Qujotes anónimos, por Irene Lopez Navarro (@IreneLN)

“Aunque se sufra como un perro, no hay mejor
oficio que el periodismo”
Gabriel García Márquez
2012,  un año que termina con más medios cerrados y
con el despido de centenares de compañeros. Muchos de ellos, por empresas que aprovechan la coyuntura.Tres
becarios por cada periodista profesional o uno...

Los que
siguen trabajando, lo hacen bajo una gran presión. Parece que hay un pacto en
el aire para autoamordazarse. Copiar notas y teletipos no es
una opción, o al menos no debería serlo.

No hay
periodismo de investigación, no hay periodismo que moleste a la clase
política, pese a  la que nos está cayendo encima… No culpo ni señalo a nadie,
estar en la cola del paro no es plato de buen gusto para nadie. Pero… ¿Dónde está el
periodismo?

La fragua de Toño Fraguas
Sin dinero y
sin trabajo, todavía hay periodistas que siguen luchando
por intentar hacer las cosas bien. Si ustedes quieren saber que pasa en el mundo, en su país o en su ciudad, busquen bien porque lo que no dicen los medios, lo están diciendo muchos profesionales desde otras tribunas como
twitter, blogs, pequeños periódicos digitales lanzados con mucho esfuerzo y poco dinero o webs especializadas.

Hay miles de periodistas sin medio y
sin miedo, informando, porque sienten que es lo que hay que hacer. Periodistas, que trabajan para aportar su granito de arena. Todo, por mantener el buen nombre de una profesión que ha caido en sus horas más bajas.


 "Realmente irónico.Yo solía trabajar en periodismo."

Desde hace
un tiempo, está de moda que se pida a los profesionales que trabajemos gratis,
lo disfrazan de colaboración o te lo venden como visibilidad, pero es lo que es:
trabajar a cambio de nada. Y ahí,  entra Putas y periodistas, un artículo de David Jiménez que os recomiendo
y cuya anécdota es necesaria citar aquí. La respuesta correcta para este problema, la dio Camilo José Cela cuando se le pidió un artículo
sin ofrecerle la cantidad de dinero que él creía justa: Los escritores son como los
toreros y las putas
,  que pueden
torear en festivales o joder de capricho, pero sin bajar los precios jamás”.

En el andén no da dinero, pero si me da cordura y esperanza, me hace
sentir bien conmigo misma. Es un orgullo cuando periodistas a quienes admiro, grandes
actores, o entendidos en la materia, se acercan a ti para felicitarte o comentarte
sobre tus artículos. Una se siente en el
camino correcto.
En el andén sigue ese camino escénico al que el destino le llevó. Algo que pasa cuando te paras en un andén con un billete a ninguna parte...
De pronto se han abierto muchas puertas que me aportan una
formación impagable. No soy ninguna experta, solo una periodista que intenta
hacer bien su trabajo, y que aspira a cobrar por ello. Antes, para conseguirlo
hacia falta un buen curriculum y experiencia y ahora, se hace necesario presentar tu
blog a concursos con la esperanza de ganar algún premio económico que te ayude
a seguir adelante.

No sé si alguna vez ganaré uno de esos concursos, pero gracias al último en el que he
participado, siento que me he llevado el premio gordo. Periodistas, revistas de artes escénicas especializadas,
actores, directores, productores y mis amigos consiguieron que, En elandén, fuera uno de los más votados. Y eso, en estos momentos, me da alas para
seguir soñando y mirar al futuro con la cabeza bien alta.
Por eso, estos días tengo presente esta imagen:
Imagen de la película La historia interminable(1984)

Es
una escena de La historia interminable, creo que fue la primera película que vi en el cine y el
 libro, en el que está basada, es mi favorito. 

Quiero creer que "la nada"
periodística, se puede vencer con el deseo y el
tesón de muchos periodistas que aún creemos en la calidad y el buen
hacer. 


Quizás
sea mucho lo destruido pero, si unos pocos de nosotros seguimos adelante,
soñando, deseando, informando, luchando contra los gigantes como auténticos
Quijotes, quizás no todo esté perdido. Solo entonces, puede que convirtamos a
los gigantes en molinos de vientos y el Periodismo vuelva a ocupar el lugar que
se merece. 


“¿Por dónde ha entrado usted? Por la
puerta. ¿Sabe usted que no se puede pasar? He pasado. ¿Quién es usted? Un
periodista”
Azorín.


Deja un comentario

Su dirección de email no será pública.


*