¿Qué les pasa a los griegos?, por Javier Astasio



La verdad, uno tendría derecho a pensar que los griegois se han vuelto locos. Cierto es que llevan ya demasiado tiempo pasándolo mal. También que cuando uno está en lo más profundo de un túnel tiende a moverse hacia cualquier luz, por ténue que sea, porque esa luz se convierte en la promesa de que camina hacia la salida de su calvario.
Por eso, porque creen que con el conservador Samaras caminan hacia la salida del negro túnel en el que están, una gran parte de los griegos han votado a us partido, sin atender a la memoria que les advertía una y otra vez de que fue Samaras quien, con el falseamiento de las cuentas del país para entrar en el euro, primero, y con su oposición al primer intento de aceptación del rescate que proponía el partido de Papandreu, después, llevó al país al lugar en el que está, ayudado, claro está, por el "buen hacer" de los correligionarios europeos nuestro Partido Popular.
Entonces cabe preguntarse qué es lo que ha pasado para que los griegos acaben lamiendo la mano que les castiga ¿Se han vuelto locos, han perdido la dignidad? Me temo que no. Me temo que lo que ha pasado es que a los griegos se les ha hecho creer que cumplían el papel de último fortín en la defensa del euro y de la desastrosa política económica -no se asume, pero resulta obvio- de esta Europa cobarde y avara.
No hay más que ver con qué saña se ha empleado la `prensa que, más que informar de ella, con sus profecías auto cumplidas, sus rumores y, muchas veces, sus falsedades, está gestionando la peor de las crisis por que a atravesado el cansado continente tras la Segunda Guerra Mundial. Grecia ha sido el pim pan pum al que no sólo ha bastado con culpar de todos los males propios y ajenos, sino que, además,  se le ha amenazado con las tinieblas si se atrevía a discutir la dudosa autoridad, moral al menos, de quienes con una tozudez digna de mejor empeño viene arrastrando a los países del euro hacia el desastre.
Toda la prensa anda hoy diciendo que el resultado de las elecciones griegas ha sido el mejor de los posibles. Incluso desde Berlín se comienza a mirar a los griegos con compasión, lo que, después de haberlos tratado como escoria, no deja de ser positivo. Yo, sin embargo, creo que el chantaje ejercido sobre los votantes griegos es un mal precedente para países en dificultades y mucho me temo que no tardaremos en comprobarlo.
De momento, encientro demasuados puntos en común entre el PP español y Nueva Democracia



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