Revolución en la cocina, por @luciadelafuente

Tras muchos años sin moverse, un día cualquiera, micompañera de piso y madre decidió cambiar el lugar de la vajilla. Másconcretamente, el armario que guardaba los vasos pasó a guardar los platos y elde los platos pasó a guardar los vasos. Una operación sencilla a  todas luces. Pregunté varias veces el motivodel cambio y varias veces recibí la misma respuesta: “Así  los vasos, que se usan más, están más a mano”.¿Más a mano de qué?, pensé. Los dos armarios, a la misma altura, son de igualacceso. Pero opté por no poner objeciones, mi compañera de piso no acepta deltodo bien las críticas. 

Esto fue hace meses. Desde hace meses, cuando necesito unvaso abro el armario de los platos, cuando necesito un plato abro el armario delos vasos. Como consecuencia, pierdo un par de segundos cada vez.  Si multiplico ese par de segundos por lasmuchas veces que realizo el mismo ejercicio resultarían muchos minutos depérdidas. Incluso, si la cosa sigue así, quién sabe si podrían llegar aconvertirse en horas. Horas de mi vida equivocándome de armario. Horas de mivida ‘desperdiciadas’ en un acto inconsciente, reflejo.
Esta circunstancia me llevó a pensar los actos diarios querealizo en ese estado, involuntarios. Derivados de la costumbre únicamente. Nopodría argumentar razones sólidas. Por costumbre cada mañana corro hacia elMetro, independientemente de si llevo prisa o no. Por costumbre subo andando elprimer tramo de  escaleras mecánicas enAlonso Martínez, mientras me sitúo a la derecha en el segundo y tercer tramo. Porcostumbre (y algo de adicción) fumo, por costumbre duermo apoyada en mi costadoizquierdo. Por costumbre te echo de menos. Pero las costumbres no siempre sonbuenas. Ya decía Nietzsche que regimos el mundo en función a ellas  y no a nuestra voluntad. Debería ser al revés,pienso yo. De momento he propuesto revolucionar la cocina. Cambiar cacerolas, sartenes, fuentes y cubiertos. Ya os voy contando.
Hacía más de un mes que no escribía y descubro que ha cambiado el editor de blogger (a peor, por cierto. Aunque igual es solo que estaba acostumbrada al anterior). En fin, no estaba muerta,estaba tomando cañas.
Acerca de Lucía de la Fuente @luciadelafuente 29 Articles
Periodista especializada en asuntos sociales

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