SOLO ANTE EL PELIGRO, por Javier Astasio



Dicen que una imagen vale más que mil palabras y qué verdad es. Lo de anoche, un suplicio sólo para convencidos y profesionales, lo dejó bien claro. Sólo una vez se mentó a la Gran Coalición, pero, sin embargo, su fantasma planeó por el plató las casi dos horas y media que duró la retahíla de eslóganes, perogrulladas, ideas fuerza y frases de “argumentario” que exhibieron unos y otros.
Se esperaba que el Gary Cooper de la noche fuese Mariano Rajoy, atrincherado en esos papeles llenos de cifras y datos que lee cómo el empollón que es, aunque sea incapaz de entender su significado, pero tienen la virtud de aburrir al más pintado, rellenar silencios y titubeos y dejar a los suyos con la falsa sensación de que "controla". Sin embargo, lo que vimos, al menos lo que yo vi, fue a tres señores con chaqueta, empeñados en dar estopa a otro que iba en mangas de camisa y que, tras comerle la merienda a Albert Rivera en las pasadas elecciones, anda ahora mordiéndole las canillas al peripuesto y engolado Pedro Sánchez. De modo que quien realmente se vio sólo ante el peligro fue el anoche contenido Pablo Iglesias.
De lo dicho anoche, nada o casi nada que pueda servir para decidir el voto. Ni una sola propuesta que pueda calificarse de interesante, nada que vaya más allá de tomas de posición tan voluntaristas como obvias. Quizá la única novedad fuese que, en sus ataques a Podemos. un día después de la matanza de Orlando, aún no suficientemente aclarada, abrieron explícitamente el foco, tratando de embarrar su trastienda económica, sumando Irán a la ya manida Venezuela.
Está claro, en eso no hay sorpresa, que a ninguno de los comparecientes le interesaba aparecer cerca de quien dentro de dos semanas va a ser rival en las urnas. Por eso sobraba esa última pregunta, hecha cuando muchos dormían, respecto a los posibles "partenaires" en un futuro e inevitable pacto y en eso acertó Pablo Iglesias, al repetirle a Sánchez su disposición a un pacto Unidos Podemos-PSOE que, al menos en las encuestas, daría para formar gobierno claramente.
Lo malo, pero también lo lógico, es que Pedro Sánchez se sacudió la propuesta de encima como si quemase. Y lo hizo porque, es lamentable, pero es así, al candidato socialista lo que más le preocupa es su futuro y ese futuro será muy negro si se ve superado por Iglesias y Garzón en las urnas. No le importa, o al menos eso parece, el futuro de la mayoría social de izquierdas que hay en España. A él lo que le preocupa es capear ese terrible panorama y, creedme, parece que era para eso para lo único que venía preparado. Por eso, como hemos visto en el cine que hacen los prisioneros de guerra con su nombre y graduación, se limitó a repetir que Podemos y el PP bloquearon la pasada legislatura todas sus iniciativas de formar un curioso -el adjetivo es mío- gobierno de progreso de la mano -también lo aclaro yo- de un conservador como Rivera, pudiendo haber compuesto una verdadera alianza de fuerzas de progreso.
Hay quien dice que Rivera estuvo brillante, porque impidió con su acoso a Iglesias la polarización Iglesias Rajoy. Yo no estoy tan seguro. Hizo lo único que podía hacer buscar protagonismo ahora que todos sabemos cuál fue el resultado el 20-D y los que le vaticinan para el 26-J las encuestas. Al igual que Pedro Sánchez que no cesó en su empeño de golpear a Iglesias una y otra vez, tratando de romper su creciente hegemonía en la izquierda,
La imagen que ilustra esta entrada vale, como decía, más que mil palabras. Pablo Iglesias, al que parecen dejar de lado sus rivales, se quedó anoche solo ante el peligro y, sin embargo, con su medida actuación, sin perder la calma, quejumbroso a veces, conciliador otras, fue, en opinión de muchos encuestados, la mayoría en casi todos los sondeos de urgencia, el ganador del debate. Y es que, en la película, es Gary Cooper quien, al final, se lleva a la chica.

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