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QUIÉN ES QUIÉN, por Javier Astasio

 
En días como éste me viene insistentemente a la memoria una frase, la gran coartada de quienes, se sentían cómodos con lo que había y conjuraban cualquier cambio posible y está claro que lo eran, con ese "todos son iguales" que desde el más canalla de los cinismos trata de imponer la resignación a quienes viven la esperanza del cambio. 
Si me viene a la memoria la maldita frase, es porque, ayer mismo, horas después de que el fascista ministro del Interior italiano, Mateo Salvini, negase el atraque en puerto italiano al Aquarius, con más de seiscientos inmigrantes africanos a bordo, el gobierno español, la comunidad valenciana y la ciudad de Valencia, lo mismo que Euskadi y varias ciudades de toda España se ofrecieron a dar a los embarcados la tierra firme y el refugio que necesitaban desesperadamente.
El gesto del nuevo gobierno contrasta con la vergonzosa y peligrosa actitud del gobierno italiano y con la cínica apatía de la Unión Europea, pero no sólo con ellas, también con el descaro con que los gobiernos de Rajoy han incumplido sus compromisos con Bruselas para acoger a los inmigrantes huidos de la martirizada Siria, anunciados a bombo y platillo y siniestramente burlados,
Evidentemente no es lo mismo ese gesto, esos gestos, porque han sido muchos, desde el lehendakari Urkullu a particulares de toda España, que a tantos nos llena de orgullo, que la miserable mezquindad de García Albiol que, al contrario que la mayoría, acusó de buenismo al gobierno socialista y volvió a la coherencia del alcalde xenófobo de Badalona que fue, aquel que estigmatizó a parte de sus vecinos, porque su raza, su lengua, su modo de vida o su pobreza le era incómodos.
Quizá a Albiol le escocía la sentencia en que la Audiencia Nacional acusaba ayer mismo a su partido de haberse financiado ilegalmente a través de empresarios a los que luego, "en diferido", se premiaba con adjudicaciones de obra pública y contratas, sentencia en la que se ponía al descubierto la cueva de ladrones en que el PP había convertido la Comunidad de Valencia.
No, evidentemente, no todos son iguales, no son la misma cosa quienes se telefonean ofreciéndose los trozos de la tarta conseguida a costa de menos o peores colegios, hospitales o residencias de ancianos que quienes han conseguido que, en apenas unas horas, Valencia pase de avergonzarnos y avergonzar a los valencianos, con su injusto significado de corrupción y burla, a llenarnos de orgullo y esperanza solidaria.
Curiosa la actitud de Albiol, planteando pegas y recelos, si no negando implícitamente la solidaridad y el apoyo a los seiscientos rescatados del Aquarius, cuando él mismo es un náufrago más en el barco a la deriva que es el PP, abandonado por el capitán frente los arrecifes tras el temporal de una moción de censura que no supo o no quiso capear. Curioso el náufrago que niega el auxilio al náufrago, quizá porque no quiere que Ciudadanos y su "los españoles primero" le arrebate su título muy bien ganado de xenófobo entre los xenófobos.
No. no es lo mismo votar a unos que votar a otros, por eso es tan importante que, a la hora de votar, sepamos muy bien quién es quién y sobre todo quiénes somos nosotros, para no equivocarnos otra vez.