Seguir luchando tiene su premio, por @daniglezlopez

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Desde pequeño, cuando practicas cualquier deporte lo primero que te enseñan es a no rendirte, a luchar hasta el final y no perder las esperanzas cuando haya un mínimo resquicio de éxito. Muchas veces el hecho de no desesperase tiene su recompensa y la victoria llega. Eso ha sucedido hoy con dos selecciones: República Checa y, sobre todo, Grecia.

Los checos comenzaron la competición ante el rival más duro, Rusia, que les endosó un apabullante 4-1 en el que los pupilos de Michel Bilek no tuvieron nada que hacer ante unos inspirados Arshavin y Dzagoev. Cech recibió cuatro goles, pero pudieron ser más. Las cosas se pusieron difíciles para los checos pero en su segundo partido ante Grecia anotaron dos goles en los primeros cinco minutos que les valieron por una victoria, aunque acabaron pidiendo la hora después de que Salpingidis marcara para los griegos. Llegaba la última jornada y se jugaban el todo por el todo ante Polonia, una selección que había jugado bastante bien pero a la que el físico le falla y pega un gran bajón en las segundas partes. A los de Smuda solo les valía ganar para sacar el billete para cuartos y, apoyados por su gente, se erigían como favoritos para ese partido. Sin embargo, Jiracek anotó en la recta final un gol que valió la clasificación para una República Checa que no era de las favoritas para llegar a cuartos.

Más épico es el caso de Grecia. Debutaron ante Polonia y empezaron perdiendo y con un hombre expulsado antes del descanso. A pesar de ello los helenos empataron el encuentro por medio de Salpingidis y con 10 jugadores pudieron remontar de no ser por la gran intervención de Tyton deteniendo un penalti al capitán Karagounis. En el segundo partido se enfrentaron a los checos y, como ya señalé antes, perdieron 2-1 encajando dos goles en los primeros cinco minutos de encuentro. A pesar de ello, no tiraron la toalla, siguieron peleando con garra y acabaron poniendo contra las cuerdas a los centroeuropeos. El último partido era el más complicado para los de Fernando Santos, ya que se cruzaban contra la imponente Rusia. Un gol de Karagounis al filo del descanso dio la victoria a los  helenos que, a pesar de todo sufrieron un tremendo acoso de los de Advocaat en los minutos finales.

Estos dos ejemplos demuestran que en el deporte nunca se puede tirar la toalla y que siempre hay lugar para la esperanza. Dos selecciones que eran las principales favoritas para quedarse fuera de los cuartos de final de ese grupo A pero que rompieron con las predicciones y con sus malos inicios para dar la campanada del torneo hasta el momento.

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