¿Qué le pasa a Guardiola?

Guardiola

Si hay una pregunta en el aire en el panorama periodístico deportivo español es saber si hay respuesta al presunto estado de nerviosismo que se ha instalado en el banquillo del Barcelona. ¿Nos lo creemos? De antemano, no. Me parece vomitiva la campaña que se está llevando a cabo contra Pep Guardiola. Y lo es porque se trata de justificar los palos que ha recibido sin justificación alguna mientras su equipo conseguía título tras título.

Pep Guardiola no sólo es el mejor entrenador en la historia del Barcelona, sino que también lo es del fútbol español y europeo. Una referencia. Una marca. Un modelo a seguir. Un ejemplo. Todo lo contrario a José Mourinho. Pero ahora eso no vende. Lo que sí da caché es la especulación sobre el presunto nerviosismo del ‘nen de Santpedor’ y si para eso se alaba al portugués pues miel sobre hojuelas.

Me da igual quién gane la Liga, la Copa o la Champions. Me da igual ser del Barça o del Real Madrid. Tengo claro que si mi hijo de diez años me pregunta mañana quien es el mejor. Le contestaría que si quiere ser entrenador de fútbol trate de aprender lo mejor de ambos, pero si quiere ser además persona mejor que mire hacia Barcelona.

En la grada del Bernabéu en el partido ante el Levante me sorprendió ver a Mourinho, desde el minuto dos, en la zona técnica. Allí donde no estuvo ni un segundo el día del Athletic porque el equipo jugaba bien y no era necesario. Aquel día el Bernabéu pitó al portugués después de la ida de los cuartos de final de Copa del Rey. Fue su semana más difícil y se escondió. Ahora Guardiola vive, quizás, su semana más complicada. Y él no se esconde. Vive los partidos. Vive las derrotas junto a su equipo. Y eso, manda huevos, en vez de ser un plus cae en su debe. ¿Por qué? Porque está nervioso y muestra su verdadera cara. Lo malo es que alguno se cree ese discurso y, sin motivos, piensa que lo que le cuentan es la verdad. Y aquí lo único cierto es que cada uno es fiel a su forma de ser y a su estilo. Y a mí, por más que me agrade más que esta Liga la gane el Real Madrid, me gustaría que Guardiola fuese mi entrenador. Y no estuviera en el banquillo del Barça.

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