Richard Royuela: más allá del análisis musical, por Sergio Guillén (@SergioGB1979)

Hoy entrevistamos a una figura del periodismo musical que ofrece una visión abierta y diferente dentro del campo del rock desde la subdirección de la revista Rockzone. Igualmente, este melómano analista, que en sus comienzos pasó por el Popular 1, forma parte de los engranajes de Background Noise, una de las agencias de promoción más importantes y reputadas de nuestro país. Me estoy refiriendo a Richard Royuela, un profesional que repasa con Renacer Eléctrico sus fobias y filias sonoras.

¿Cuál fue tu primer contacto con la música como oyente?

Desde muy pequeño. Mis padres siempre decían que ya desde bebe tenía una fascinación poco lógica con la música. Que jugaba con los discos de mi hermano mayor en vez de con juguetes, por lo que parece que estaba predestinado a hacer de la música el eje central de mi vida. Mis recuerdos más vivos de infancia tienen que ver con la música más que con otra cosa. Cada vez que oigo artistas como Barry White o Simon & Gartfunkel, que sonaban mucho en casa por mi hermano, me trae a aquellos días. Tuve la fortuna de ver hace unos años a Simon & Gartfunkel, de los que soy fan incondicional, y fue un shock emocional. Fue como tener la historia de tu vida delante de ti.

¿Y tu primer contacto con la escena musical a nivel profesional?

Si por profesional entendemos ganarnos ya la vida enteramente con la música fue en K Industria, una distribuidora de discos que tuvo un gran peso hasta mediados de la década pasada. Allí me enamoré de la industria del disco tan de capa caída hoy en día. Pero el veneno ya no me lo quita nadie. Siempre intento hacer cosas, por pequeñas que sean, centradas en la edición y distribución de música física. Antes que eso, había trabajado de manera esporádica en tiendas de discos –para sacarme un dinerillo a la vez que disfrutaba de hacer algo relacionado con la música– mientras estaba estudiando o escribiendo en prensa. Popular 1 fue mi bautismo de fuego junto a mi inseparable Jordi Meya y allí estuve un par de años inolvidables por todo lo que viví. Luego vino Rocksound y Rockzone hasta hoy en día.

¿Cuál es el primer recuerdo que te viene a la cabeza cuando piensas en el impacto que te pudo provocar la música como medio de expresión artístico, cultural?

La música nunca la he analizado mucho más allá de lo que me ha aportado a nivel personal. Creo que si la música me apasiona tanto es porque no hay otro arte que me produzca la misma sensación. Supongo que la inmediatez que tiene –lo que la diferencia de la literatura o el cine– es algo que me engancha. En tres minutos puedo tocar el cielo. Sé que la música ha tenido una importancia muy grande a nivel social –más en tiempos pasados que ahora–, pero nunca he llegado a ella por eso. Personalmente nunca he escuchado música para sentirme diferente o porque pensará que tal o cual grupo me entendía. Era más un tema de piel por llamarlo de alguna manera. De ahí que para mí las letras en las canciones sean secundarias. Lo más importante es la música. En el 99% de casos una mala letra no hace mala a una canción si la música es buena y viceversa.

Por tu trabajo has conocido a muchos y muy variados artistas, tanto del ayer como de la actualidad. Hay personas que ya no les afecta, una vez han tratado tan de cerca con los “creadores de la música”, por decirlo de alguna manera; otros, por el contrario, siguen sintiendo esa devoción de melómano o seguidor, de fan. ¿Dónde te situarías tú?

Definitivamente ahora mismo más en el primero. He tratado a tanto músico que ya los ves como un ser vivo más. Hay músicos majos, idiotas, divertidos, insulsos... A veces he disfrutado mucho de la compañía de algún músico del que no soy fan y por descontado me he llevado chascos con gente de la cual soy fan. No negaré que haber trabajado con gente como Slash, Ministry o Kiss mola. Te parece irreal que estés currando con o para ellos, pero al final soy fan por la música, que es por lo que me acerqué a ellos. Nunca he intentado ser amigo de un músico por el simple hecho de que fuera músico.

¿Cuál fue el primer concierto al que asististe y qué recuerdos guardas del mismo?

Dire Strais en el velódromo de Horta. Junio del 85. Pedí a mis padres ir a ese concierto como regalo de cumpleaños. Fui con Jordi Meya y sobra decir que nos lo pasamos de muerte. Tenía tan idealizado ir a un concierto que me parecía que había llegado a la luna. El concierto me pareció cojunudo, me fumé un par de Ducados y estuve recordando el concierto durante días como si hubiese conocido a la chica más increíble del mundo.

¿Dime el último disco, sea en el formato que sea, que te has comprado? Y, si lo recuerdas, el primero que inició tu colección casera.

Me acabo de comprar el nuevo álbum de Carcass curiosamente en CD. Soy un gran amante del vinilo y la gran parte de cosas que compro son en este formato, así que no es muy normal verme comprar CDs. Ese mismo día compré la reedición de La Canción De Juan Perro de Radio futura, pero era para un regalo. Ese disco me encanta. El primero fue Tatoo You de The Rolling Stones. Aún lo conservo y lo sigo escuchando. Luego vino Volumen Brutal de Barón Rojo y Highway To Hell de AC/DC, que me hicieron entrar por la puerta grande en el mundo del hard&heavy.

Sé que habrá muchas pero, destácame diez canciones de diferentes grupos que jamás te cansas de escuchar, de tararear, de vivir con ellas. Además, me gustaría una pequeña explicación de las razones de cada elección.

Sé que está respuesta no es la que esperabas pero me es imposible. Pero no por tener muchas donde escoger sino más bien lo contrario. Pese a que escuchar música es en lo que he invertido más horas en mi vida, no sabría escogerte diez canciones imprescindibles para mí. No soy de esas personas que suelen relacionar cada situación de su vida con una canción y además soy hombre de álbumes por encima de canciones. Ni siquiera en mi vida he hecho una de esas listas de mis discos o artistas favoritos. Sería una pesadilla porque me gustan muchos tipos de música. Y además hoy diría unas y mañana otras.

¿Has estado alguna vez al otro lado? Es decir, actuando en un escenario. ¿Tocas algún instrumento musical?

No tengo espíritu de músico pero sí, toque el bajo durante unos años. Ya no lo toco pero aún conservo un bonito Rickenbacker color crema. Nos llamábamos Romodance, grabamos dos álbumes y nos fue relativamente bien. Tocamos hasta en un Festimad. Cuando llegó el momento de tomar decisiones más serias respecto a la banda, decidí que era momento de invertir ese tiempo en otras cosas que me interesaban más del mundo de la música que tocar en un grupo. ¡Y nunca más he tocado un instrumento desde entonces! Pero es una experiencia que me ha servido mucho más de lo que podía imaginar. Sé como es un músico en lo bueno y en lo malo y eso ayuda. El músico es un ser "muy especial".

Tú que llevas una agencia de promoción como Background Noise, ¿qué me puedes contar de la escena actual? ¿Qué futuro le ves, cómo aguanta las embestidas, ya no de la crisis, sino de la cada vez más amplia falta de cultura o ningún interés hacia ella que muestra la gran masa?

Me gustaría aclarar que Background Noise es la empresa de Sara Moreno. Yo soy un empleado, digamos, especial por la relación que tengo con ella. Hago algunas cosas dentro de Background pero hago otras muchas cosas al margen de Background. Me gusta liarme en cualquier "sarao" que me llame la atención.

Dicho esto, la escena musical a nivel de industria está fatal. A nivel creativo hay más y mejores bandas que nunca pero es muy complicado tirar adelante. La crisis ha afectado, pero se hace muy poca autocrítica. Durante mucho años la escena ha estado repleta de gente muy poco profesional que ha hecho las cosas fatal, pero como era época de vacas gordas encontraron en la música un sitio donde hacer dinero. Lo bueno de esta crisis, es que mucha de esa gente está desapareciendo y los que aguantamos es porque esto es una pasión y el dinero, pese a que es algo importante, no lo es todo. Se está haciendo una purga interesante y eso a la larga será bueno. Estamos en un periodo de transición en el que nadie sabe cómo acabará esto, pero a algún lugar habremos de llegar. Después de teorizar mucho y que no sirva de nada, lo mejor es ir haciendo tu propio camino y a ver que pasa. La música cada vez es más artesanal y eso tampoco está tan mal.

La falta de cultura no sólo es en la música. Creo que pasa en todo lo referente al arte y a la sociedad en general. Cuando las noticias solo hablan de dinero, guerras y fichajes millonarios es porque lo demás no interesa y que conste que soy futbolero. La superficie es muy superficial, valga la redundancia, pero hay mucho arte por disfrutar, así que el que crea que es mejor tirarse horas jugando a videojuegos o chafardeando en Facebook peor –o mejor– para él. Yo me dedico a escuchar a Bad Religion, Gallows y Sly Stone, que es justo lo que he hecho esta mañana después de jugar con mi hija en el parque. Cada uno busca lo que más le conviene. La música seguirá. No hay que preocuparse y siempre habrá gente en hacer cosas interesantes y gente en querer oírlas.

¿Hay algún libro que te recuerde a un disco en concreto? ¿Y al revés?

Pues no. Soy un gran lector pero no tengo esa asociación libro/disco que comentas, más allá de que el libro que pueda leer tenga asociaciones musicales concretas, con lo cual ya no es algo que haga trabajar mi imaginación. Si sirve de algo, me encanta leer libros relacionados con el mundo de la música o ficción con una fuerte componente musical, aunque no es fácil encontrarla. ¡Con Alta Fidelidad ya se dijo casi todo!

Dime una frase o frases de una canción que representen a Richard Royuela, lo que eres tú como persona.

Creo que he dicho más arriba que las letras son algo secundario en una canción. Hay letras que me gustan y que me puedo sentir identificado, también depende mucho del momento que estés pasando, pero seguro que mucho menos que otra gente. Pero para contestarte al menos alguna cosa pondré esta frase de "God & Satan" de Biffy Clyro:

“I talk to God as much as I talk to Satan
'cause I want to hear both sides”.

Me identifico mucho porque la dualidad bien-mal es lo que marca mi vida. Soy de los que siempre intento hacer bien y ser positivo, pero nunca dejo de mirar de reojo a ese diablo que merodea alrededor nuestro y que a veces nos hace actuar de una manera no correcta. Por fortuna suelo ganar la mayoría de veces, al menos en las batallas importantes, pero... ¡qué jodido es cuando te vence ese diablo!

por Sergio Guillén

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