernamental a la actualidad de los países desarrollados porque no están divididos en clases sociales y la línea de pensamiento y justicia para el bienestar común ha evolucionado. Pero otra cosa es lo que la gente de a pie piensa y hace. Porque, respondiendo al resto de preguntas, la justicia depende de los valores éticos y morales de cada individuo, y aunque supuestamente un país tiene una moralidad y forma de pensar muy parecida, los detalles y pequeños matices son los que marcan la diferencia, lo que crean la disconformidad ante un hecho y una posible respuesta buscando la “verdadera justicia”.

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Generación childrenfree ¿obligación o elección?, por Natalia Laura Méndez Villa (@Hipatalia)

Últimamente, y cada vez más, ¡incluso en la revista Time!, oímos aquello de "Generación Childrenfree": artículos de las famosas que han elegido ese tipo de vida, casos de mujeres trabajadoras que anteponen su trabajo a su maternidad, la natalidad ha bajado x puntos por la moda de no tener hijos... pero ¿siempre es tan bonito como nos lo pintan? ¿de verdad todas aquellas mujeres que no son o han sido madres ha sido porque no quieren?


Creo que deberíamos empezar aclarando que la Generación childrenfree no es otra cosa que aquellas mujeres que, por el motivo que sea, han decidido no ser madres. En cosa de un año rara es la revista de moda, corazón o "Celebritys"que no ha publicado un artículo, por escueto que sea, acerca de este tema. Pero creo que deberiamos detenernos un poco más en el asunto y no solo ver que Eva Mendes o Cameron Diaz son felices por no ser madres.


Para empezar y como punto primordial, si vivimos en una sociedad tan avanzada e igualitaria entre géneros ¿por qué solo las mujeres son las que protagonizan artículos de por qué no han querido ser madres?. Todavía no he visto ninguna revista/periódico/web que analice por qué George Cloony, Steve Martin o Christopher Walken no han querido ser padres. La respuesta que sé que todo el mundo dirá al ver esto, o al menos pensará, es que es culpa del famoso Reloj Biológico femenino. Pero si hemos sido y somos capaces de acallar muchas de las necesidades o instintos biológicos ¿por qué sigue siendo noticia que las mujeres seamos capaces de no sentir, o que la alarma suene tan bajito que la ignoremos? Un hombre de cincuenta y tantos atractivo soltero sin hijos es un Soltero de Oro o un vividor, en el mejor sentido de la palabra; pero una mujer de más de cincuenta soltera y sin hijos sigue siendo la solterona, la que acabará amargada, sola y rodeada de gatos en su casa. Y un hombre sin hijos es un danddy, un enamorado de su trabajo, ¡un fuera de serie!, pero lo que oímos de una mujer sin hijos es: ¿einnn? ¿sin hijos? ¿tendrá problemas reproductivos? Claro como no tiene pareja...pobrecita. Injusto. Pero las mujeres no tendríamos la piel tan curtida si no fuese por todas esas incongruencias que siguen purulando por la sociedad.


Así pues, deberíamos dejar las necedades sociales de lado. El problema es que nosotras mismas las seguimos alimentando. Cuando a una mujer la preguntan por qué ha decidido no ser madre la respuesta oscila entre la carrera profesional, la falta de pareja, la edad... ¿Y un simple "por que no quiero"? qué liberador, para ella y para todas aquellas que se lo callan, sería poder decir "no quiero tener hijos, el famoso reloj del que todas hablan a mi ni se me ha formado, y tengo el mismo derecho de no quererlos como de las que son madres". Si ha Angelina Jolie, Isabel Gemio o a mi vecina de al lado nadie la ha preguntado por qué ha decidido ser madre o por qué tiene hijos, por qué a Maribel Verdú o Renée Zellweger sí que la han preguntado por qué no tienen hijos.


Pero todas estas opciones son muy bonitas vistas desde las decenas de millones de dólares en las cartillas de las actrices holliwoodienses, pero ¿y en la vida real?. La sociedad de "a pie"aun presiona más para que las mujeres alcancemos el cliché de estudiar, trabajar, emparejarnos y tener hijos. Ninguno de los pasos se cuestiona; ha de ser así. Pero las "nuevas generaciones" nos hemos plantado y hemos dicho ¿Y por qué? ¿por qué gastarme un dinero en un niño cuando puedo gastarmelo en una vida alucinante? Porque Madonna se puede permitir una vida increíble para ella, sus hijos y medio Madrid, pero no es el caso de un español medio que durante los años de crianza de sus descendientes tiene que rechazar a caprichos, vacaciones o trabajos soñados por las ataduras que supone un niño, y por el gasto que suponen.


En una época en la que la sanidad tiende a ser privada, la educación solo para adinerados y los padres ausentes de sus casas para poder llevar un plato mediocre de comida a casa ¿es racional y justo tener hijos? Porque cuando decidimos tener un hijo no está todo hecho al tomar la decisión, en ese momento llegan las complicaciones ¡y qué complicaciones! Considerando el tener solo un hijo ya nos ponemos ante gastos médicos, de medicinas, de guarderías (que cada día tienen precios más astronómicos), colegios (que en Madrid al menos los públicos están en peligro de extinción), institutos y la universidad (para aquellos quieran y lleguen y tengan suerte de tener unos padres con más de 1500€ en el bolsillo para una matrícula normal). Y por el camino, además, impositivos sociales como móviles, ropa de marca, juguetes electrónicos varios, pagas por no hacer nada, salidas o ocio que tiene que disfrutar con los amigos porque los padres se están deslomando entre 8 y 10 horas diarias por un sueldo que no llega a mileurista.


Así que la pregunta, en la España de hoy en día, como en algún que otro país, no debería ser ¿por qué no has tenido hijos? (que dicho sea de paso mi madre a mi me enseñó que hacer ese tipo de preguntas es de mala educación) sino ¿Te puedes permitir tener un hijo?


Dejemos de preocuparnos por famosas que deciden no ser madres y de sus causas, avancemos y alejemonos del machismo de "mujeres que no quieren tener hijos, el por qué de esta minoría que está haciendo descender la natalidad del planeta". Las mujeres hemos conseguido llegar a ser algo más que incubadoras y mantenedoras de la especie. Centremonos en la vida, en la de cada uno, en como queremos vivirla, en si queremos procrearla, en si lo haríamos bien si decidimos que si, y en vivir sin tonterias por dios! ...