Sobre la escasa elegancia de algunos políticos, por @josmurgui

poetas en paro

Poetas en paro y algunos políticos que poco entienden de poesía, tal vez, la poesía de la brutalidad, la inhumanidad y la vulgaridad es la que recitan/ Foto cedida por lectora.

Asistimos horrorizados, con tímpanos a punto de estallar, a una serie de declaraciones por parte de algunos políticos, en las últimas semanas, que me han llevado a preguntarme si existe la carisma política en España y en Euskadi.

Sin pretender generalizar y caer tampoco en que todos los políticos son unos gañanes, los habrá honestos y trabajadores, llama la atención la escasa elengacia, por no escribir “vulgaridad” que al final sí la he escrito, que determinados políticos muestran al hablar.

Ejemplo número 1: Machismo

Asistiamos horrorizados a las declaraciones de Cañete (cuyo nombre suena a Manolito el gafotas) acerca de la supuesta “superioridad intelectual” de los hombres sobre las mujeres, a raíz del debate público que mantuvo con su contricante Elena Valenciano (PSOE), que bien utilizó después aquella declaración muy inoportuna para hacer suya la bandera de que con el Partido Popular (partido político al que está adscrito el señor Cañete) las mujeres perdían. Y a partir de ahí también las idas y venidas de unos y otros, cubiertas lógicamente por los medios de comunicación. Yo me limité a pensar, con todo mi respeto: “Este tío es tonto”.

Ejemplo número 2: Abandono inhumano del pleno

Después de aquello, vino más de lo mismo en el mismo partido político, escasa elegancia y vulgaridad me refiero. El abandono de todos los concejales, a excepción de una, en el pleno de Toledo para evitar la presencia de padres cuyo niños están enfermos de cáncer y no reciben, al parecer, la asistencia requerida. Todo un ejemplo, no dejó lugar a dudas de que no existe brecha social entre la “casta” política y los ciudadanos en este país (=ironía por supuesto).

Ejemplo número 3: Racismo

Y por último, no ya el Partido Popular, sino entre las filas del Partido Nacionalista Vasco, cuyas palabras me han aturullado la mente, las del alcalde de Sestao, Josu Bergara, que ha calificado como de “mierda” a los inmigrantes (se ha intentado mostrar como justificación parece residir en la delincuencia presente en la localidad a causa, según algunos vecinos, de la presencia de inmigrantes). Después, ha rectificado que con eso de “mierda” se refería a los delincuentes. ¿Son entonces también “mierda” los reos o los denominados presos políticos vascos? ¿Acaso no somos todos personas?

Lo que más inquieta es que no haya rectificado aquello de que a diario incumple la ley, como si algo normalizado fuera en este país, más aún en boca de un representante público, sino que tampoco se ha molestado en aclarar la supuesta denuncia interpuesta por SOS Racismo ante las supuestas trabas que el alcade pone a empadronar a determinados inmigrantes y al parecer, imposibilitando el acceso a derechos básicos como la educación y la sanidad.

¿Acaso el empadronamiento, siendo un trámite administrativo, puede interferir en el acceso al derecho a la educación o sanidad pública, tratándose de derechos fundamentales de acceso público, universal y gratuito?

Sorprende también la actitud de los partidos políticos correspondientes, arropando en vez de azotar, que es lo debieran hacer, para dar reprimenda pública de algo que está muy mal dicho o hecho. Y así, en un contexto de crispación social que no mengua, una no sabe muy bien si las retractaciones tan parciales por quienes se equivocan, o realmente piensan de esa manera, son artificiales o auténticas.

reivindicación 15M

Una reivindicación que se hizo en una manifestación del 15M y que no se ha olvidado/ Vitoria-Gasteiz. J.M

Y esas declaraciones no hacen más que impactar en el cansancio brutal que la ciudadanía tiene sobre los abusos expresados por aquellos quienes supuestamente les representan. Y asistimos además que a aquellos no les ocurre nada, sin embargo, algunos ciudadanos son detenidos por expresarse en twitter, fuera de los límites de la libertad de expresión, es cierto, pero que acentúa aún más la problemática social.

Y son los representantes públicos los primeros que tendrían que dar ejemplo de la moral y la ética que su cargo exige. Y de no ser así, automáticamente eliminados, por falta de elegancia, por vulgares y brutos.

 

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