Shevchenko, la culminación de un sueño, por @FutbolRH

El fútbol es un deporte lleno de momentos emotivos, grandes. Seguro que pocos deportistas han soñado como Andriy Shevchenko (Dvirkivschyna, Ucrania, 1976) con uno como el que se vivió ayer en Kiev en el encuentro ante Suecia. En el esperado debut en su Eurocopa, un evento que ha sido catalogado como el más importante en la historia de Ucrania desde su independencia, y que una de las figuras más importantes que ha dado el fútbol europeo en los últimos quince años no ha querido perderse por nada del mundo. A punto de cumplir 36, la leyenda del fútbol ucraniano ya no tiene la velocidad de antaño, pero sigue teniendo intacto eso que hace a los grandes delanteros: el olfato.
Shevchenko, leyenda viva del fútbol
ucraniano.

Nacido en un pequeño pueblo a 96 kilómetros de Kiev, hijo de una profesora de guardería y de un capitán de la Armada Roja Soviética, con tan sólo nueve años, una de las mayores catástrofes medioambientales de la historia, el accidente nuclear de Chernóbil, obligó a Shevchenko y su familia a emigrar a las cercanías del Mar Negro. Tan sólo cuatro semanas antes del accidente, ocurrido en Abril de 1986, Shevchenko ya había sido descubierto por un ojeador del Dinamo de Kiev, uniéndose a las categorías inferiores del club más importante de la región. El club estaba entrenado entonces por el mítico Valeriy Lobanovskyi, que sería posteriormente uno de los entrenadores más importantes en la carrera de aquél niño que apenas daba sus primeros pasos en el mundo del fútbol.

Tras destacar en las categorías inferiores, debutó en el primer equipo del Dinamo de Kiev el 28 de Octubre de 1994, con tan sólo 18 años; anotó un 1 gol en 17 partidos en su primera temporada, pero su explosión definitiva se produciría al año siguiente. Shevchenko marcó 16 tantos en 31 partidos en su segunda temporada, coincidiendo su eclosión una época dorada del Dinamo de Kiev a las órdenes de Lobanovskyi, que ganaría las cinco ligas siguientes de manera consecutivo. Recibió su primera llamada para el equipo nacional con tan sólo 19 años. En la plenitud de su carrera, Shevchenko era un delantero rápido, de excelente disparo y una muy buena definición en el uno contra uno - con espacios, absolutamente mortal.

Su explosión internacional en 1998
en un enfrentamiento ante el
Barcelona.

Su salto a la fama internacional le llegó en la temporada 97-98, cuando el sorprendente Dinamo de Kiev goleó doblemente al Barcelona de Louis Van Gaal en Liga de Campeones por 3-0 en Kiev, y 0-4 en el Camp Nou, con "hat-trick" de Shevchenko. Formando una pareja letal con Rebrov, y junto a una gran generación de jugadores ucranianos, la temporada siguiente el Dinamo y su gran estrella siguieron ampliando su leyenda, al derrotar al vigente campeón, el Real Madrid, en cuartos de final y acceder a las semifinales de Liga de Campeones por primera vez en la historia de un club ucraniano. Shevchenko anotó los tres goles de aquella eliminatoria y su fama creció como la espuma; se le asoció a los mejores clubes de Europa, y finalmente fue el Milán el que se hizo con el jugador por unos 26 millones de Euros, el traspaso más caro de un jugador ucraniano hasta la fecha. Con la marcha de Shevchenko, se inició un desmembramiento de aquél gran equipo, que vio como sus mejores jugadores iban recalando en grandes clubes del continente.

En su paso por Milán, Sheva dejó una huella imborrable, y terminó de asentarse como uno de los mejores goleadores del mundo. Se proclamó capocannoniere del Calcio en su primera temporada, con 24 tantos, los mismos que marcó en su segunda campaña en Italia. Tras dos años en los que las lesiones mermaron algo su rendimiento, volvió a erigirse héroe milanista al anotar el penalti decisivo con el que el Milán se proclamó campeón de Europa en 2003 ante la Juventus. Tras ganar aquella Liga de Campeones, viajó a Kiev para depositar la medalla de oro conseguida sobre la tumba del que siempre consideró como a un padre, su técnico del Dinamo, Valeri Lobanovskyi, fallecido en 2002. La leyenda del fútbol soviético y ucraniano había guiado su carrera desde muy joven; cuenta que en su juventud, Shevchenko fumaba hasta 30 o 40 cigarrillos diarios; Lobanovskiy le obligaba a tomar una bebida hecha con nicotina, que le hacía enfermarse, hasta que acabó con su adicción por el tabaco. El futbolista siempre consideró al técnico como una de las claves en su carrera para poder llegar a la cima.

Shevchenko, ganador
del Balón de Oro 2004.

A pesar de no haber tenido su mejor temporada, aquél gol en la final volvió a estimular la carrera de Shevchenko, que anotó de nuevo 24 goles en 2004 para dar el Scudetto al Milán tras cinco años de sequía, y ganar el Balón de Oro como mejor futbolista de Europa. Sin embargo, en su etapa milanista, también tuvo tiempo de vivir la otra cara de la moneda; en la final de Liga de Campeones de 2005, el delantero marró el penalti que daba el título al Liverpool, algo que sin embargo el propio jugador valora: "perder ante el Liverpool fue un momento bonito. Nunca lo cambiaría; incluso aunque perdimos, aprendimos de aquello". Así, la suerte que había tenido dos años antes de dar el título al Milán, se le negaba ésta vez. Un año después, tras otra buena temporada, Abramovich y Mourinho buscaban delantero de primer nivel para su proyecto, y la tentación desde Londres - que ya había llegado seriamente un año antes al rechazar el Milán una oferta del magnate ruso de 75 millones de Euros - le llevaron finalmente a un traspaso al Chelsea, el más caro de la Premier League hasta ese momento, por unos 45 millones de Euros. Para entonces, Shevchenko era ya todo un ídolo en Milán, convertido en el segundo máximo anotador en la historia del club rossonero, con 175 tantos en 322 partidos, sólo por detrás de Gunnar Nordahl. En la actualidad, también es el tercer máximo goleador histórico de la Liga de Campeones, tras Raúl y Van Nistelrooy.

Aquél mismo año también tuvo la oportunidad de jugar el primer gran campeonato internacional con Ucrania, tras haberse quedado a las puertas varias veces en años anteriores. El conjunto ucraniano alcanzó los cuartos de final en el Mundial de Alemania, cayendo ante la campeona, Italia, por 3-0. Shevchenko es el máximo goleador en la historia del combinado ucraniano con 48 goles en 109 apariciones, y el segundo que más veces ha vestido la elástica amarilla de su país hasta la fecha. Tras el Mundial, lo cierto es que su andadura por el Chelsea no fue todo lo bien que se esperaba; sus continuas lesiones y una evidente pérdida de velocidad le impidieron alcanzar su mejor nivel en Londres. Con 22 tantos en 77 partidos, acabó abandonando el club tres años después de su llegada, incluyendo una cesión de nuevo al Milán donde tampoco rindió. En 2009 retornó a su club de origen, el Dinamo de Kiev, dónde aún sigue sumando algunos goles cada temporada a su ya larga lista, a la vez que sirve de ejemplo en el club para los más jóvenes.

Es un tipo comprometido con su pueblo, posee una fundación destinada a recolectar fondos para ayudar a niños sin hogar en su Ucrania natal. Por eso, imagino que llevaba tanto tiempo soñando un momento como éste: "Jugar para Ucrania es aún más importante; es mi país, es mi gente, que me respeta. Juego para la gente. No por nada más, sólo por ellos". Debutar en la Eurocopa, en Kiev, con remontada y con dos goles de la leyenda - Andriy Shevchenko - sin duda suenan al guión del mejor de los sueños.


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