Reflexión de un acosado. A la Asociación de la Prensa de Madrid, por @salvemostelema

Leo, y no calificaré lo que me sugiere, una nota de la Asociación de la Prensa de Madrid (APM) en la que su Junta Directiva “solicita a los exempleados de Telemadrid afectados por el Expediente de Regulación de Empleo (ERE) que respeten el trabajo de los compañeros que siguen en la plantilla de la cadena autonómica”.

Así dice el primer párrafo de la misma. Mal comienzo que requiere al menos dos precisiones. “Exempleados de Telemadrid”, afirma. Tal vez sí, tal vez no. En todo caso tendrá que decidirlo el Tribunal Supremo. El asunto jurídicamente está vivo y hasta el momento los legítimos empleados de Telemadrid han sido los únicos con razón, según se lee en el fallo del Tribunal Superior de Justicia de Madrid: “Declaramos no ajustada a Derecho la decisión empresarial de extinción de 925 contratos de trabajo…”, por mucho que le pese a la mano ejecutora.

Solventado el rigor jurídico, afronto el anímico. “…respeten el trabajo de los compañeros…”. No adjetivaré el trabajo, pero sí afirmaré que la gran mayoría de los ilegítimos empleados que permanecen en Telemadrid no encaja en ninguna de las seis acepciones que de la palabra “compañero” recoge el diccionario de la Real Academia de la Lengua. Bendito diccionario que casi todo aclara.

La nota de la Junta Directiva de la APM recoge en el segundo párrafo denuncias según las cuales “…en los últimos meses, se vienen produciendo actos de acoso protagonizados por algunos de los trabajadores de la cadena afectados por el ERE contra  compañeros que conservan su empleo”. No redundaré en la palabra compañero porque la acción, como siempre, esté en el verbo. En este caso acosar.

Lo primero, sin ánimo de justificar a nada ni a nadie, es sorprendente la facilidad con la que algunos seres asimilan y hacen suyas las suposiciones de otros. El poder político y los gestores de Telemadrid debieron suponer que echando de golpe a la calle a más de 800 trabajadores el grupo se disgregaría. Y no fue así. Los que se quedaron confiaron en quienes les aseguraron la permanencia e hicieron suya la idea: una vez fuera ya no molestarán más. En ambos casos (poder y empresa) subyace la pretensión de que nos fuéramos a nuestras casas y allí permaneciéramos callados y cabizbajos. Siento la decepción. Los 8 años de denuncias contra la manipulación, por ejemplo, debían haberles dado una pista de la reacción previsible. En la calle y con la cabeza bien alta.

Perseguir, apremiar o importunar explica la Real Academia de la Lengua sobre el verbo acosar. La síntesis es precisa y rica en matices con tan solo tres palabras. Yo voy a necesitar alguna más.

Acoso es que una decisión político-empresarial vulnere mi derecho a la seguridad jurídica, principio que recoge la Constitución. Pido disculpas (es una ironía para los que no entienden la ironía) por haberme presentado a una oposición pública en 1985 y haberla aprobado. Cumplí los requisitos establecidos por ley para que 28 años después alguien cambiara las reglas del juego con la partida aún inconclusa y me despidiera. Mientras, quienes descalifican la oposición pública (tal vez porque no la han pasado y tienen un sentido digital de la existencia) ocupan un lugar que no les corresponde. He sido acosado.

Acoso es tener que decirle a tu jefe que el error más grave cometido por la actual dirección de Telemadrid es haber “estigmatizado” a las personas por motivos políticos sin ni siquiera conocer el pensamiento del afrentado. He sido acosado.

Acoso es soportar como un jefe se engalla ante tu mesa ordenándote el contenido de un vídeo y tener que recordarle que si desea editorializar lo haga con su firma y no con la tuya. “Que ese no haga nada”, espetó el engallado. He sido acosado.

Acoso es ser llamado a un despacho y que te indiquen el camino para salir de la redacción hacia otro destino. Y que a la pregunta ¿tanto me quieren donde voy o tanto me rechazan donde estoy? te respondan “no me jodas, no me preguntes eso” (que cada cual interprete lo que quiera). He sido acosado.

Acoso es tener que dejar de firmar las informaciones que haces para separar tu nombre de una ignominia informativa y observar como la carga de trabajo disminuye hasta la práctica inexistencia. Media hora de trabajo efectivo en un turno de 12 horas. He sido acosado.

Acoso es llegar a tu casa sabiendo que te están robando el puesto de trabajo, pedir amparo a instancias (Unión Europea) de todo tipo y ser consciente de que tu argumento no se considera como tal, sino que es moneda de cambio para satisfacer otros asuntos. He sido acosado.

Acuso del acoso sufrido, y podría seguir durante horas. Y como yo cientos de compañeros podrían exponer sus acosos, pero por esta vez es suficiente. Un detalle más. La nota de la APM que motiva esta reflexión dice “En su última toma de posición sobre este ERE, el pasado día 9, la APM reiteró su rechazo a la medida y pidió  al presidente de la Comunidad madrileña, Ignacio González, que atienda la sentencia judicial…”  Me pregunto ¿por qué desde 2003 (fecha de inicio del conflicto en Radio Televisión Madrid) nunca he sentido el aliento de la Asociación de la Prensa de Madrid? Tal vez porque los comunicados están condenados al olvido, incluso olvidados por quien los escribe antes de se hagan públicos. Intento recordar por qué nunca he querido ser socio de la APM. Lo digo con tristeza porque en ese lugar hay amigos a los que respeto y quiero.

José Antonio Alfonso
Redactor de Telemadrid en excedencia por ERE (hasta que el Tribunal Supremo diga lo contrario, o no)

Acerca de @Periodisticos 7547 Articles
Comunidad virtual de periodistas, blogueros, comunicadores, profesionales de este sector en paro, en situación laboral precaria o estudiantes que buscan su primer trabajo o becas

Deja un comentario

Su dirección de email no será pública.


*