Javier Astasio
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El perdón es el camino, por Javier Astasio

 
 
Acabo de escuchar la entrevista que, en la Cadena SER, Pepa Bueno ha hecho al etarra arrepentido Iñaki Rekarte. Un testimonio duro y emotivo que me reafirma en la idea de que el perdón es el único camino para alcanzar la paz, la personal y la de todo un país. También, que el rencor es cansado, muy cansado, porque el rencor exige, no sólo recordar continuamente la ofensa, sino exhibirla ante los demás y transmitirla, a veces a los hijos. Dice Rekarte en su entrevista que, tras entrevistarse, con la hija de una de sus víctimas aprendió que "hay que ser buena persona".

Cuando digo que el perdón es el camino, lo que quiero decir es que es necesario, como sé que es muy duro, darlo, pero, sobre todo, que es muy duro y necesario pedirlo. Tan duro, como debe ser quedarse solo en la noche, cerrar los ojos y recordar que se lleva a las espaldas la muerte de tres semejantes y la no vida de una veintena más. Iñaki Rekarte ya ha saldado sus cuentas con la justicia, mejor dicho, con los tribunales, fue uno de los beneficiados con la anulación de la doctrina Parot, pero llevaba ya tiempo disfrutando del tercer grado después de repudiar "la lucha armada", la violencia ciega y cruel de la que participó, y de pedir perdón a la hija de sus víctimas.

Rekarte cuenta en la entrevista que se decidió a dar el paso cuando nació el mayor  de sus hijos. Y sé que habrá, cómo no, quien quiera encontrar en esa decisión una salida por la que escapar a la vida tal y como la entienden los ciudadanos "normales". Habrá quien quiera ver en ello una estrategia de borrón y cuenta nueva que le permita "resetear" una vida que no le ha sido grata. No hay más que buscar sus fotos para comprobar que, de la sonrisa de aquel joven risueño de hace unos años, apenas queda nada. Su mirada taciturna y melancólica deja claro que el proceso ha debido ser largo y difícil y que en él, que causó muerte y dolor, han triunfado el amor y la vida. No hay más que oírle hablar de sus hijos y de su compañera.

Habrá quien piense que lo que ha hecho Rekarte, lo que está haciendo prestándose a que se divulgue su caso y colocándose bajo los focos, es simplemente un trámite. Yo estoy convencido de que no es así, quizá tan difícil como lo fue en su día el paso dado por "Yoyes" para regresar a su Ordicia y a la vida y para, al final, morir asesinada de la mano de su hijo, bajo las balas de quienes habían sido sus compañeros. No es fácil. No, no es fácil enfrentarse a un tiempo a la vida real y deseable, al tiempo que al pasado, al rencor de los adversarios y al odio y la incomprensión de aquellos a quienes creías defender. 

A veces, esas cosas acaban mal. Sobre todo, cuando la decisión es heroica y demasiado personal. Sobre todo,  cuando sabes que, a cambio de ese pedazo de vida de esa maternidad, de esa infancia feliz que todo ser humano bien pensante debe desear para sus hijos, te expones a ser utilizado, a ponerte en el escaparate de una política, la de la reinserción que, en el caso de Yoyes, no estaba aún madura. Por eso deseo con todas mis fuerzas que a Iñaki Rekarte la vaya bien, que a la vía Nanclares, con la que alcanzó la libertad y su paz le vaya bien también. Sólo si el perdón triunfa sobre el del rencor, sólo si los hijos de Rekarte pueden mirar a la cara a su padre y a quienes fueron sus víctimas, la paz será posible.

Sé, insisto, lo difícil que es hacer el camino íntimo y personal que lleva a cambiar ese rencor por perdón. Imagino lo difícil que habrá sido para Iñaki colocarse la etiqueta de traidor, aceptar enfrentarse a la mirada de una de sus víctimas y pedirle perdón, volver a su tierra no como el héroe que quizá algún día soñó ser, sino como un villano o un cobarde egoísta que ha pasado por el aro.

Muy difícil ha debido ser, desde luego, entre otras cosas, porque la organización a la que entregó su juventud se desmorona. Pero hay un camino, el del perdón. El camino que quizá hubiese necesitado Paul Bergman, el navegante que condujo al Enola Gay sobre Hiroshima, el mismo que, cuarenta años después de aquella "hazaña", se colgó, quitándose la vida.
 
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Blogueros

¿Inseguridad global?, por @CarlosPenedoC

¿Camina el mundo hacia una violencia creciente, una sucesión de conflictos interminable, una amenaza continua y cada vez más letal? Pues no necesariamente.
En estos momentos se están desarrollando media docena de procesos de clara distensión, de negociación o renuncia a la violencia, desactivación de conflictos enquistados durante décadas y con miles de víctimas a sus espaldas.
Todo conflicto entra por derecho propio en la categoría de lo noticiable y en consecuencia reaccionan habitualmente los medios de comunicación, pero también merecen su espacio estos movimientos, aunque solo fuera por las posibilidades de éxito y que millones de personas pueden dejar de vivir el miedo que les ha perseguido durante una o varias generaciones.
Los que han idealizado la Guerra fría como una etapa histórica de estabilidad, olvidando la carrera nuclear, la destrucción posible del planeta, los ingentes recursos destinados a armamento, las guerras por delegación en medio mundo, alarman hoy sobre una sociedad internacional amenazante. Los siguientes procesos van en contra de esa visión.

  • España – ETA: el 20 de octubre de 2011 la organización terrorista firmó su acta de defunción, dejando atrás cuatro décadas de violencia y cerca de mil asesinatos directos o de la contra. España vive dos años sin ETA y cuatro sin asesinatos, una realidad histórica sin precedentes. Cualquier amenaza hoy planteable palidece en comparación con la violencia etarra que ha marcado el país desde mediados del siglo XX. Hoy debatimos sobre los atajos judiciales puestos en marcha en política antiterrorista, sobre si fue acertado utilizar políticamente el dolor de las víctimas, pero no hay asesinatos.
  • Colombia – FARC: el gobierno colombiano y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia negocian desde hace un año en Cuba el fin de la violencia que ha causado desde 1964 más de 220.00 asesinatos documentados y cinco millones de desplazamientos forzosos, según un informe muy serio elaborado por el Centro Nacional de la Memoria Histórica, una especie de comisión de la verdad. Hace unos días se anunció un acuerdo parcial sobre la participación política de los guerrilleros, que se suma a otro de mayo sobre tierras y desarrollo rural.
  • Turquía – PKK: el gobierno turco mantiene negociaciones desde octubre de 2012 con el Partido de los Trabajadores del Kurdistán, guerrilla kurda nacida en 1984 y parte de un conflicto que se ha cobrado más de 40.000 vidas. En mayo el PKK anunció un alto el fuego. El Gobierno turco anunció este octubre un paquete de tímidas reformas democráticas que ampararían un mayor reconocimiento de la lengua e identidad kurda, pendiente en cualquier caso de una reforma constitucional que satisfaga al 20% de la población del país.
  • Israel – Palestina: el pasado mes de julio se reiniciaron negociaciones directas en Washington bajo patrocinio estadounidense, con el objetivo de alcanzar hacia mediados de 2014 un estatuto final que ponga definitivamente fin al conflicto y contemple los asuntos más complicados, como son el retorno de refugiados, fronteras o Jerusalén.
  • Siria: el mes de agosto se cerró con tambores de guerra, con la inminencia de un ataque de EE.UU. que presumiblemente iba a añadir más muerte y destrucción a la guerra civil que ya ha provocado 100.000 muertos y cuatro millones de refugiados. Entonces surgió el asunto de las armas químicas, su probable destrucción y una compleja negociación que debería fructificar en Ginebra en una conferencia a celebrar este año que pactara un Gobierno de transición. De una situación como la de Irak entre 1991 y 2003 (bombardeos, bloqueo, víctimas civiles) a la diplomacia, un gran paso.
  • Irán nuclear: para desconcierto de Israel y Arabia Saudí,  el nuevo presidente Hasan Rohaní ha mostrado desde su toma de posesión en agosto una voluntad clara de negociar el programa nuclear y hacer de algún modo compatible el acceso de su país a esta fuente de energía con garantías de no sumarse al restringido listado de países con armamento nuclear. Negocian con Irán los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU más Alemania en un proceso que aparenta dar resultados en breve. En juego están sanciones económicas que bloquean fondos iraníes desde hace tres décadas o le impiden hoy exportar petróleo, y un enfrentamiento total con EE.UU. desde la revolución que acabó con el Shah, el secuestro de personal diplomático estadounidense y la guerra que comenzó Saddam Husein en 1980 con apoyo occidental.

¿Tienen algo en común los procesos anteriores? Comparten claramente el momento, éste.
Los profesionales de la seguridad no deberían preocuparse de todo lo anterior. Conflictos quedan muchos y para desactivarlos siempre serán necesarios los expertos en explosivos.

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Han pasado ocho meses desde que conocimos por El País que militares españoles torturaron en Irak. Esas personas o siguen dentro de las Fuerzas Armadas o andan tranquilamente por la calle. Los tiempos de la responsabilidad política, de la reputación de una organización, nada tienen que ver con los judiciales.

Sugerencias

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