Recortes… ¿permanentes?, por Fernando Blázquez (@ferblazrom)

Los recortes en sanidad y educación entran dentro de la lógica que los gobiernos de este país llevan aplicando desde hace dos años. España ha decidido recortar de todos lados para reducir el déficit público en vez de potenciar la creación de empleo. Hemos decidido aplicar las recetas de Alemania en un país que no tiene nada que ver con Alemania y cuya situación económica es prácticamente opuesta. Unos creen que es acertado y otros no, pero tiene cierta coherencia.

El problema, y lo que debería preocupar de verdad a los ciudadanos ahora, es saber hasta cuándo van a durar. El ministro de Educación miente -y él lo sabe- cuando dice que estos ajustes no van a afectar a la calidad de la enseñanza pública. Es, simple y llanamente, mentira. Un profesor no puede prestar la misma atención a veintipocos que a treinta y tantos alumnos (y no tarda lo mismo en corregir 20 que 30 trabajos… o 20 que 30 exámenes). Y dejar de contratar a miles de maestros supone aumentar la carga del resto, diga el ministro lo que diga.

La reforma está consumada. No es una cuestión ideológica -al menos de momento; veremos en cuanto se concreten los contenidos de la nueva reforma educativa-, sino de dinero. La duda reside ahora en saber hasta cuándo se va a mantener así la situación. ¿Hay marcha atrás? ¿No? Cuando hayamos conseguido equilibrar las malditas cuentas… ¿volverá la antigua ratio de alumnos por aula? ¿Se volverá a contratar a los profesores? ¿Volverá el dinero a la educación? Si así es, el cabreo no debería ser tal.

El problema es que no nos creemos que esto vaya a tener vuelta atrás. Y eso sí que da miedo. Mucho.

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