Status Quo en 1968, primero fue la psicodelia, por @renacerelectric

 

The Spectres ofrecían su primera actuación oficial en 1962 dentro de las actividades programadas por el Samuel Jones Sports Club de Dulwich, al sur de Londres. En aquel cuarteto sobresalía su cantante y guitarrista Francis Rossi. En los siguientes años la banda se toparía con un grupo rival que funcionaba bajo el título de The Highlights. Rick Parfitt, cabeza visible del combo, enseguida entabló amistad con Rossi. Como resultado en 1967 se cierran las filas de la marca inicial propuesta para arrancar con Status Quo. Aquella apuesta nada tenía en similitudes con la actualmente en activo, ni siquiera con la que insuflaría boogie rock a la frecuencia modulada de los 70. Los primeros Quo, como es lógico atendiendo al año de su carta de presentación, utilizaron el beat para engrandecerlo con algo de psicodelia pop.

El curioso título de su LP, Picturesque Matchstickable Messages From The Status Quo, toca la bocina de la extravagancia que contenía su totalidad. Sus cortes de pelo a lo casco, con un requerimiento mod en lo estético algo sobrecargado, les acompañaron en unos días en los que juraban derretirse como hielo en el sol –“Ice In The Sun”–. Si querían aparentar la materialización de un aeroplano ácido, Status Quo extraían de la saca “Paradise Flat”, “Technicolour Dreams” o “When My Mind Is Not Live”, más dicharachera que sus vecinas por sus reminiscencias a la musiquilla del carrusel. El “Spicks And Specks” –ya la habían grabado como The Spectres– que popularizaron los aún polluelos Bee Gees en sus jóvenes escarceos de marcialidad británica, Rossi y la compaña por la trenca de chillón color lo visitan sin mayores aspavientos o monerías efectistas. Se ajustan y aciertan.

“Green Tambourine” podría estar en el Head de los norteamericanos The Monkees y “Pictures Of Matchstick Men” absorbe la nube londinense de psicodélicos paseos por Portobello Road. Un delicioso y extraño incidente que desapareció en cuanto se enfundaron los tejanos azules.

por Sergio Guillén

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