Racismo y conflicto, por Javier Astasio

En el primer artículo de la Declaración Universal de los Derechos Humanos se diceenque "Todoslos seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados comoestán de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con losotros".
Resultacurioso observar con qué facilidad nos quedamos en la mitad de este artículo,la que alude a los derechos del ser humano, olvidando la segunda, y a mi modode ver más importante, que nos impele a respetar y cuidar de nuestrossemejantes, apelando a nuestra razón y conciencia. Creo que aquí está la clave.Ningún ser humano puede en conciencia menospreciar a otro.
Sinembargo, todos sabemos con qué facilidad despojamos de dignidad y respeto aquienes, por las razones que sean, no queremos considerar como nuestrosiguales. Quién no recuerda haber "oído hablar de "negritos" o"chinitos" desde el paternalismo católico de las misiones o quién nooye hablar ahora mismo de "moros", "morenos","indios", "panchitos", "judíos" o"gitanos". Con qué facilidad les bajamos un escalón en inteligencia,dignidad o decencia cuando queremos señalarles como culpables de nuestrasdesventuras.
Nohace mucho que mostraba en este blog mi miedo y mi tristeza por la situación aque nos ha conducido la crisis. Pues bien, mi mayor miedo es que quien lo estápasando mal acabe por identificar como culpable de su situación de paro o delos recortes en Sanidad y Educación al extranjero y al diferente.
Notardaréis en ver cómo aparecen por todas partes quienes vayan señalando losobjetivos y como no pasa mucho tiempo sin que proliferen grupos dedescerebrados violentos que sublimen su frustración organizando batidas contraellos, porque es más fácil señalar a esos culpables que verlos en losbanqueros, en los constructores o grandes prebostes de la economía.
Esteaño, Naciones Unidas ha querido dedicar este día Internacional contra elRacismo al binomio racismo-conflicto. Y ha sido un acierto, porque, si os detenéisun momento a reflexionar vais a ver como detrás de cada conflicto, incluso enel deporte, hay desprecio, miedo o envidia al diferente. Y siempre hay, también,quien está dispuesto a azuzar a la fiera que muchos llevan dentro. Hitler,Mussolini, Franco, Stalin, Milosevic, Karadzic... todos ellos han vestido unpelele que arrojar a las masas para desviar su atención de los verdaderosproblemas.
Nuestraobligación está escrita en ese primer artículo de la Declaración Universal delos Derechos Humanos: "dotados como estamos de razón y conciencia, debemoscomportarnos fraternalmente los unos con los otros". De ningún modo,dejarnos enredar en esos falsos conflictos que pretenden desviar nuestra vistadel verdadero origen de nuestros problemas.
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