Real Madrid y Barcelona, por Alberto Martín @dycturf

Mucho se habla del fin de ciclo del Barcelona. Y, desde luego, hay que tener muy poca vergüenza y mucho de fanatismo para mentarlo desde una óptica madridista. No soy culé, ni me acercó, pero a día de hoy, y de ayer, estaría más tranquilo de cara al futuro paseando por las Ramblas que haciéndolo por la Cibeles. Y, por supuesto, mis amigos del Barcelona han disfrutado en los últimos años lo que yo he padecido.

Tanto es así, que cual apoderado del Síndrome de Estocolmo, no me duele en prendas dar las gracias a Pep Guardiola. Primero, porque quizá debido a su filosofía de fútbol, pueda presumir como aficionado de un Europeo y un Mundial, que mucho tienen que ver, guste o no, con la elástica blaugrana. Y, segundo, porque su equipo me ha brindado momentos que, dejando a un lado colores, han sido de un espectáculo deportivo digno de elogio.

Sé que esto que escribo aquí en Periodisticos no es del agrado de la mayoría de madridistas. Qué está muy lejos de la óptica que divulga la prensa deportiva madrileña. Es una opinión basada, no en un partido o en un hecho reciente, sino en años de rivalidad y comparaciones entre los dos grandes. Nos guste o no, el Barcelona tiene un modelo que va más allá de una derrota y el Real Madrid lo trata de encontrar en su Historia, porque en el presente está vendido al dinero. El ‘mercado’ vive al día.

El futuro en el Real Madrid pasa, un año más, si nadie lo remedia por la filosofía Mourinho. Me da pena. Se le va a seguir permitiendo todo. Desde encarase con el público hasta faltar el respeto a los rivales o ensuciar la imagen del Real Madrid hasta los límites que sólo él decida. Pero es que detrás del portugués está un personaje como Florentino Pérez que en su día decidió que el camino más corto para el éxito era el dinero. Su filosofía ya arruinó una vez al club y va camino, en su vuelta, de hacer exactamente lo mismo. Ego y dinero mandan. Modelo y fútbol, obedecen. Es lo que hay.

El futuro en el Barcelona está algo más incierto. Guardiola tiene que decidir su continuidad. Me cuentan que todo está en el aire y que va a depender mucho de sensaciones. Sin embargo, independientemente de los nombres, hay un modelo creado en los últimos años, una identidad propia que no tiene nada que ver con la del Real Madrid. Y así es mucho más fácil no equivocarse. Aunque ojo que, sin Guardiola, el poder del dinero puede seducirles y Rossel todavía no ha movido ficha. Hasta el momento todo lo ha tenido dado y ahora, si el entrenador decide irse, tendrá que empezar a mover ficha.

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