Salvados (Deluxe), por Javier Astasio

 
 
Podréis creerme o no, pero nunca en mi vida he visto, ni tengo pensado hacerlo, el programa al que he pedido prestado el nombra para mi entrada de hoy. Por eso no sé si ha sido del todo aceptada la elección. Pero ahí está y sobre el papel me parece acertada, porque, por lo que sé, el programa de marras consiste en dejar a una serie de personajes, escogidos de entre los que tendemos a considerar ricos y famosos, a pesar de que sabemos de sus continuos derroches y su malacostumbrada y nefasta mala administración, en medio de un escenario inhóspito al que deben sobrevivir.
Algo así ha pasado con la banca española a la que todos creíamos solvente y un poco "de la familia" y nos tocó verla con el culo al aire y el agua al cuello por culpa de la mala cabeza y peor catadura de sus directivos. Un espectáculo tan desagradable como morboso que nos ha mantenido pendientes de él y con el alma en vilo, creyendo, como en el de la tele, que nuestro futuro dependía del suyo. Y nada más lejos de la realidad, porque, ayer lo supimos, la Comisión Europea, transcurrida la aventura del rescate, ha dado por "salvados" a los bancos o, al menos, ha aceptado que sea nuestro gobierno el que los dé por salvados, mientras yo y como yo el resto de ciudadanos seguimos con los problemas de siempre y sin notar nada.
Los bancos son, nos dijeron, la pieza fundamental del sistema y de su buena salud depende que fluya el crédito que reactivará nuestra economía, ingresada en la UCI y con gotero, desde que sufriera el síncope de la caída de Lehman Brothers, de la que tanto debería saber el vicepresidente económico, Luis de Guindos. Nos hicieron creer que el rescate bancario que se da por cancelado y que, no lo olvidemos, se da por perdido, fundamentalmente porque la parte del león se la llevó la nacionalizada Bankia, era necesario para salvar nuestra economía y que, por ello, lo prioritario era salvar a la banca, no a las familias, no a las pequeñas y medianas empresas, no al comercio, que, una vez salvada la banca se salvarían del mismo modo que la primavera sigue al invierno.
Pero no. No era cierto, porque la banca española ha invertido el dinero barato que le venía de Europa en dar crédito al Estado, en comprar deuda soberana, a veces con un interés muy elevado, ahora no tanto, con lo que el dinero barato de Europa, a la larga ha acabado pagando sueldos de funcionarios, subsidios y pensiones y quienes esperaban el crédito a particulares como agua de mayo tendrán que seguir esperando un milagro.
La banca se ha salvado con un dinero que acabaremos pagando nosotros y el Gobierno no ha tardado ni un segundo en colgarse la medalla forjada con el sacrificio de estudiantes, pensionistas, enfermos y desahuciados, del mismo modo que los "salvados deluxe" de la tele se llevan crudo, sin dar un palo al agua, el dinero que los telespectadores pagamos en recargos publicitarios en los productos que se anuncian en el programa que con ellos se financia.
Quizá el ministro esté orgulloso de haber salvado a la banca, al fin y al cabo, como él mismo, son personajes "de luxe". Sin embargo, mientras no crezca el empleo, mientras ser español y joven siga siendo una maldición, seguiré teniendo la impresión de que la España para la que gobiernan es una España ficticia y "deluxe".
 
 
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